Más de 40 cafés

Hay personas con las que puedes llegar a tomar más de 40 cafés y no conocerlas jamás, sin embargo te encuentras con otras que parece las conoces de toda la vida nada más encontrarte con ellas.

Es algo mágico, es algo maravilloso, buenas energías, buena química…¿buena química? ¿o se trata más bien de buena física? ¿Física cuántica?. Hay un campo morfogenético en el que todos estamos conectados. Es ese campo energético o nivel superior de conciencia donde podemos llegar a tener percepciones de cosas que van a pasar en el futuro o en donde tenemos las regresiones de lo que nos ha pasado en otras vidas.

Últimamente me está pasando, ya lo comenté en otro artículo, tengo visiones muy lúcidas, muy presentes de lo vivido en otras vidas, hace unos días, iba con un amigo por una calle de Madrid, vi a una familia frente a mí, mientras me rodeaba una multitud, y me vi, junto a esa familia, en un mercado de la edad media, en un pueblo amurallado de piedra, con las calles de tierra, paja y algunos puestos de verduras. Fue todo tan real en ese instante. La familia estaba aquí y allí, el bullicio, la gente a nuestro alrededor y el niño jugando, la pareja pasando sonriendo frente a mí y yo allí, de conversación filosófica con Manu, siglos atrás. Jajaja, como me gustan estas regresiones.

Estoy teniendo ese punto de consciencia lucida en la que podría perfectamente pasarme el resto de mis días en un manicomio, ¿será por eso que en las ruedas de energía que hago incluyo mandar luz a los manicomios, porque no todos los que están allí deberían de estar?

El otro día hablaba de las voces que escucho en mi cabeza, lo podemos llamar instinto, intuición o creatividad. Cuando escribo, no soy yo, las cosas que tecleo en el ordenador me son dictadas por una fuente superior de conocimiento, no son ideas mías, son del universo, yo tengo la fortuna de poder escribirlas más o menos correcto, pero estoy seguro que en planeta hay bastantes personas pensando lo mismo en el mismo momento en el que yo estoy escribiendo.

Por mucho que tome más de 40 cafés con muchas de las personas con las que convivo, jamás llegaré a conocerlas, pero sin embargo hay otras que las miras y te llevan a pasear por la playa, por el monte, por el universo. Las conoces en un instante por varias vidas atrás. Una mirada, un gesto…hay algo que te hace apreciar ese conocimiento ancestral del ser.

De esas otras personas que no conoces ni aun tomando con ellas más de 40 cafés no puedo decir nada, porque no juzgo, observo, y como observador imparcial solo digo que gracias, porque me hacen cultivar la paciencia, el amor y el autoconocimiento, pues aquello que veo en ellos es lo que veo en mí, y si no les acabo de conocer es porque quizás no me conozca del todo a mí mismo, y eso es algo que me tengo que trabajar en muchas meditaciones. ¿quién soy? ¿qué interpreto? ¿qué busco? En la medida en que pueda encontrar respuestas podré hacer nuevas preguntas, hasta que llegue el día en que las preguntas no sean necesarias porque todo será comprensión. Ese día afirmaré que yo soy más de té, pero para escribir me gusta hablar de cafés, por mucho que tome más de cuarenta cafés conmigo mismo, siempre acabo por sorprenderme.

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