Editorial de Marzo 2020, la partida de ajedrez

La partida de ajedrez

 

Si fuésemos fichas de un ajedrez, ¿cuál seríamos?

Depende del momento que estemos pasando cada uno podríamos pensar diversas cosas.

Caso 1: Me niego a ser ficha de ajedrez y que otros me manejen a su antojo para conseguir una ilusoria victoria. Un tablero, dos bandos enfrentados y unas manos invisibles que nos manipula a su antojo…

Caso 2: Yo quiero ser el rey o la reina, siempre el mejor cargo, el de aparente más poder.

Caso 3: Yo quiero ser un peón y entregar mi vida a la causa, morir atacando, pues la mejor defensa es el ataque, eso me han enseñado…morir matando.

Caso 4: Yo no quiero matar, preferiría morir como un mártir, no puedo infligir dolor, no puedo ser causa de sufrimiento.

Me imagino que habrá más casos, el del observador de la partida, ajeno a cualquier estímulo, o los observadores que toman partido por un bando u otro. Los habrá que hagan apuestas y los que pasen de todo. Los que se manifiesten en contra de toda manipulación o acto de violencia y los que estén a favor del derecho a decidir que cada uno haga lo que quiera, los que piensen que las confrontaciones son necesarias o los que dan su vida por la no violencia, por la paz.

Yo sería de los que se pondría a mandar luz a la situación y a todos sus integrantes para que todos entiendan su razón de existir, desde la comprensión del amor. La violencia no entra dentro de mi rango de actuación, y lo digo vehementemente aunque esa vehemencia lleve implícita un poco de violencia en si misma.

Lo que nos hace ser lo que somos es la toma de conciencia de observar lo que somos cuando lo hacemos, parece una perogrullada pero si observamos nuestras emociones, a veces éstas nos hacen actuar de una forma poco acertada. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra, dice el Nuevo Testamento en un acto de contrición que nos invita a la reflexión para no emitir juicio externo sin haber hecho el nuestro primero, luego ya podremos lapidar a quién creamos oportuno… el que esté libre de pecado… y nos lanzamos piedras contra nosotros mismos o a nuestro propio tejado.

Observa la partida, ¿cómo te sientes?, ¿qué ficha del ajedrez te gustaría ser?

Decidamos cada día nuestra posición en el mundo con la flexibilidad que nos permita sentir que podemos estar equivocados pero con la convicción de que por nuestras creencias vale la pena vivir en plenitud.

Yo elijo vivir el amor en pleno servicio a la humanidad y eso hago.

Doy gracias por poder hacerlo.

Gracias, gracias, gracias.

 

Jose Mª Escudero Ramos

Editor de la Revista y Asociación susurros de luz

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