¿Qué más podría pasar?

Editorial de junio 2026

¿Qué más podría pasar?

Bad Bunny; el pontífice de Roma; la UCO; la UDEF; el mundial… Menos mal que los libros en Madrid también salen a la calle.

El mes de junio viene completito y calentito. Los mapas meteorológicos se tiñen de naranja, amarillo y rojo.

Las enfermedades brotan por cada hemisferio. Los viajes masificados para ver tantos ídolos religiosos, deportivos y musicales pueden provocar catástrofes de dimensiones apocalípticas.

El alcalde de Madrid nos invita a hacer teletrabajo precisamente porque un jefe de estado viene unos días a Madrid y se han cortado calles, se piensa que puede haber muchos atascos y para evitarlos provocan más atascos quince días antes.

La ciudad es habitualmente de locos pero ahora lo es más y en unos días será todavía peor. Divina locura. Un jefe de estado va a concentrar a miles de personas en torno a él y dónde mejor que en el centro de Madrid. Vivimos en un estado laico, que menos que agasajar al nuevo León.

No sé ni el coste ni el impacto económico de esa visita ni de las decenas de conciertos ni eventos deportivos que puede acarrear tanta fiestecita pero intuyo que nadie se preocupa del impacto sobre la salud mental de muchos de los que vivimos en la ciudad. Porque el hecho de generar atascos, aglomeraciones y que podamos llegar tarde al trabajo, cuando muchos no podemos teletrabajar, genera estrés, ansiedad y pensamientos nocivos que nos pueden alterar el sistema inmune, pero claro, la clase trabajadora somos los esclavos de esta ciudad que se ha convertido en Eurovegas, el sueño del capitalismo.

Un rosario, 6 oraciones y a seguir viendo el mundial, aplaudiendo a las élites que aprovecharán las circunstancias para aprobar reales decretos que nos sigan perjudicando. Cuando nos demos cuenta de cada desaguisado estaremos de vacaciones disfrutando de nuestro merecido descanso, poniendo a parir a la famosa, famoso, de turno; a los políticos de “nuestro odio” mientras aceptamos toda la mierda de los políticos afines a los colores de nuestras pancartas; o mientras intentamos entender la letra de la última canción de un producto de las corporaciones discográficas que nos entretiene entre escenarios y escenografías satánicas.

Joder, no debo escribir bajo el efecto de la luna llena.

No me preocupo de lo que puedan pensar los seres mutantes negacionistas de la obviedad manipulada a fuerza de repetir mensajes que no se sostienen con falsos argumentos y pruebas «cientificistas», y no me he equivocado al escribir, sé lo que quiero decir.

Yo creo mi propia realidad, jajaja; yo enfoco la atención en lo que refuerza mi propia creencia errónea, jajaja. Cada uno va a creer su propia película.

Salirse de la zona de confort duele tanto que preferimos juntarnos con nuestros propios algoritmos antes de tener que aceptar que lo que creíamos hasta que era lo correcto, no son más que productos de unas mentes tan podridas como el sistema que los sostiene.

No sé si esperas que esto tenga alguna moraleja, creo que no pero te aseguro que me he quedado muy a gusto escribiendo.

Ah, bueno, si quieres una te puedo repetir una vez más a modo de moraleja final: Votar es abdicar. Y el pueblo ya está cansado de ser usado como felpudo.

El pueblo salva al pueblo de aquellos quienes tienen la obligación de trabajar por el bien común, por nuestro bien. La constitución es un documento que nos defiende de aquellos que han jurado sobre ella trabajar por defenderla, a la constitución y al pueblo soberano. Toda una paradoja que no se entiende ni se explica por eso repito: Votar es abdicar.

¿Y qué más podría pasar? Podría llover… (ver escena de El jovencito Frankestein)

Jose Mª Escudero Ramos es fundador y editor de la Asociación y Revista Susurros de luz

Susurros de luz

Susurros de luz, la asociación que hace que las cosas bellas sucedan y además las cuenta.

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