Editorial de junio

Junio… ya llega el invierno.

El 21 de junio marcho a Paraguay, ahora que tengo contacto con otra realidad distinta a la que uno vive rutinariamente soy consciente de que lo que para uno es un nueve para otro es un seis. Es algo obvio, no se trata de gastar energía intentando convencer al prójimo de lo que uno cree como real por lo que ve según su perspectiva, sino de empatizar con los demás por lo que cada uno pueda tener como verdad o realidad y ponerse en su piel. Hay una frase que leí en el camino de Santiago: no juzgues mi camino hasta que no te pongas mis zapatos.

Aquí en Madrid, en donde estoy escribiendo esto ahora, estamos en primavera, hace un calor exagerado para la época, no lo digo por decir, no es una frase hecha de esas que se repiten todos los años…es que hace mucho, mucho calor.

El 21 de junio entra el verano aquí. A mi me va a pillar en vuelo yendo a Paraguay, al hemisferio sur. Allí se estará entrando en el invierno, y por lo que tengo entendido, el otoño está siendo muy lluvioso, tanto que hay muchos damnificados por las inundaciones en todo el país. El invierno paraguayo promete ser de nuevo muy duro. El año pasado también estuve por allí y recuerdo que no he pasado tanto frio tanto tiempo seguido en mi vida. También es verdad que la casa donde estuvimos no estaba preparada para ese frío.

El invierno viene duro. El verano viene duro…

¿Será aquello que llevan diciendo hace tanto tiempo del cambio climático?

¿Y qué vamos a hacer para frenarlo?

En Madrid tenemos un dilema político, los que pueden conseguir la alcaldía quieren cambiar el sistema que instauró la alcaldesa saliente porque es una medida antipopular, a mi entender y sin meterme en colores políticos, tomó una decisión pensando en futuro, en el futuro de nuestros hijos, nietos, y en el del planeta. Ahora la Unión Europea amenaza con poner una multa si se suspende la medida restrictiva actual sin tomar las medidas necesarias para mantener este índice de contaminación que ha mejorado sustancialmente, al parecer se ha reducido más de un 40 % en Madrid.

Mientras unos discuten o toman medidas alternativas, la última palabra la tiene el usuario. Yo soy libre de usar el transporte público y vehículos alternativos por mejorar lo que parece ha empezado a cambiar. No esperemos a que los políticos prohíban o dejen de prohibir. Tomemos nosotros mismos las medidas que hacen que mejore el ambiente, es por nuestro planeta, por nosotros, por nuestros hijos. Por el futuro se trabaja aquí y ahora.

Tomemos la conciencia que parece no tienen algunos gobernantes y me da igual el color o las siglas. Los ciudadanos votan, la democracia actúa y los consumidores consumen… o no. De eso se trata de la libertad que tenemos para obedecer o desobedecer, de hacer lo que creemos es mejor para frenar este cambio climático.
Quizás no se trate de prohibir tanto sino de tener más sentido cívico, solidario, común… eso es todavía mucho más complicado pero no imposible.

Ya ha empezado el nuevo cambio para revertir el problema climático, que se mantenga ya es cosa nuestra… a por ello.

Feliz invierno, feliz verano.

Jose Mª Escudero Ramos, editor y fundador de Susurros de luz

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