La primera vez

Asunción, 20 de julio de 2019

Desam. y yo hemos querido compartir dos puntos de vista de un mismo evento, nuestra primera vez…

La primera vez por Jose Mª Escudero Ramos

La primera vez que entramos lo hicimos escoltados, que diferente es sentirte protegido por los funcionarios de la ley, además fuimos con la directora del centro lo cuál te da un cierto poder, o eso cree uno. Fuimos de visita a conocer el nuevo lugar donde la asociación Susurros de luz va a intervenir: El centro penitenciario de mujeres Casa del Buen Pastor en Asunción, Paraguay.

El segundo día entramos como si conociéramos el espacio, como si fuese habitual cruzar los patios donde 500 mujeres, algunas de ellas en teoría muy peligrosas, cumplen condena quién sabe por qué.

Cruzamos un patio, otro y otro. Según damos pasos observamos caras, rincones, hábitos y habitáculos, no queremos perder detalle pero tampoco queremos ni faltar al respeto, ni agredir con la mirada, ni provocar. Somos observadores, nos gusta ver por dónde nos movemos y lo que vemos es impactante. Vamos deprisa, aparentando una seguridad que en verdad es confianza en que ese Ser Superior que hace que las cosas pasen sabe por qué nos guía hasta el pabellón Amanecer, el lugar donde se encuentran las presas que son madres y viven con sus bebés.

Llegamos, nos están esperando sin embargo van viniendo de a poquito. Normal, tenemos que ganar no sólo su confianza sino también sus ganas de venir a un taller que puede ser o muy interesante o muy aburrido. Ahora está la pelota en nuestro tejado, tenemos que darlo todo para que estas mujeres aguanten lo que dure hoy el taller y deseen que regresemos la próxima semana, venimos sin tiempo establecido. Tenemos que resultar simpáticos y lo suficientemente atractivos, y nada pesados, como para dejar ese sabor de boca que te hace sentir: “quiero más”.

Nos presentamos, vemos a niños y niñas hermosísimos y a unas mujeres que, sinceramente, nos han dejado maravillados. No sabemos que delito han cometido para estar aquí, en verdad no nos importa, si algún día lo cuentan será para que otras personas puedan aprender algo de sus experiencias. Nosotros somos muy curiosos pero no somos morbosos, nuestra curiosidad nos hace preguntar cómo te sientes, qué podemos hacer para mejorar el taller, para hacerte sentir por un rato que no estás dentro de una prisión.

Para eso María, Desam y yo ofrecemos lo mejor de nosotros, amor, y recibimos el abrazo energético de unas almas que por mucho que estén encerradas nos hacen volar hasta el infinito. !Qué bellas almas hemos sentido hoy! Son seres hermosos viviendo una experiencia fuera de lo común. Podríamos hablar de muchas cosas sobre una cárcel de mujeres pero hoy sólo puedo decir que he visto una gran luz, unas hermosas personas como vasija de algo mucho más grande que todos nosotros, almas bellas llenas de amor deseando tener la oportunidad de ser escuchadas, de ser entendidas… quizás con el taller de lectura y escritura creativa puedan enfrentarse a sus emociones, plasmarlas y crecer.

Lo que es seguro es que la tarde de hoy ha sido especial para nosotros tres. Ya nada volverá a ser igual que ayer pues hoy más que nunca reitero mi intención de no enjuiciar a nadie pues no sabemos quiénes habitan detrás de un muro y unas rejas…quizás sean ángeles disfrazadas de personas.

Cárcel de mujeres, Casa del Buen Pastor por Desam. Ferrández

Cómo ya mencioné en otras ocasiones en Paraguay la fe a Dios se vive de otra manera.

En los meses que estoy acá en Asunción he oído en varias ocasiones y dicho por diferentes personas “si la obra es de Dios, irá adelante” y que “si estoy aquí o en esta obra es para algo”.

Quiere decir que la persona en cuestión sabe perfectamente que Dios le ha puesto ahí para que desarrolle su labor y dé a los demás todo su amor y buen hacer.

