Editorial septiembre 2022

Amigos y familia

¿Qué es la familia? ¿Quiénes son los amigos?

Hay un dicho que reza “La familia te viene dada, a los amigos los eliges tú”.

¿Qué opinión tenéis sobre ello?

A mí me hace reflexionar.

Si creemos en la teoría de la reencarnación, el karma, las constelaciones familiares, etc., se podría llegar a pensar que sí elegimos a la familia. Hay teorías que dicen sí que elegimos en qué familia queremos nacer antes de nacer. Sí, así de bonito, y todo para tener experiencias que nos hagan evolucionar ya sea en un plano físico como personas o en un plano espiritual como almas conectadas desde varias vidas atrás.

Esto da pie a pensar que aquello que nos ocurra ahora con la familia pueden ser asuntos pendientes de otras vidas, asuntos “por solucionar” o “por terminar” que dejamos a medias vidas atrás quién sabe por qué motivos.

Me apasiona leer libros sobre vidas pasadas, me atrevo a decir que el doctor Brian Weiss es uno de los autores más leídos sobre este tema. «Muchas vidas, muchos maestros» en uno de esos Best Sellers que no se quedan desfasados.

Desde esa perspectiva vuelvo a preguntar: ¿Qué es la familia? Un grupo de almas con los que tendremos experiencias acordes a nuestro nivel evolutivo. Uno puede creer que ha sanado todo lo “sufrido” con “la familia” pero y si no lo han sanado el resto de la familia ¿Queda realmente sanado? En lo que a mí me afecte y yo lo permita sí que tenemos una opción de sanar los efectos colaterales de las vidas vividas con los diferentes miembros de la familia “elegida antes de nacer”.

Siguiendo con las preguntas, los amigos también tienen esa misma trama, quiero decir, es fácil que la elección de volvernos a encontrar en esta vida la hayamos pactado antes de nacer entre todas las almas con las que nos crucemos en este plano, ya sea como amigos, enemigos, clientes o incluso con los que nos cruzamos por la calle en cualquier instante de nuestras vidas.

Hay otra teoría que dice que nosotros podemos tener “aspectos” de otras almas. Esto sería como que tomo un poco de aquí y otro de acá, haciendo una hermosa mezcla de almas. Habría que diferenciar lo que es el cuerpo, el alma, el espíritu y el Todo.

Una bella historia sobre las almas afines dice que antes de la gran explosión del Big Bang Todo era Uno. Las almas afines son aquellas que estaban más próximas antes de la explosión que creó, según la ciencia actual, todo esto que llamamos universo, por eso con determinadas personas nos encontramos especialmente bien, sentimos una energía que nos atrae y nos une.

Cada experiencia de vida, ya sea con amigos, familiares o desconocidos, nos debería servir para sentir, aprender y evolucionar. Quiero pensar que vida tras vida sentimos, tenemos experiencias que se van acumulando en un “acumulador de emociones”, un “banco de recuerdos de emociones”. A nivel humanidad, ese “banco de emociones” podría ser lo que Rupert Sheldrake definió como “campo morfogenético” o “campo mórfico”. Las ideas de una gran mayoría se instalarían en ese acumulador de emociones pudiendo condicionar el comportamiento humano. Por eso es muy importante generar más pensamientos positivos que negativos, es más estos últimos deberíamos eliminarlos por completo lo antes posible. Los egrégores, energías densas creadas por la repetición de pensamientos o emociones, son contagiosos y pueden absorber nuestras energías que hacen que puedan seguir existiendo.

Hay que tener mucho cuidado con nuestros pensamientos. Me viene a la cabeza, por poner un ejemplo, la primera versión de la película “Cazafantasmas”. Al final de la película “el mal” pide a los cazafantasmas que piensen en algo para que él pueda tomar forma. El líder de los cazafantasmas dice a los compañeros que dejen la mente en blanco para así acabar con el mal, que simbólico, pero uno de ellos piensa en algo inocente. El mal toma la forma del muñequito de unos panes dulces. A lo que el personaje que lo pensó dice “jamás pensé que el mal se podría materializar en un inocente osito blanco al que todos adoramos”.

Me encanta la metáfora de la escena al completo.

Los amigos somos elegidos pero hemos de mantenerlos, cuidarlos como haríamos con un bello jardín. ¿Y por qué no hacer lo mismo con la familia? Ya que están, demos amor. Es lo que somos. Energía de un Todo que, por no poder amar más, explotó creando así el universo de las infinitas posibilidades… y ya, puestos a elegir entre infinitas posibilidades, que sea lo mejor para cada uno de nosotros en cada momento y que sirva para la evolución constante de cada ser, ya sean personitas, almas o espíritus. Y, por supuesto, amando cada célula de la humanidad, es decir, a cada ser sintiente que se cruce por nuestra vida… Puede que no lo consideres bueno para ti en este preciso momento, pero si es bueno para la humanidad, tarde o temprano descubrirás que es bueno para ti.

Lo que podemos ir haciendo cada uno de nosotros, mientras encontramos respuestas, es cuidar nuestros pensamientos, no sea que el mal se materialice en algo tan inocente que nos sorprenda. Vamos a acumular emociones positivas en ese “acumulador” especial del campo mórfico.

¿Cómo podemos hacer? Se me ocurre lo primero de todo, desconectando nuestra mente de toda fuente de información negativa y manipuladora. Os hago una pregunta para la reflexión ¿Por que estamos más felices cuando nos vamos de viaje de vacaciones? Porque no vemos ni las noticias, ni la televisión. Quizás no podamos estar toda la vida de vacaciones pero sí que podemos estar toda la vida sin televisión y sin noticias que tanto condicionan.

Evitando la visualización constante de estímulos negativos seremos todavía más felices.

Así sea.

Feliz septiembre.

Jose Mª Escudero Ramos

Fundador de la Asociación sin ánimo de lucro y Revista Susurros de luz

1 comentario en “Editorial septiembre 2022

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