Editorial de junio

A ver quién la tiene más dura

Me refiero a las noticias. A ver quien presenta la noticia más dura. El amarillismo ha llegado para quedarse. Me imagino que nuestros más jóvenes lectores no recordarán el semanario El caso, era un periódico de sucesos tremendamente amarillista. Pues ese tipo de periodismo se ha extendido a todos los medios: televisión, radios, redes sociales… La sociedad quiere carnaza. ¿O es lo que la oscuridad quiere que veamos para que nuestra luz se apague?

Los informativos no informan, los programas no entretienen, ambos condicionan, asustan, insultan, mienten, manipulan y juzgan y así se crean corrientes de opinión porque al ciudadano medio le han eclipsado la capacidad para tomar decisiones, dejamos que nos programen la mente para dejarla en encefalograma plano.

¡Imponernos prohibiciones!, ¡no nos hagáis decidir!, ¡hacednos la vida fácil! y si por el motivo que sea eso yo no lo puedo hacer, prohíbelo para que el prójimo tampoco pueda, porque mi libertad no es que yo lo pueda hacer o no, es que si yo no puedo, los demás tampoco. Que se jodan. Que nadie disfrute sin autorización. Obviamente todo esto es sarcasmo, pero está pasando. Algunas personas están pidiendo a gritos que nos restrinjan más libertades.

Hace tiempo la dueña y chef de un restaurante de Madrid me confesaba que ella era asesora gastronómica. Sus clientes, ejecutivos de cierto nivel, venían tan cansados de estar todo el día tomando decisiones que para ellos la comida era el momento de no pensar: “dame lo que me aconsejes, sabes mis gustos, no me hagas pensar, por favor”

Muchos diarios tienen como noticias hilos de Twitter o post de Instagram. Los mejores memes de… ¿ya no hay investigación? ¿Los medios nos limitamos a compartir la ironía de un meme? No me hagas pensar, por favor. No vayamos a permitir que una verdad vaya a estropear un buen titular. Además, como decía Groucho Marx en una de sus películas: «le haremos un juicio justo y le ahorcaremos».

Se menosprecia al que pide un debate público objetivo en el que no participe nadie que tenga intereses en alguna de las partes implicadas, que participen personas que no se decanten a priori ni por un lado ni por otro, gente preparada que investigue y plantee dudas para ser resueltas por el bien de la humanidad.

Creo que la sociedad tiene que parar, observar, sentir el silencio y el exceso de ruido, para luego continuar. Hace unos 15 meses el Universo nos paró, pero no observamos ni disfrutamos del silencio, nos llenamos de más ruidos.

Cada día los algoritmos del universo hacen que nos convenzamos más de que nuestras ideas son las certeras. Cada día hay menos debate público, no se da esa opción. Nos juntamos con personas que piensan de forma símil a la nuestra, las redes sociales y los buscadores de internet ayudan a ello, vaya, lo fomentan, y al final nos quedamos solos con los que piensan como uno.

Se siente la agresividad, el miedo, el rencor en la calle, en las familias divididas…

Desde estas páginas proponemos mirar al corazón de las personas, no a sus ideas políticas, ni a su color, ni gustos musicales, ni deportivos. Por cierto, ahora vienen dos eventos deportivos importantes: La Eurocopa de naciones y las olimpiadas en Japón. Citius, Altius, Fortius. (Más rápido, más alto, más fuerte) Los diarios ya han comenzado a retransmitir miedos. Observemos las noticias con objetividad para que no nos bajen la frecuencia y lleguemos a enfermar. Leamos titulares y observemos cómo suenan algunos, parece que están diciendo: Dame carnaza, a ver quién la tiene más dura, la noticia claro.

Si en los eventos deportivos de verdad se corre tanto riesgo es mejor que se suspendan pero ¿nos podríamos quedar sin circos y sin miedos? ¿Nos preparamos para otra ola tras estos eventos deportivos? Se hablaba de la posibilidad de un Covid 21, variaciones provenientes de diferentes países… Por cierto, ¿os acordáis cuando se dejo de llamar SarsCovs Chino para no manchar el nombre de ningún país? Ahora las nuevas cepas tendrán nombres de letra griega mientras aparecen nuevas amenazas La enfermedad X,  el hongo negro, la gripe aviar ataca de nuevo… Sinceramente, lo raro es que el ser humano encabece la evolución de las especies y que haya sobrevivido tantos siglos.

La diferencia entre el Homo Sapiens y el Homo Sapiens Sapiens es que este último “piensa que piensa”, se sabe pensador… volvamos a ser Sapiens Sapiens con lógica, sentido común y sobre todo con nuestro innato libre albedrío. Uno de nuestros derechos es el de poder equivocarnos, puestos a ello, aprendamos de los errores para mejorar un sistema que parece que hace aguas.

Que nuestros Seres Superiores, esos que saben qué es lo mejor para nosotros, guíen nuestros instintos para que sea lo mejor para la humanidad, para el planeta, para la naturaleza y todos los que formamos parte de ella. Somos luz, esa es nuestra naturaleza.

Gracias por ser luz en susurros.

Jose Mª Escudero Ramos, editor y fundador de la Revista y Asociación Susurros de luz

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