Mi vida en coherencia

Pensamientos compartidos por Agata Kowalczuk y Jose Mª Escudero en el marco “Escrito entre dos”. Barcelona, Madrid, 29 de junio de 2021

Mi vida en coherencia

Pensamientos compartidos por Agata Kowalczuk y Jose Mª Escudero en el proyecto “Escrito entre dos”

Un día conocí a un escritor.

Un señor con una gran sonrisa, una persona envuelta en una sabiduría que expresaba mucha paz. Una persona con un gran corazón.

Un día el escritor me preguntó: ¿Qué significa la coherencia en tu vida?

Y este día el escritor me hizo pensar ...

Es más fácil verla ahora a mis cuarenta y un años.

Ahora es más fácil ver el hilo conductor de la historia de mi vida, este hilo que parecía desapercibido durante una época larga, un hilo que yo buscaba pero no encontraba, un hilo que todas las aventuras de mi vida tejían lentamente, como una araña teje su perfecta red. La araña, que lo hace silenciosamente, atentamente, dedicadamente y lo lleva a la perfección. Una perfección que acuna la existencia del universo y que sostiene y crea cada una de nuestras vidas.

Hoy reconozco que mis inquietudes, mis pasiones y las infinitas preguntas que me hacía a lo largo de la vida salían todas de la misma fuente. Una fuente que conecta con el alma. El alma que es muy sabia, el alma que nos susurra lo que debemos de hacer para encontrar el diamante que cada uno tenemos dentro, este talento innato. El tesoro que nos hace ser únicos y nos invita a hacer lo que nos llena de verdad.

Nuestra misión es buscar en nuestro interior cuál es el camino para nosotros, cuál el sendero que debemos de crear andando. El sendero que nos lleva a una vida donde podemos desarrollar nuestras pasiones y nuestros talentos llenando a través de ellos el mundo de brillo y color.

Mi misión me ha caído encima a una edad muy temprana, una edad a la cual yo aún no estaba preparada, una misión que logré llevar de la mejor manera, intentando no perder mi fuerza ni el horizonte, una misión que me llevó a descubrir los sitios más oscuros de la vida y los más oscuros dentro de mí.

Maduré en mi infancia y busqué la infancia dentro de mi adultez. Subí a las cimas más altas, exploré los valles más profundos, nadé en ríos y mares hechos de lágrimas para llegar a un sitio soleado donde la levedad del ser y la libertad son los protagonistas que habitan este lugar que existe en cada uno de nosotros.

En todo este viaje nunca perdí mi sentido del humor, el humor que me salvaba y me pintaba los días grises de arco iris, mi humor que me llevaba a mundos más felices, llenos de magia y de colores.

No perdí mi humor, esta parte dentro de mí que me hace sentirme como Peter Pan, el niño que no quiere ser adulto jamás.

A lo largo de mi vida he intentado seguir mi corazón, mi voz interior, la intuición que es la portavoz de nuestras almas.

Nunca seguí por mucho tiempo una actividad, una relación, ni una profesión, que no me hacían feliz. Prefería dejar atrás lo que me quitaba fuerzas, dejar atrás lo que no me llenaba. Prefería saltar al agua fría que nadar en el mar de las convenciones, siguiendo los pasos de los demás.

Ahora a mis cuarenta y un años veo claramente que cada acto nuestro es una semilla que sembramos, cada instante del momento presente crea nuestro futuro. Cada pensamiento crea nuestra personalidad y la personalidad crea nuestra realidad.

Eso es coherencia pura.

La vida es coherente y cuando nos hacemos conscientes de eso se nos hace más fácil poder distanciarnos de nuestras emociones y nuestros pensamientos, que son ellos los que nos hacen sufrir. Lo que nos angustia no es lo que nos pasa, sino cómo reaccionamos a aquello que nos sucede; eso es lo que crea el malestar.

¿Dónde está la coherencia en mi vida?

Siempre intenté seguir mi intuición, la suave voz del alma. Fue ella quien me empujó a emprender viajes largos, vivir experiencias profundas y muchas aventuras.

Fue ella la que me dio fe. La fe de que lo que yo sentía por dentro me iba a llevar al lugar donde tenía que estar.

También cometí muchos errores, experimenté el cielo y el infierno y a lo largo de esta trayectoria viví una gran transformación.

Mi vida me llevó a emprender un largo viaje a lo más profundo de mi ser.

Las ganas de querer mostrar la luz a los demás, que me llenaban a lo largo de mi vida, se han convertido en ganas de crecer y transformarme primero a mí misma.

