Hani y la burbuja

Otro cuento compartido por Desam. Ferrández

Me encontraba en ese lugar indefinido donde parece que estés metida dentro de una burbuja, un lugar que no existe realmente, solo es una sensación de vacío agradable, parece que afuera de este espacio hay caos, ruido, algarabía, gritos y yo, aislada en mi burbuja, oigo las estridentes palabras desde lo lejos. Sonrío porque no consiguen perturbar mi paz, pienso: ya pueden chillar que yo he conseguido mi espacio de calma imperturbable del que no quiero salir.

Pareciera que sucediera algo grave y todo el mundo corriera a gritos excepto yo que, sin prisa y con todo el tiempo del mundo, me dedico a «hacer nada», consiguiendo casi un duerme vela a punto de caerseme la baba del mero placer.

Entonces oigo un toc, toc. La voz me resulta familiar sin embargo no espero a nadie y no quiero salir de mi estado zen.

Insiste, toc, toc. No hago caso, seguramente el sueño ha podido con mi mente y está en pleno sopor.

Vuelve, toc, toc. Pienso… sigue el pesado e insistente sonido, no atiendo a nadie, déjame en paz.

En ese momento en lugar del toc, toc escucho una carcajada con el mismo timbre de voz que el toc, toc, pero muy lejana, como si realmente estuviera teniendo un sueño vívido ¿de dónde saldrá esa risa? Ni siquiera sé si volviendo la cabeza hallaré la respuesta, me lo pienso y casi hago un debate entre si debo voltear la cabeza o si sigo pasando del ruido que sigue insistiendo para que tome partido con alguna reacción. Decido que con el peso que ha invadido mi cuerpo prefiero quedar quieta y esperar a ver si algo cambia cerca de mí.

¡¡¡Desam, despierta!!!

Al mencionar mi nombre me hace considerar que igual he de hacer algo, sinceramente no me apetece abandonar mi estado de retiro, sin embargo volteo la cabeza hacia donde viene la voz mientras abro los ojos y veo que sobre mi hombro revoloteando está Hani, mi querida amiga, la reacción, por la agradable sorpresa, provoca que salga de mi quietud y mi entusiasmo hace que dé un pequeño brinco en la butaca.

¡Hani, qué agradable sorpresa! , ¿cómo estas?, ¿qué haces por acá?

Vengo a visitarte, que hace mucho tiempo que no estaba contigo y ya sabía que no estabas trabajando.

¿Cómo lo sabías?

Ja, ja, Desam, parece que no recuerdas que tú y yo tenemos telepatía, aún te diré más, a veces siento tus emociones y cuando siento que estás un poco bajita te mando energía con alguna hadita viajera.

¿En serio? Qué buena eres, amiga. Salgamos de aquí y pongámonos al día.

Pues verás… he venido porque, como ya sabes que colaboro con los elementales de las flores, por cierto ahora tengo muchísima faena, y me llevaron a un sitio rebosante de flores para laborar con ellos, enseguida me acordé de ti, como sé que te gustan tanto las flores. En esta época de primavera están exultantes, por lo que no me he podido contener y quería que vinieras conmigo a verlas todas. ¡Te va a encantar! Hay una que se parece a los cohetes que tiráis en Castellón.


¿Qué quieres decir?


Pues que la flor es como un racimo de uva pero al revés, es como un cono hacia arriba y tiene en la parte que está sujeto a la rama como una base de ocho florecitas, luego en la capa de arriba 7, en la siguiente 6, en la de arriba 5, en la de arriba 4 hasta que llega al pico y solo hay una o dos flores, pensé en ti y he venido a saludarte, a ver cómo estabas y a llevarte conmigo de excursión. No creo que digas que no.


¡Mil gracias! A ese planazo no me puedo resistir y digo ¡SÍ! Sí quiero que me lleves a ese lugar paradisíaco. Dime dónde está ese lugar y cómo llegamos a el.


Pues esta vez no tenemos que coger ningún avión para ir, te acuerdas del viaje que hicimos cuando nos fuimos a Paraguay, nos lo pasamos chupi.


