En busca de viajeros fantasma y personas invisibles

Jose Escudero Ramos, Madrid, 30 de marzo de 2019

Durante la última semana de marzo sacaron un par de reportajes, en TeleMadrid y en un diario de difusión nacional, que nos hacía ver una realidad desconocida para muchos: las personas sin hogar que duermen en el aeropuerto. En cuanto leímos la noticia unos amigos unidos por Susurros de luz decidimos ir en busca de los Viajeros Fantasma y las Personas Invisibles.

El viernes 29 quedamos a las 19 horas Marta, Teresoni y yo, el resto del grupo por diferentes motivos no pudieron venir pero se quedaron con muchas ganas.
Empezamos el recorrido en la T2 del aeropuerto de Madrid Barajas, todo una mini aventura. Para no hacer la historia larga os resumo, caminamos entre la T3, T2, T1 y preguntamos a todo tipo de personal del aeropuerto, todos respondieron muy amables y con una sonrisa, mucha educación y con sorpresa respondieron lo que saben. A muchos trabajadores se les nota la prisa que tienen por ir a su lugar de trabajo, aun así, algo nos decían.

Una mujer nos comentó que vio durante años a una mujer que, de pronto, desapareció. Hablaba mucho con ella, la última vez que la vio, según nos dijo, se la encontró por Callao y al parecer le iban mejor las cosas. El vínculo que se forma entre una mujer sensible trabajadora que ve a una mujer pasando un mal momento de varios años, a la que se intenta ayudar con alimentos, con un poco de charla o de escucha, es grande y la mujer trabajadora nos contó desde la humildad y el respeto su experiencia.

Otros trabajadores nos dijeron que se suelen poner a partir de las 22 horas, cuando no hay muchos pasajeros, en unas zonas determinadas, al principio de la T1, entre la T1 y la T2…. Hay varios lugares que pudimos localizar, pero a la hora que fuimos todavía no había nadie. Nos encontramos con una azafata de tierra que no nos pudo informar porque su puesto de trabajo esta en la T4, es lo que conoce, así que nos presento a otro trabajador que nos invitó a “hacer las cosas bien” y fuésemos a pedir permiso a la administración de AENA para poder venir a las 22 horas del día que queremos, identificados y con autorización. Nos pareció buena idea. También podríamos venir a dar desayunos una mañana a las cinco.

Según pudimos conocer, los pasajeros fantasma y las personas invisibles son difíciles de reconocer porque van con sus maletas de un lado para otro. Les despiertan a las 5 de la mañana para que despejen la zona donde duermen. Según nos dijo una persona repetidas veces se les puede reconocer por el olor, quizás por eso no pidan tanto comida como cosas de higiene personal. Alguno hay que tiene un mal despertar pero en general son personas que se hacen respetar, lo único que son invisibles.

No pudimos diferenciar a nadie en nuestras horas de paseo por las terminales de Barajas. Estuvimos observando a la gente, personalmente me encanta, disfruté mucho de la tarde en el aeropuerto sin sentir prisas, nervios por el viaje de ida o de retorno, alegría de los reencuentros o tristeza por las despedidas… las típicas emociones que se sienten en un aeropuerto.

Eran alrededor de las 21:00 horas cuando nos fuimos hacia Avda de América donde repartimos casi todas las viandas que llevábamos. Nuestra última “visita” fue a Ana, una mujer con una vida muy especial, llegamos en un momento en el que la noche refrescaba y se tomó dos cafés con leche calentitos que la entonó el cuerpo, Estuvimos escuchando sus aventuras un largo rato. Nos dijo lo mismo, gusta de comer sano y recibe la fruta con gran satisfacción, rechaza la magdalena porque tiene intolerancia a las harinas y esta semana a comido mucho pan, es lo que ha conseguido. Quiere toallitas húmedas que ya ha conseguido. Quiere hablar y ser escuchada ¡qué fácil! Cuando veamos a una persona invisible quizás con parar a preguntar qué tal está sería suficiente para alegrar el día de dos personas: la que pregunta y la que responde.

No hace falta ir en grupo, ni es exclusivo de una ong hacer que las cosas pasen. Una asociación parece que lo hace más fácil pero lo único que hace falta es disposición a hacer las cosas y ya que se hacen, si quieres puedes contar la experiencia, desde la humildad, para que el ejemplo se extienda, sea imitado.

Alimentar cuerpos está al alcance de todos, alimentar almas también y las personas que viven en la calle o con pocos recursos lo hacen muy bien, a mí personalmente me alimentan el alma, dan un sentido a mi existencia y me hacen valorar entre otras cosas una amistad como la tuya.

Gracias por hacer que las cosas pasen.

#ProyectoBelén2019

1 comentario en “En busca de viajeros fantasma y personas invisibles

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