Editorial diciembre 2020, Leyendo a los clásicos

Leyendo a los clásicos

Según la RAE, escéptico es aquel que “no cree o afecta no creer”.  Según el curso Mooc de la Universidad Autónoma de Madrid “Idealismo filosófico y cosmovisiones: cómo hacer mundos con ideas”, enmarcado en el programa edX: <Aunque los sofistas sean los primeros verdaderos escépticos, se considera a Pirrón de Elis (365-275 a.C.) el fundador de esta corriente que debe su nombre al término sképsis. Su novedad radica en valorizar la reflexión pero sin elección, considerando que ninguna de las posiciones opuestas es pertinente, ya que es posible recurrir a argumentos a favor de una o de otra. Según algunas fuentes, Pirrón habría seguido la expedición de Alejandro a la India, donde habría quedado impresionado por la indiferencia que caracterizaba a los sabios y magos hindúes. Su filosofía se diferencia de la de los sofistas en que no se limita sólo a dudar de todo y a destacar la opinión por el poder del lenguaje, sino que desconfía de este poder mismo que conduce al dominio de la retórica.

Pirrón considera las tesis opuestas o contradictorias como equivalentes (del mismo valor) lo que implica la “suspensión” de todo juicio, es decir, una toma de posición que pretende no afirmar ni negar nada con respecto a algo. Y esta suspensión del juicio implica la ausencia de toda discusión concerniente al valor de una u otra opinión.>

Desde hace meses, desde Susurros de luz, estamos difundiendo la importancia de dudar de todo concepto, idea, noticia o versión oficial o no y este mes de diciembre podemos aportar datos para “afirmar” que nuestras dudas son bien planteadas, garantizadas por los filósofos más sabios de Grecia, (aunque esto también es cuestionable) Parece que aportamos más valor a nuestras ideas si decimos que está garantizado por “los más sabios”… por los estudios de la universidad de Hayagua… el deber de todo lector es cuestionarlo todo, reflexionar, dudar y filtrar, diga quién lo diga, pues el resultado de todo estudio depende del punto de vista del observador pero el narrador puede dar con sus palabras una versión distorsionada de los hechos.

Pero, aun dado caso que se pudiese conocer el ser, no sería comunicable a otros. Pues, si las cosas existentes son visibles y audibles y, en general, sensibles, al menos todas las que son externas a nosotros, y, de ellas, las visibles son perceptibles por la vista, y las audibles, por el oído, pero no a la inversa, ¿cómo se podrán expresar a otros? El medio con que lo expresamos es palabra; pero la palabra no es el objeto que realmente existe: por tanto, no expresamos a nuestro prójimo una realidad existente, sino solamente la palabra, que es una realidad distinta del objeto…

Empírico, Adv. math., VII, 65-87

Si buscásemos en Google cuáles son los filósofos más sabios de Grecia, la respuesta que debería aparecer es que todos han sido muy sabios en sus respectivas épocas. ¿Desde cuando hemos comenzado a etiquetar como el que más, el mejor, etc? El lema de los juegos olímpicos es “Más lejos, más alto, más fuerte”, cierto, pero en el ámbito de la filosofía lo que importa es amar el conocimiento, no importa ser el más sabio hoy porque mañana este mismo sabio podrá quedar como un borrico.

Lo que se sabía entonces ha servido de cuna para nuestros pensamientos actuales, hasta el concepto de democracia. Es hora de dudar de todo conocimiento adquirido hasta la fecha y comenzar a crear nuevos paradigmas para un mundo mejor, actualizar el conocimiento para que deje de existir la “pirámide” que enaltece a los poderosos. Amar la sabiduría implica ofrecer, a todo el mundo por igual, la oportunidad de ser sabio, no convertir a todo el pueblo o en borricos o en borregos.

Gracias a la retórica, que según la RAE significa “dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover”, cualquier persona letrada nos puede convencer de una idea y de su contraria en un mismo discurso.

Estamos en la era de los vendedores de humo, en el que se premia a personas que mienten o manipulan y a las que ofrecen “otras opciones de realidad” las castigan.

¿El mundo al revés es el de la oscuridad? ¿será que estamos viviendo en el lado inverso a la sombra y por eso brillamos más? La serie estadounidense Stranger things lo muestra como si fuera ficticio pero ¿y si en verdad fuese realidad? El mundo al revés es nuestra sombra en un mundo paralelo. ¿En qué mundo vivimos?, ¿luz?,¿sombra?

Seguiremos dudando por el camino de los escépticos porque no podemos negar ni una cosa, ni otra, ni sus contrarios. Nada es lo que parece, sin duda alguna.

Parece que todo vale cuando el fin no tiene valor ético ni moral pero si de algo nos enorgullecemos es de que Susurros de luz tiene principios, estaremos equivocados o no pero defenderemos lo que creemos justo y que los que no piensan como nosotros tengan el derecho de poder expresar sus ideas. Ahora lo justo es defender el derecho al libre albedrío, a la libre expresión y a la libre elección y si un no es un no, así debería de ser en cualquier caso.

Cada ser humano tiene derecho a decidir qué quiere implantar en su vida así como a recibir la información veraz sobre aquello que quieren inocular en nuestros cuerpos… y sus efectos secundarios. Y aquí no cabe la menor duda, es de justicia, valor fundamental tanto para Platón como para Aristóteles.

Jose Mª Escudero Ramos es fundador de la Asociación y editor de la revista Susurros de luz

1 comentario en “Editorial diciembre 2020, Leyendo a los clásicos

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