Editorial Marzo 2022.

Un movimiento nuevo en la gran partida

Hace justo dos años, en el editorial de marzo de 2020, nos preguntábamos qué ficha queríamos ser de la partida de ajedrez que comenzaba. Desde entonces estamos viviendo momentos muy intensos. Es cierto que el Universo no hace nada en balde pero hay veces que parece que la Luz de la Mente Cósmica proyectada sobre este velo ilusorio que es nuestro mundo, como lo define Paramahansa Yogananda en “La biografía de un yogui” (1946), crea una Sesión Continua de terror, guerras, desastres naturales, epidemias, conflictos, crisis, dramas… No quiero hacer la pregunta de ¿cuánto hemos de sufrir? porque el umbral del dolor puede crecer tanto como sea preciso tengamos que soportar.

Y nosotros que pensábamos que ya íbamos a poder respirar tranquilos de aquí a unos días.

Lo que he aprendido desde hace dos años hasta ahora, es que nada es lo que parece y dudo, lo siento, me he acostumbrado a cuestionar todo lo que dicen los medios de comunicación. Por mucho que digan una y otra vez nombres de personas contra nombres de países, si se repite un mensaje como mantra del bien contra el mal… dudo más. ¿Dónde está el bien ?¿Quién representa el mal?

En otros artículos anteriores también hemos hablado de que parece que la sociedad nos empuja a tomar partido entre solamente dos opciones y si realmente vivimos, según la física cuántica, en un universo en el que existen múltiples posibilidades, no deberíamos tener la obligación de definirnos por ninguna de las opciones conocidas.

Por poner un ejemplo reciente, ¿Putin o Ucrania?, ¿OTAN o la paz? Vivir en paz implica no tener que vivir constantemente a la defensiva. La provocación como defensa o el ataque preventivo no son buenas opciones. Hay que respetar los acuerdos firmados, no olvidar la historia, precisamente para que no se repita. Si observamos con atención, los ciclos de la vida se repiten porque permitimos que sea así y, lo más importante, aceptamos y mantenemos organismos internacionales que se supone trabajan para mantener el mundo en paz y durante las últimas décadas han demostrado que no funcionan. Deberíamos dar un paso adelante y gritar NINGUNO DE LOS ANTERIORES. El sistema actual no funciona y si no se puede demostrar científicamente sí empíricamente, a las pruebas me remito.

Exijamos organismos trasparentes que no tengan intereses con las industrias que con sus largos hilos mueven el mundo, estas son: la farmacéutica, la armamentística, la educación, la alimentación, la información, la construcción y las tecnológicas. Igual podríamos incluir a la industria del ocio también. Si el poder está cerca de los capos de las industrias no hay objetividad aparente y como mi padre solía decir a modo de ética para dummies: No hagas nada malo que parezca bueno ni nada bueno que parezca malo.

El sistema actual, el que lleva gestándose desde que acabó la segunda guerra mundial, no funciona. Las Naciones Unidas y sus ramificaciones no aciertan una. ¿Hasta cuándo hemos de pagar semejante cantidad de dinero para mantener organizaciones que han demostrado su incapacidad para gestionar y mantener la paz?

No queremos un nuevo orden mundial, queremos un mundo con su orden natural, el respeto al derecho que tiene el prójimo a pensar diferente a mí. Yo moriría, si fuese necesario, porque no te callen, por favor, no permitas que nos silencien. Hemos de ver más allá de los titulares, más allá de las pantallas de los influencers, más allá de ese bien y mal tan relativos.

Recuerdo la canción de Sting llamada Russians y pienso “los rusos también quieren a sus hijos” ¿Y los que vivimos en los países que pertenecen a la OTAN? Espero que también.

Es el momento de vivir por un mundo de inteligencia natural, mente, corazón e instintos. Si un ordenador tuviese que decidir si lanzar un ataque de defensa según los parámetros de su programación, igual no podríamos estar escribiendo o leyendo esto.

Es el momento de vivir acorde a nuestra naturaleza. Somos la esencia pura de amor, no permitamos que la semilla del odio crezca en nuestra alma. Nos convertiríamos en unos desalmandos, vaya palabra tan oscura.

Ahora más que nunca hemos de tomar partido seriamente por la paz que queremos ver en el mundo siendo nosotros esa paz que pedimos.

Y para mantenernos en esa paz hay unos puntos básicos, no alimentar a aquellos que mantienen enfurecida a la bestia. No dar fuerza a los que alimentan la llama del miedo.

Que nuestra luz brille más que su penumbra.

Que nuestro bien prevalezca siempre sobre su mal.

Así sea. Así es.

Jose M.ª Escudero Ramos

Editor y fundador de Revista y Asociación Susurros de luz

1 comentario en “Editorial Marzo 2022.

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