Las aceras de Asunción

Redacción y fotografías, Desam. Ferrández. Asunción, Paraguay. 25 de mayo de 2019

Las aceras de Asunción son como la ciudad, con enormes contrastes.

Aceras en las que cada trozo es diferente, tanto de color como hasta, a veces, de material, haciendo un buen entretenimiento para la vista y el cerebro. ¡Me encantan! No me canso de contemplarlas durante mis recorridos por la ciudad, podría hacer montones de fotos y ninguna seria igual.

Durante un paseo se pueden ver aceras hermosas y decoradas o rotas y desaliñadas. Aceras ostentosas y recargadas, otras sencillas y coquetas, alguna minimalista y muchas, demasiadas para mi gusto, desatendidas y quebradas.

Me llama la atención que haya trocitos de acera que hacen juego con la entrada a la propiedad con la que lindan y pienso cómo se lo ha currado el dueño de la casa para hacer la entrada como la acera. Qué bonito queda ese pasillo con piedrecillas de color que lleva desde la acera hasta la puerta de entrada, o esa entrada de ladrillos con dibujos ensamblados hábilmente dentro y fuera de la propiedad.

Sorprende mucho al turista (lo digo por mí) lo rotas que se encuentran las aceras en la capital del país.

Yo llevo un año preguntándome ¿¡cómo es posible qué la municipalidad no arregle las aceras!?

Yo creía que se encargaba la municipalidad como sucede en España, pues no.

Este año me he enterado que la acera pertenece al dueño de la propiedad a la cual rodea ja, ja, así se entiende perfectamente por qué cada trozo es de una manera y por qué hay aceras tan rotas, es que hay muchas propiedades abandonadas que evidentemente no se preocupan de cómo están sus aceras.

Hay dos motivos que justifican la rotura de estas indispensables aceras, la primera son los árboles, estos amigos verdes aquí crecen sin parar, son enormes tanto de alto como de ancho y, claro, al final las raíces rompen sin querer las aceras que los humanos ponen encima de ellas, sin saber lo que van y por donde van a crecer. La segunda son los autos que aparcan encima de las aceras porque son accesos a sus garajes o sencillamente para hacer más cómodo el acceso a su negocio.

En Asunción no se ven carritos para los bebes, las mamas pasean a sus retoños en brazos y tampoco se ven sillas de ruedas, ¡claro qué no se ven!, les seria imposible desplazarse por las aceras por diversos motivos: son irregulares, empinadas –no solo por el gran desnivel de muchas de las calles de la ciudad, sino también por las rampas de los vehículos- deformadas, a veces estrechas e intransitables para este tipo de vehículos.

Sin embargo estas aceras para mí tienen encanto, cuando mi mente va dándole vueltas a lo mismo y quiero sacarla del bucle, pongo mi atención en las aceras y sus adornos, tanto vivos y florales, como estáticos y pétreos. A veces juego a imaginar como es la persona que vive tras esa acera, muro o jardín, la personalidad de la acera y su conjunto hablan de la personalidad del propietario e imagino el look de los residentes.

Doy gracias a Asunción y a sus moradores, por tener una ciudad tan hermosa, dispar, floral y acogedora… a pesar de algunas apariencias.

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