La vida secreta de los árboles de Peter Wohlleben

arboles 788491110835

Título: La vida secreta de los árboles

Autor: Peter Wohlleben

Nº de páginas: 224 págs.

Encuadernación: Tapa blanda

Editorial: Obelisco

ISBN: 9788491110835

Año publicación: 2016

Los árboles y sus secretos

He tenido la suerte de leer el maravilloso libro “La vida secreta de los árboles” de Peter Wohlleben.

En algunos momentos de mi vida he sentido la comunicación con la naturaleza, con las hadas y duendes que habitan en los bosques, comunicación directa de corazón a corazón con algún árbol que para mí es especial, aunque seguramente para él, no es más que uno más en su comunidad.

Sin embargo después de leer este libro, ha despertado en mí cosas que estaban dormidas, no sé muy bien cómo definirlas, porque son cosas que están tan interiorizadas que no encuentro el adjetivo para calificarlas, sí que diré que siento cierta complicidad,  me encanta descubrir qué un árbol no está solo en medio del bosque, que no viven como nosotros en medio de la multitud y aislados en su propia vida, sino más bien, en una comunidad, cómo en un caserío pequeño donde todos los vecinos se ayudan porque se conocen, a diferencia de las grandes ciudades, que aun estando viviendo en colmenas no conocemos a nuestros vecinos.

Conozco humanos que viven por la familia,  se preocupan y cuidan a todos sus componentes como perfectas gallinas que cuidan siempre de su pollada, otros, viven en soledad, en un retiro que ellos mismos han elegido.

Me ha llamado la atención que los árboles en los bosques, también viven en familia, se preocupan y cuidan de todos sus hijos y hermanos dando mayor importancia a que todos se encuentren bien alimentados y si alguno necesita algo, ofrecérselo sin pedir nada a cambio, porque sabe que si la tortilla se da la vuelta él será ayudado sin pedirle nada a cambio.

El libro lo narra un agente forestal  que empieza su trabajo siendo eso, un simple trabajo, sin embargo ha habido un cambio en su interior, ama a ese trabajo, respeta a los árboles, gracias a su trabajo podríamos decir que se alimenta de ellos, sin embargo ha cambiado su perspectiva, no lo hace por simple protocolo, este árbol tiene tantos años, hay que podarlo, si hay que talarlo lo hace desde la conciencia de que sienten, de que viven y de que vibran como nosotros.

Actualmente se fija y siente los nudos de cada árbol, se percata de las retorcidas raíces y  en la memoria de estas, en la fuerza de ese árbol gigante que solo tira hacia arriba para crecer,  captar cada rayo de sol y ser más fuerte cada día, advierte hasta el diminuto liquen que está en el suelo o en su tronco, analiza el manto que recubre sus raíces.

Gracias Peter porque a través de tu libro he llegado a amar más a los árboles, siempre he tenido el sentimiento de libertad cuando entro en un bosque, cuando voy en silencio, con respeto, sin embargo a partir de leer este libro entiendo porque yo a veces actuaba así, soy muy habladora y cuando vamos de paseo por el monte disfrutando del verde y del aire puro hablo, hablo y hablo disfrutando, cada vez más exaltada porque estoy feliz, aunque hay veces que entro en algún bosque y me callo porque necesito sentir, a veces hasta he pensado ¿Cuándo dejé de ser árbol? Porque en algún momento he sentido como el agua me recorría imaginándome árbol, como el agua recorría las hojas y delicadamente bajaba por mi tronco, suave, en otras ocasiones ese agua saltaba de mis hojas a la tierra, sin esperar nada abajo, lanzándose atrevida al abismo, su finalidad… recorrer parte de mí y lanzarse a la tierra, pero bueno, voy a dejar de hablar de mí porque me enrollo y voy a hablar de los árboles qué es para lo que empezado estas líneas.