Como dijo Rumi: ¨Ayer fui inteligente y quería cambiar el mundo, hoy soy sabio y por eso quiero cambiarme a mí mismo.¨

La coherencia es la bella frecuencia que resuena entre nuestras creencias, nuestros actos y nuestra realidad.

Agata Kowalczuk

Hubo un tiempo en que bastaba un apretón de manos para sellar pactos. Ahora hace falta firmar páginas y páginas de contratos con miles de “pequeñas letras” que imposibilitan su lectura, y comprensión de todo su contenido, debido a que no tenemos ni el tiempo, ni las ganas, ni la capacidad de atención suficiente como para disponernos a ello, por lo que tiramos por el “camino del medio” (suena muy budista) y confiamos en el vendedor que nos ofrece, sonriente, el contrato a firmar. Firmamos y continuamos felices con nuestras vidas.

Para mí, escribir es firmar contratos con mi alma, es poner en acción cada idea que se hace principio: es alinear mente, pensamiento, palabra y acción. Y si alguna vez me salgo de mi eje, mi intento constante por ser coherente hará que en cuanto “tome conciencia” de aquello que me ha re-movido, me haga parar, observarme, encuentre el equilibrio perdido y me sitúe de nuevo, centrado y alineado, en mi estado natural.

Me encanta pensar, no me refiero a aquello de que una idea centrifugue mi cerebro dañando mi psique con ideas nocivas, no, me refiero a la reflexión. Me gusta meditar las palabras leídas, dichas, escritas. El significado de la palabra hace bello lo que representa, tiene un inmenso poder. Hemos de tomar conciencia del significado real de cada palabra y empoderarnos a través de ellas, no ponernos limitaciones.

Busco en la RAE la definición de coherencia y encuentro cuatro acepciones diferentes. La primera es «Conexión, relación o unión de unas cosas con otras». Me fascina el descubrimiento porque en mi ignorancia yo creí que solo significaba «actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan».

Coherencia como «actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan» era en realidad el tema original de este «escrito entre dos» que compartimos Agata y yo.

La cuarta definición dice: Estado de un texto cuando sus componentes aparecen en conjuntos solidarios. Y el tercero: coherencia significa cohesión (unión entre moléculas). De aquí me voy en busca de la definición de Cohesión: Acción y efecto de reunirse las cosas entre sí; fuerza de atracción que mantiene unidas las moléculas de un cuerpo; unión entre las moléculas de un cuerpo.

Como profesor del Taller de escritura creativa hablo en mis cursos de la coherencia textual que, resumiendo mucho, viene a ser «situar una serie de ideas relacionadas a través de letras, palabras, frases y textos unidos en un contexto», explicado de manera sencilla: si venimos a por setas, a por setas; si venimos a por Rolex, a por Rolex.

Situando mi texto en un contexto, yo soy yo y mis circunstancias me harán ser coherente, o no, en relación a cada uno de mis contextos. Sabiendo que hay una acción y efecto de reunir “las personas” entre sí por una fuerza de atracción invisible; sabiendo que cada ser humano es como una célula de un cuerpo mayor llamado humanidad, me dejo llevar por esa mano divina que escribe los renglones, a veces, como dijo Don Torcuato Luca de Tena, torcidos, y me entrego al fluir de la vida y a la gracia divina que hace que me sienta como una hermosa palabra que, junto a otras, formamos una frase que da forma a un texto en un contexto en el que sus componentes aparecen en conjuntos solidarios.

Y releyendo este texto sobre la coherencia descubro que muchas veces actúo de forma incoherente en mi vida, por eso quizás usando la teoría de los espejos, me llame mucho la atención los actos de aquellas personas que actúan de esta forma. Me sacan de mi eje y me hacen actuar como un corrector de estilo en frase ajena, en vez de observar la tilde en la mía.

Somos células unidas por esa fuerza de la atracción natural que nos sitúa en el contexto adecuado para que entre todas las letras formemos hermosas frases de amor, entrega, servicio y solidaridad. Lo demás son erratas susceptibles de corrección, solo tenemos que observarnos, releernos y volver a escribir lo más recto posible en las líneas de este hermoso guion de nuestra gran obra en este nuestro teatro. Si no estamos en este mundo para, en lugar de juzgar, compartir lo aprendido, ¿qué hacemos aquí?.

Seguiré escribiendo letras, palabras, frases, textos, y me fijaré en cómo de torcidos estén mis renglones, el trabajo personal es ese: para hacerme valer no he de desvalorar al prójimo. Cada palabra es bella por su significado en su propio contexto.

Jose Mª Escudero Ramos

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