Sííí, que risas. Yo toda apurada por si alguien te veía en el avión y nos echaban ja, ja.

Yo he venido volando, tú puedes hacer lo mismo.


¿Está muy lejos?


No mucho.


Pues me apetece muchísimo, cuando quieras.

Ahora, ¡vamos!

Hani sujeta la mano de Desam y con un pequeño impulso empiezan a volar, como en muchas otras ocasiones han hecho, hasta llegar al sitio.


¡Gualá! Grita Desam sin poderlo evitar.


Por favor, no grites tanto, ya sabes que nuestros oídos son más delicados que los vuestros.


Perdón, es que esto no es espectacular, Hani, esto es muchísisimo más, no sé hacia dónde mirar.


Lo primero que te quiero enseñar son las flores que te digo que tienen la forma de unos cohetes de pirotecnia.


Llegaron a una explanada donde habían árboles grandes, atestados de hojas y de racimos o pompones de florecitas pequeñas en forma de cono dirigidas hacia el cielo.

¡Madre mía! ¡Esto es maravilloso!


Ven Desam, vamos debajo de ese árbol gigante y verás lo bien que huele ahí.

Hani presenta a Desam alguno de sus compañeros elementales que cuidan las flores, Desam es incapaz de ver a ninguno de estos pequeños seres ya que sigue obnubilada por la cantidad de flor, de olor, de color y de alegría que ve en esta ladera de montaña.


Hani, estas flores yo las he visto en el Retiro, aunque nunca me puse debajo del árbol para aspirar este maravilloso perfume y, desde luego, son bastante más pequeñas tanto las flores como los pompones. Si te parece, al volver a la ciudad pasamos y te las enseño.

Me parece bien, igual son más pequeñas porque en el Retiro a lo mejor no hay tantos elementales trabajando.


No sé, a lo mejor también influye la calidad de la tierra. Esta tierra puede que tenga más calidad que la otra, ya que el Retiro es un parque artificial y está rodeado de la polución que hay en la capital.


Bueno, las veremos luego al regresar a casa.


Las flores en esta cordillera. entre el boscaje que tiene, no se reúnen por variedades, o sea, las hortensias no están con las hortensias, las azucenas no están con las azucenas, las amapolas están salteadas en lugar de agrupadas, crecen libres y todas las variedades crecen mezcladas entre sí, sin embargo parece que ninguna hace sombra a ninguna otra, es un paisaje idílico y espectacular.

Desam se queda contemplando el jardín.


Hani que está escuchando los pensamientos de su amiga, le susurra al oído, huele, aunque no podrás decir a qué flor huele porque están todas mezcladas, sin embargo, huele maravillosamente.


Esto me llama mucho la atención, porque yo pensaba que las flores estarían en grupos, grupos de hortensias, azucenas… quizás por atracción de su propia especie, o para estar próxima a su mismo género.


No, eso solo lo hacen los humanos, en los jardines naturales la planta crece donde quiere.


Pues mira, esto nunca me lo hubiera imaginado pero es encantador.


Después de pasear durante horas por este paisaje sin que Desam pudiera dejar de maravillarse con cada florecita, regresan a la ciudad de la misma forma que han ido al bosque, volando, sin embargo en lugar de ir directamente a casa de Desam, Hani la lleva al Retiro para buscar las flores que ha mencionado Desam.

Ya estamos en el Retiro, dice Hani mientras van aterrizando, desde aquí ya me llevas tú a ver las flores.


Vale, es por aquí.


De repente Desam se para en seco.


¿Qué te pasa, por qué te detienes?


Escucha esa trompeta, ¿la escuchas?


Sí, claro.


¡Ah! ¡Es qué me encanta la música! Sobre todo cuando estoy paseando por un jardín. ¡Vamos!


