El curioso incidente del perro a medianoche

RESEÑA ESCRITA POR JOSE MARÍA ESCUDERO RAMOS, MADRID, 4 DE NOVIEMBRE DE 2018

 

 

Hemos visto la obra de teatro El curioso incidente del perro a medianoche, basada en el best Seller del mismo nombre escrita por Mark Haddon.

Cuando se tiene una novela genial, una gran adaptación al teatro y un elenco de actrices y actores que lo dan todo, lo único que queda por hacer es disfrutar, aunque sea “sufriendo” las emociones de un jovencito tan especial como Christopher, la actuación de Alex Villazán es para quitarse el sombrero, nos trasmite lo que siente de una manera brillante. La obra está dirigida por José Luis Arellano García, con coreografía de Gerardo Vera  y un elenco impresionante.

La coreografía durante toda la obra es espectacular, el movimiento de actores/actrices sobre el escenario es asombrosa: movimientos rápidos mientras narran y cambian el ambiente del minimalista escenario entre danzas, palabras y emociones.

Los personajes trasmiten, gracias a un espectacular guión y mejor puesta en escena, la emoción de cada personaje.

La trama se desarrolla a raíz de un incidente muy curioso con un perro a medianoche, pero es algo más que un curioso incidente. Nada es casual, en la vida las cosas pasan para ponernos a cada uno de nosotros en nuestro sitio.

Viendo la obra, uno percibe el mundo desde dentro de una cabeza de un niño especial, un genio de las matemáticas que no se deja tocar, al que le encantaría vivir solo, que sueña con ser astronauta porque en el espacio estaría feliz sin nadie alrededor. Ya podemos ponernos en su situación, no en su dolor que quizás es lo que uno tiende a pensar. Su mundo es distinto, es estricto, “al pie de la letra”. Si se dice “corre”, no se quiere decir que salgas corriendo sino que lo hagas deprisa, Christopher analiza y lo entiende todo literalmente, no entiende de metáforas ni de sarcasmos. Lo que se dice, es. Una gran lección que nos regala la obra y todos los que la hacen posible.

Vimos El curioso incidente del perro a medianoche mi hija María, de catorce años, y yo, como regalo de mi cumpleaños, mientras sus amigas disfrutaban de una noche de fiestas de Halloween. No sabe como agradezco que eligiese mi compañía en el teatro en lugar de fiestas. Llegamos al Teatro Marquina un poco antes de la hora de entrada, tomamos un refrigerio en el bar antes de pasar a la sala. Pudimos disfrutar de la llegada de algunos de los protagonistas. ¡Qué cercanos! Que gusto ser tratado tan bien, sobretodo cuando vas con la persona más especial del mundo a quien estás deseando sorprender. Me encanta llevar a mi hija adolescente al teatro, que pueda ver a los artistas en carne y hueso, que sienta el arte más allá de una pantalla de cine, de un Gadget electrónico o de una televisión. Con estrellas así, dan ganas de volver al teatro a vivir el arte en vivo, sin enchufes.

Pudimos disfrutar de una obra maravillosa, en una tarde muy especial, llena de gente mágica, desde la amable camarera que nos sirvió las bebidas y compartió con nosotros buena música, hasta Alicia, la sonriente acomodadora con quien también compartimos un rato de charla. También pudimos disfrutar de algunas estrellas como Alex y su mascota o Mabel del Pozo, carismática, amable, cariñosa. Nos enamoró.

Así es como nos gusta el teatro, así es como nos gusta la vida, sencilla, cercana, sensible, sentida.

Gracias por hacerlo posible.

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