En el libro nos detalla que los árboles de la misma especie se comunican por las raíces, que incluso miman a sus competidores ya que juntos funcionan mejor, un árbol es incapaz de hacer un bosque, sin embargo juntos crean el ecosistema perfecto para que todos vivan bien. Por lo que es importante que el árbol enfermo o el árbol que está consumiendo alimento extra, por una floración excesiva, sea ayudado por sus congéneres, le den el alimento necesario por las raíces, hasta que éste se haya recuperado, para que no haya bajas, para que todo siga en equilibrio, ya que para ellos mantener este equilibrio es vital, cada uno se ocupará de él mismo, no obstante como ser individual forma parte de una comunidad, prioriza la salud del conjunto, sin dar importancia a la raza de cada árbol. Están tan comunicados que alguna vez en una tormenta con rayos,  no solo se ha muerto el árbol afectado, sino que varios congéneres en 15 metros a la redonda han sufrido la misma suerte tras el impacto, evidentemente, estaban conectados subterráneamente con la víctima y en este caso no recibieron alimento, sino una descarga mortal.

Algo que ha llamado muchísimo mi atención es lo que cuenta sobre el color de los árboles, nosotros el verde lo relacionamos con la sanación, con la calma, sentimos paz interior.

La luz del sol es blanca y cuando se refleja en cada materia se transforma en otra radiación, en otro color. En el caso de los árboles es el verde, no es el negro, porque aunque no acaban de captar toda la luz en las hojas, con la ayuda de la clorofila  se transforma, los árboles aprovechan todo lo que pueden, no obstante siempre quedan restos, si  no quedara nada el bosque sería oscuro. La clorofila tiene una característica y es que  presenta un hueco verde, por lo que no se utiliza este color y se refleja sin utilizarlo, por eso nosotros vemos los árboles en verde, así pues lo que para nosotros es bonito para el bosque han sido los desperdicios, parte inútil para ellos, ¡qué bonito…! nos gustan hasta los desperdicios de los árboles y de los bosques.

Otro dato sobre el color que jamás lo hubiera pensado es que, una haya aislada parece tener un halo rojo, los árboles de hoja roja se encuentran en muchos parques porque éstos aportan una variedad cromática diferente, las hojas jóvenes que acaban de brotar de las hayas tienen un tono rojizo, ya que el tierno brote tiene como una especie de crema solar, esto se llama antocianos, sirve para bloquear los rayos ultravioletas del sol y  proteger a las incipientes hojitas, cuando crecen estas son descompuestas por ayuda de una enzima, sin embargo algunas fallan sufriendo una variación genética que consiste en la carencia de esta enzima.

Peter ha descubierto que esto es una variación genética  no común y sin embargo los humanos como gustamos de lo diferente, potenciamos su multiplicación, quizás para los árboles esto debería evitarse, dejando de reproducir este defecto genético como norma, cortando la creación de más hijos con estas carencias manipuladas.

La expoliación realizada por la hambruna pasada, hace que ahora los bosques antiguos naturales e intactos sean pocos, de hecho hasta partidos políticos, sobre todo alemanes, llegan a un consenso de que deberían dejarse parte de bosques a su suerte, para constituir los bosques ancestrales del futuro, proteger las selvas de las hachas de los humanos.

Los árboles en los jardines no se comportan como en el bosque abierto, no tienen el mismo carácter porque están solos, los plantamos desde nuestra conciencia, a veces hay límites para que sus raíces se encuentren, han de convivir especies extremadamente distintas entre ellas y no se pueden ayudar, entonces el crecimiento es más lento porque es como si dejarán de amamantar más pronto, se tuvieron que independizar antes, solos y sin el apoyo familiar. También cuenta Peter que hay especies que no tienen nada que ver con otras y es como pretender que la cría de un bebé humano le ayudara a la cría de un ratón, un canguro o una ballena, por lo que no tienen la ayuda de la comunidad, además añadimos que el suelo normalmente es un desastre, no hay humus, no hay riqueza en la tierra ya que todo ha sido creado por el humano, se pone tierra pero no está viva y tenemos árboles decorativos que sí que están vivos, si nos detenemos un momento y pensamos sobre esto…no nos sentimos lo mismo en un bosque que en un parque.