Esta vez es Desam la que agarra de la mano a Hani y arrastrándola la lleva hasta de dónde sale la música. Ahí se encuentra un señor tocando la trompeta y cantando con una gran sonrisa de disfrute en el rostro, a su lado una caja para que los paseantes le puedan dar una propina. Desam se para delante del señor sonriendo, el señor le devuelve la sonrisa y esta le echa una moneda, le dice que tenga buen día y se despide del señor, el músico mueve la cabeza en muestra de saludo y de aprobación, pensando a esta personita le ha gustado mi música.


Desam ¿por qué has dado dinero?


Está pidiendo dinero a cambio de amenizarnos nuestro paseo, supongo que para ganarse unos dineritos o para sobrevivir.


Pero no sabes nada de él.


No, aquí hay mucha gente que se ganan así la vida.


¿Y tienes dinero para todos?


No, por supuesto que no, ¡ojalá!.


¿Y a quién decides dar y a quien no?


No te lo sabría decir, muchas veces ni si quiera llevo dinero y aún gustándome lo que toca no le puedo dar, creo que si me gusta le doy, ja, ja, quizás me muevo por impulso…


Insisto, ¿por qué a este?


Me ha gustado su música y además me parece que es realizar un intercambio el me ofrece su música mientras yo paseo por el jardín y yo le ofrezco una moneda. A lo mejor estoy un poco eufórica con tanto perfume y me he dejado llevar…


Ja, ja, podría ser, aún así tendrás que tener muchas monedas.


Jajaja ya me gustaría tener muchas monedas y poder dar a todos, lo que sí es verdad que al que está pidiendo sin ofrecer nada a cambio normalmente no le doy, pero si están tocando en el metro o en algún rincón como este músico, sí que le doy. Vamos por este caminito y saldremos a donde están las flores que hemos venido a buscar.

Perfecto.

Las dos amigas se dirigen al conjunto bien ordenado de árboles iguales.

Mira, Hani, es cierto que los pompones de flores son bastante más pequeños que los que tú y tus amigos cuidáis, hasta las hojas de los árboles son más pequeñas.

Cierto y hasta diría que el verde es menos intenso, no obstante, tiene una bonita energía.

Sí, el Retiro es precioso y viene mucha gente a disfrutar de este espacio tan maravilloso.

Es hora de regresar a casa Desam, a mí todavía me queda tarea para el día de hoy.

Claro, Hani, no recordaba que tienes mucha faena, estoy tan a gusto contigo que no me doy cuenta del tiempo.

No hace falta que me lleves a casa Hani, déjame aquí y yo regreso paseando, estoy sobrada de energía y un poco eufórica, ja, ja, seguro me viene bien pasear. Estoy muy feliz de estar contigo y agradecida por los hermosos sitios a los que me llevas.

Ja, ja ¿sobrada de energía?, ¿alguna vez te falta?

Ja, ja, no, no suele faltarme.

Las amigas aprovechan las risas para despedirse mientras sus cuerpecitos son agitados por las carcajadas.

Hasta la próxima, se despide Hani mientras le da un sonoro beso en el mejilla a Desam.

Desam se despide dándole las gracias a su especial amiga, mientras Hani ya ha empezado su vuelo y se va distanciando de Desam.

Adiós amiga, te quiero mucho. Sabe que por telepatía le llegará a su amiga, lo que no sabe Desam es que junto a esas palabras también le llega todo el amor que siente por su diminuta amiga.

Gracias por acordarte de mí y venir a visitarme.

Mientras Desam regresa a su hogar, va recordando la excursión, las flores, el paisaje, a su amiga, se siente muy agradecida y le es imposible borrar la sonrisa que se le ha plantado en su cara, reflejo de la felicidad con la que ha vivido la inesperada y repentina excursión.

Antes de abandonar la zona verde se encuentra este cartel.

RESPETO AL PRÓJIMO

RESPETO LA PAZ

RESPETO LA VIDA

RESPETO EL LIBRE ALBEDRÍO

RESPETO LAS DIFERENCIAS

RESPETO LA HUMANIDAD

Cuanta razón tiene, ¡qué bonito! Todos los seres vivientes nos respetamos y amamos.

Muchas gracias.

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