Editorial de abril 2022

Parar, observar, escuchar

Hace unas semanas leí un titular que decía que la Semana Santa podría venir cargada de lluvias, el argumento era que en ningún mes de abril ha habido muchos días seguidos sin lluvia. Es decir que mandamos decenas de satélites que pronostican el clima con exactitud impecable y nos vienen a decir los meteorólogos que no guardemos las gabardinas porque como decía mi abuela “en abril aguas mil”… En fin, demasiada tecnología para tan poco conocimiento nuevo.

Los ancianos de las aldeas miran al cielo estrellado y saben el tiempo que mañana hará, pasado mañana queda muy lejos en el calendario de nuestros ancestros.

Vivimos en constante contradicción, tanto hablar sobre Carpe Diem y nos alertan un mes antes de que este año será muy probable que vuelva a llover en Semana Santa. ¿Dónde queda el vivir aquí y ahora? ¿Es que los noticiarios no se han dado cuenta de que no debemos vivir con expectativas, que hemos de vivir el presente y enfocar la atención en lo positivo? Tengo la impresión de que no quieren que hagamos planes, como ya no hay el miedo exagerado contra la Covid, tienen que ver la manera de hundir el negocio del turismo: No vayan a la playa de vacaciones, no sea que llueva… y lo que me gustaba bañarme en la playa los días de lluvia, ¡qué tiempos aquellos!. Ni mejor ni peor que los de ahora, eran aquellos tiempos y dentro de unos años, estos que vivimos ahora también serán aquellos. Por eso, porque todo pasa, vivamos este precioso momento sin miedo a disfrutar, sin sentirnos culpables por ser felices. En la película El filo de la navaja basada en la obra de W. Somerset Maugham, dice el protagonista tras conocer la noticia de la muerte de un ser querido: “Tenemos el privilegio de estar vivos”. Vivamos honrando ese privilegio que se nos ha dado.

Algo por lo que mi vida ha cobrado un sentido especial estos últimos dos años es el poder servir, escuchar y atender a las personas que viven en la calle. Se convirtió, sin darme cuenta, en mi propósito de vida en momentos muy duros. No sé que hubiera sido de mí si el Universo no me hubiese facilitado este propósito en mi vida. Hubiera acabado todavía más loco. Y junto a mí ha habido, y hay, un gran grupo de generosos donantes y voluntarios acompañándome. Es esperanzador saber que hay tantas personas buenas en el mundo.

Desde que no tengo televisión elijo lo que quiero sin sentirme condicionado por la publicidad ni las modas; me siento más libre y con más tiempo para hacer muchas cosas útiles, pero lo más importante es que no me dejo influenciar por estímulos negativos, mi realidad no sale en televisión y es muy hermosa.

Parar, observar y escuchar son factores clave para conocer el mundo.

Pararse, observarse y escucharse son factores clave para autoconocernos.

Apaga le televisión, te conocerás mejor, podrás enfocar la atención en tu propósito de vida y por ello serás mucho más feliz.

Disfrutar de una nueva libertad puede ser un gran propósito. Hagamos ayuno de noticias negativas.

Jose Mª Escudero

Fundador de la Asociación sin ánimo de lucro y Revista Susurros de luz.

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