En el bosque hasta la tierra está a favor de ellos, cuando encuentra el límite de una piedra la rodean y consiguen la comunicación con su hermano, aun así cada uno mantiene un carácter propio viéndolo desde este punto se parecen mucho a los humanos nacemos y estamos todos en contacto con nuestros hermanos congéneres, y no obstante cada uno mantiene su carácter individual.

¿Cómo respiran los árboles y por dónde? Una parte de sus pulmones es visible qué son las hojas, en el envés de ellas tienen diminutas hendiduras, como si fueran boquitas, a través de ellas se libera el oxígeno que se capta del dióxido de carbono, por la noche es al revés, por eso de día cuando caminamos y paseamos por el bosque nos cargamos de oxígeno puro, mientras que está el sol se está haciendo la fotosíntesis y liberan una gran cantidad de oxígeno.

En la ideología de las medicinas ancestrales, aconsejan que los humanos seamos como la naturaleza, en invierno uno se ha de acostar más pronto y dormir más horas, en invierno los bosques carecen de hojas y van a un ritmo más lento aunque siguen funcionando, en verano los días son más largos, nos levantamos más pronto y nos acostamos más tarde, en los bosques ocurre lo mismo, están más activos durante más tiempo, otra cosa en común es que en los bosques los árboles necesitan su descanso nocturno para dejar de fabricar oxígeno.

En 1981 la revista Das Gartenamt publicó un artículo en el que se atribuye como causa de la muerte de un 4% de los robles en una ciudad americana a la iluminación nocturna.

Otro experimento que se ha hecho, es mantener hayas jóvenes plantadas en macetas y viviendo dentro de una casa, dónde no se disfruta de pausas como en el exterior, primero crecen sanas hasta que sucumben a la falta de sueño y mueren.

Los árboles también enferman, tienen sus plagas y sus depredadores, a pesar de esto se defienden bien, cuando tienen alguna plaga secretan unos jugos qué hacen que el depredador se vaya e incluso algunas especies emiten un gas que avisa a los congéneres de los alrededores, les hace saber que hay un peligro y estos secretan sustancias tóxicas preparándose para no ser invadidos. Cuando una intrépida oruga pega un mordisco, el tejido se altera y envía señales eléctricas, ocurre lo mismo que en nuestro sistema nervioso, solo que en los árboles es más lento, se propaga más despacio y necesita tiempo para que las sustancias tóxicas se depositen en las hojas y así estropear el festín a los parásitos, incluso a veces, son las raíces las que transmiten esta información, han de llegar a través del árbol, para que las hojas liberen sustancias olorosas, una sustancia determinada para acabar con el problema, todo esto si dicha comunidad está en perfecto estado se va sucediendo sin ningún inconveniente, lo curioso es que ellos se gritan entre ellos, aunque nosotros no seamos capaces de oírlo, se apoyan y ayudan desde la comprensión, porque el que ayuda en este momento seguramente ya ha pasado por esto y sabe lo que el otro siente, es magnífico que se pueda saber esto.

Para mí ha sido una enseñanza hermosa, descubrir la complicidad entre ellos y ahora no los veo como árboles sueltos qué puedo abrazar y sentirme bien entre sus ramas o  sentada a sus pies, en este momento los veo como una comunidad conectada por una maravillosa red, sus raíces.

Gracias Peter, muchas gracias por darme la oportunidad de cambiar mi perspectiva sobre los bosques, ahora sé que cuando amo y abrazo a uno estos ejemplares, les está llegando a los demás. En ocasiones he ido a abrazar árboles, me preguntaba porque a este sí y a este no, supongo que será como con las personas, con algunos tendré más empatía que con otros, no obstante ahora ya comprendo que no es preciso ir abrazando a todos, je je quizás salteados llego más lejos y se propaga más acullá la energía de amor y paz que ellos me ofrecen. Dicen que la energía amorosa se puede  expandir y llegar al otro lado del planeta, quizás si la difundimos a través de los árboles llegue al otro extremo del mundo y se propague por el oxígeno, tierra y vegetal.

Mil gracias  Peter y mil gracias Universo por ponerme en las manos estas magnificas vivencias.

Gracias, gracias, gracias.

Artículo escrito por Desam. Ferrández

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