El Rey Pescador

Cuenta la leyenda, aunque existen diferentes versiones,  de un anciano Rey Arturo, casi al final de sus días, que estaba cansado y afligido porque ninguno de sus caballeros encontraba el Santo Grial que tanto ansiaba. El caballero Parsifal, que andaba por el castillo de Camelot, lo vio triste sentado en su trono. Se acerco a él y le preguntó “¿Qué le pasa, majestad?”. El rey, no queriendo dar explicaciones, respondió que tenía sed.

Tras oír la respuesta el caballero le acercó un vaso de agua, el Rey, al coger la copa observó que se trataba del tan buscado Santo Grial, por lo que preguntó “¿Cómo es posible que de entre todos mis valientes caballeros, tú, el más simple de todos, has encontrado y me has traído lo que tanto anhelo, El Santo Grial?

Parsifal respondió con humildad: Yo no sé, majestad, de que me habla. No entiendo de Santo Grial ni de luchas ni de búsquedas. Yo simplemente he visto a una persona que tenía sed y la he dado de beber”.

Está leyenda puede tener muchos significados, pero para mí el más claro es que no debemos buscar en el exterior lo que podemos encontrar en el interior de nosotros mismos, al abandonar nuestros deseos para satisfacer una necesidad en los otros es entonces cuando seremos auténticos merecedores del título de “Caballero de la Tabla Redonda”.

En la sociedad de hoy en día hay auténticos caballeros andantes que, con su trabajo e incluso de una forma espontánea y natural, dan de beber al que tiene SED.

Son los auténticos héroes anónimos del amor incondicional.

Jose Mª Escudero Ramos

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