Intentad arreglar problemas
José Manuel Garrido, Madrid, 1 de julio de 2025

Intentando arreglar problemas, el Ayuntamiento de Madrid da una solución temporal a Barajas con el Albergue del Pinar de san José. Ahora, yo me pregunto si en algún momento un político se imagina o es consciente de lo que ese sitio es y seguirá siendo, hagan lo que hagan.
En el periódico EL MUNDO se nos comenta en la página 3 de la sección GRAN MADRID: «No todos a los que ofrecemos ayuda la aceptan.» ¡Claro! ¿Qué pasa? ¿La gente es tonta?.
Todos los que, por desgracia, hemos pasado por allí haríamos lo mismo desde el punto de vista de que preferimos dormir en la calle a ser avasallados por aquella gente.
¿Desayuno?¿Comida?¿Cena?
He visto con mis propios ojos como entre dos hombres retorcían un bocadillo como si estuviesen secando una toalla en la playa para después dejarlo encima del mostrador con forma de hélices, pasta italiana.
«¿Que pasa?¿No os gusta la comida? ¡Pues nada, una ducha y a dormir!, que en éste salón sobráis muchos.» Esa era la contestación de los que allí trabajaban.
Ni que decir tiene que el presupuesto de un millón de euros que ha dado el Consistorio, no creo que se vea por ningún sitio.
¿Consigna?. ¿Cuántas personas he visto llorar al recibir sus mochilas y comprobar que les habían desvalijado lo poco que tenían?. Cosas que se habían depositado allí la noche anterior y ya no estaban en su sitio.
Una noche descubrí a un individuo hablando con un vigilante (???) de camisa azul clara y quedaban en que les dejaría abierta cierta ventana, entrada la noche (campaña del frío, aguantando temperaturas bajo cero), aludiendo que se formaba mucho calor en la habitación a eso de las cuatro. Por esa ventana sacaban en bolsas todo lo que minuciosamente habían espiado durante toda la semana y en esa noche en cuestión robaban móviles y todo lo que les parecía.
¡Hacían su agosto! Y lo peor es que nadie investigaba nada.
¿Aseo?… Te daban un chupito de plástico lleno de algo parecido a gel de baño y si lo pedías también te daban otro chupito con espuma de afeitar.
Los colchones estaban desgastados sucios y cubiertos con plásticos que más valía llegar allí con la nariz taponada puesto que el olor a orines era memorable.
Para terminar comentaré que una mañana estábamos esperando nuestro bus gratuito de la EMT cuando apareció una de las chicas del SAMUR SOCIAL.
Con fuerte voz…
-¡Vamos a ver!. Hagamos dos filas. La primera para los hombres y la segunda para las mujeres y personas con movilidad reducida.
Yo estaba a su lado y tiré suavemente del lateral de su chaqueta y pregunté…
-¿Y LOS BAJITOS?…
Esa mañana conocí la mirada asesina que jamás he vuelto a ver.
JOSE MANUEL GARRIDO, es colaborador de Susurros de luz y ex Sin Techo. Ahora duerme en un Albergue de los Hermanos de San Juan de Dios.

Susurros de luz no se hace responsable de los artículos de sus colaboradores. No censura. Difunde el testimonio de una persona a la cual considera un gran colaborador y un ser excepcional. Ni quitamos ni ponemos razones, exponemos experiencias sabiendo que en el mundo del sinhorarismo hay muchas cosas que mejorar y esperamos que testimonios como el de José Manuel sirvan para ir tomando nota y desarrollando acciones para mejorar los servicios sociales de Madrid y de toda España.
Gracias, José Manuel, por compartir tu testimonio.
¡Pues qué pena! Robar a los pobres es doble delito, igual que maltratar a los maltratados, o abandonar a los enfermos y a los desvalidos.
Esas personas carecen de empatía y no conocen el dicho: «Si juzgas mi camino, te presto mis zapatos».
Falta mucha humanidad, paciencia y amor para trabajar con los olvidados y abandonados de nuestra sociedad.
Que nunca nos toque…