Entonces yo me pregunto ¿Dios también quiere que yo esté aquí?

Quizás sea Él, el que hace que me encuentre con personas maravillosas ¡qué suerte!

No se si será para eso, lo que si que me doy cuenta es que parece que “alguien» esté moviendo las fichas para que sucedan las cosas de esta manera tan hermosa.

La primera visita a la cárcel no tiene desperdicio por cómo han sucedido las cosas. Acompaño a Jose a presentar una “nota” al centro penitenciario para que nos permitan hacer un taller de lectura en la cárcel de mujeres. Jose, que sabe que ha de presentar una nota para dicha petición se le olvida y presenta un “proyecto” poniendo en la cabecera un título que dice así: “Taller de lectura en prisiones”. Como no va dirigido a la responsable de los talleres nos hacen esperar para averiguar cómo hay que hacer la recepción de dicho documento, por esas casualidades de la vida se lo enseñan directamente a la directora para que ella diga que hacer, la suerte es que en ese momento no está atendiendo a nadie, se lo presentan, lee el titular, le encanta y quiere conocernos inmediatamente. ¡Yupi!

Si hubiéramos llegado un poco antes hubiera estado ocupada, pero llegamos en el momento adecuado. Tras un rápido cacheo nos hacen pasar hasta el despacho de la directora. Nunca pensé que nos resultara tan fácil entrar en la cárcel, creía que tendríamos un montón de trabas, un montón de documentación que presentar e incluso que nadie nos escucharía y sin embargo nos escucha y atiende nada menos que la propia directora, Shirley Talavera a quién estamos muy agradecidos.

Shirley Talavera es una mujer espectacular con un alma bella, que tiene nuestras mismas inquietudes sobre la lectura y la educación, otra vez nos juntamos con personitas afines a nosotros que creen en las energías que unen, en Dios y en la gente, le encanta la cultura y por ello está movilizando el penal para qué las mujeres que están ahí aprendan cositas.

Pasamos un largo rato hablando con Shirley, podríamos decir que es una “colega energética”. Para sorpresa nuestra nos quiere mostrar el penal por dentro, nos lleva hasta el ala que se llama Amanecer donde se encuentran las mujeres que tienen a sus retoños con ellas. También nos enseña la biblioteca y otros espacios donde también realizan labores muy hermosas. Salimos de allí emocionados y llorando de gratitud, ¡guauuu, qué bonito todo!.

Empezamos dos días después, el viernes, con el primer taller de lectura, con mucha ilusión y con un valor añadido: nos acompaña María, la hija de Jose, que lee muy bonito.

Llevamos un hermoso libro que habla sobre valores, las mamás nos escuchan mientras acunan a sus bebés, después de las presentaciones empezamos con el valor del respeto y no porque nosotros lo hayamos elegido sino porque es el primero que viene en el libro. Algunas participan alegremente, otras son más reservadas, sin embargo, y como no podía ser de otra manera, todo sale bonito.

Hay mujeres con brillo en los ojos, sobre todo cuando recuerdan algún viaje a España o nos cuentan de dónde son, mientras sus bebés corretean y juegan libres entre los muros de su morada temporal.

Ellas nos demuestran respeto, educación y sobre todo aceptación, otra vez topamos con almas qué empatizan con nuestra vibración, con almas que quieren escuchar y quieren compartir.

Quiero re-aprender los valores a la par que ellas, a un mismo ritmo, y así mientras impartimos los talleres recordar, porque aunque los sepamos muchas veces se nos olvidan, que he de observar cada día cuál es mi actuación y así poder corregir mis malos modos y tratar al prójimo con muchísimo más respeto.

¿Podría ser una obra de Dios el que nosotros podamos estar ahí dando talleres?… contesta tu mismo.

Como siempre no solo vamos a dar, si no que seguro vamos a recibir mucho más de lo que damos.

Mil gracias por todas las oportunidades que el “Universo” pone a nuestro alcance.

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