La trinchera

Narración de Jose Mª Escudero Ramos. Madrid, 20 de marzo de 2022

No sé todavía cómo he llegado hasta aquí.

¿Por amor a qué? ¿Una bandera es tan importante como para alzar un arma contra mi vecino?

Quizás ese que hoy empuña un arma, ese que está al otro lado de la línea imaginaría llamada tierra hostil,  es ese hombre al que antes de ayer pedí un café cuando viajé junto a mi novia por lo que antaño fueron tierras hermanas.

Quizás esos hombres a los que me enfrento con tanta pena como miedo fueron ayer mis clientes, esos que felices me pidieron amablemente que les mostrase las novedades de mi librería.

¿Cuántos libros habremos compartido? ¿Cuántos sueños? ¿Cuántas canciones?

¿Cómo puede ser que en un mundo global todavía haya empresas que se beneficien de la venta de armas? ¿Nos compran nuestras almas a fuerza de franquicias?

Yo no quiero matar.

Quiero creer que aquel que está al otro lado de esa línea imaginaria, ese al que por estar ahí lo llamo enemigo, tiene los mismos pensamientos que yo.

NO TE QUIERO MATAR

Quiero ser tu amigo. Quiero conocer qué libros lees, qué música escuchas, si lloraste viendo «Pasan las grullas», si te emocionas escuchando a Rachmaninoff o leyendo a Dostoyevski.

Quiero compartir contigo la vida, no la muerte.

Por favor, dejemos nuestras armas. Si no hubiese manos que las cogiesen, no habría necios que se enriquecen con su fabricación.

Por favor, vecino, no aprietes ese botón, no sueltes la bomba, no aprietes el gatillo.

Tengo familia, la quiero, los quiero ver crecer… junto a ellos quiero envejecer.

Vamos a dejar las armas, unamos nuestras almas en una apuesta común: vivir en paz.

Queremos que nos dejen en paz esos poderosos temporales que se creen dueños del mundo… No jugáis más con nosotros. Ya no más.

Voy a salir de mi trinchera y enfrentarme a mis miedos.

Venid, empuñad vosotros las armas. Sentiros temporalmente poderosos porque vuestro tiempo se acaba. Vuestro poder tiene un final muy próximo.

Ya no se oyen disparos ni bombas. Voy a salir de mi trinchera.

La luz del amor puede más que la oscuridad en la que nos hacéis vivir.

Venid a luchar vosotros, yo voy a salir de mi trinchera para abrazar a aquellos que están al otro lado de esa línea imaginaria a la que se llama enemiga.

Ahora los siento como amigos y no vamos a matarnos entre nosotros. Nuestra luz ilumina vuestra oscuridad.

Salgo de mi trinchera. No se oyen balas ni bombas.

Salgo a dar amor, es lo que quiero, es lo que soy. Igual que aquellos que están al otro lado de esa línea imaginaria.

Salgo de mi trinchera. Sin armas. Sin escudos. Tal como soy,

No tengo miedo a ser abrazado por el acero. Yo no voy a matar por un ideal, voy a vivir por él aunque me maten. Quiero vivir en paz.

No tengo miedo.

Salgo de mi trinchera.

Abrazo.

Caigo. Lloró.

Abrazo.

Son mis hermanos. Sois mis hermanos.

Salimos de nuestras trincheras.

Nos abrazamos.

2 comentarios en “La trinchera

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