Morir, el Último Tabú de Toni Sánchez Bernal

Título: Morir, el Último Tabú

Autor: Toni Sánchez Bernal

Editorial: Kolima Books

ISBN: 978-84-17566-38-8

Nº de páginas: 181

El libro «Morir, el último tabú» es tan apasionante como el tema que trata: la muerte. El escritor Toni Sánchez Bernal ha entrevistado a doce representantes de las principales religiones y corrientes espirituales de todo el mundo, doce personajes que transmiten amabilidad, bondad y amor hacia su cuerpo e incluso hacia el de los lectores. Sin duda, es una obra sobre la muerte en donde lo que más resalta es el respeto.

El libro cautiva con la lectura de cada entrevista. La explicación de cómo entienden la muerte las diferentes religiones, contado por personas cultas, y el tratamiento que dan al cuerpo sin vida y al alma viva, me ha enganchado nada más abrir esas tapas negras cual el luto o pájaro de mal agüero.

Lo que más me ha sorprendido es la veneración que declaran hacia la vida y hacia la muerte, hacia el viaje que comienza el alma al morir el cuerpo físico.

Es verdad que las diversas religiones difieren en cuanto a las pompas fúnebres que se celebran con cada cuerpo inerte, sin embargo no difieren en lo fundamental, el amor que declaran a ese cuerpo, tratado como templo casi divino, que merece toda honra pues es «nuestro traje» en esta vida que estamos viviendo. Todos los entrevistados hablan también con mucho cariño sobre el alma que va abandonar el cuerpo y sobre el karma, pero no de ese karma castigador que nos suelen vender, sino del karma que dice que «una acción que yo haga en esta vida actual, tiene repercusión en mí en esta vida, y quizás, o y además, en otra vida», de ahí el unánime mensaje de todas: haz bien y recibirás bien, ama y serás amado. Esto está muy trillado, lo sé, sin embargo el mensaje, dicho con palabras tan hermosas como las que utilizan los entrevistados a lo largo de libro, suena tan bello que me hace reflexionar: no quiero maltratar mi cuerpo, el templo divino que utiliza el alma como atuendo; es más, lo bendigo y le agradezco todas y cada una de las experiencias que me ha permitido vivir sin miedo a la muerte, porque tenemos la certeza de que vamos a morir: nacemos, vivimos y morimos, a veces no nos da tiempo de vivir, pero lo que es seguro es que nos da tiempo de morir.

La religión musulmana respeta tanto el cuerpo, aunque ya no tenga vida, que después de muerto se lava, se seca y se le ponen perfumes especiales, para que esté limpio y purificado, pues se va a encontrar con Allah. Después se amortaja con telas blancas sin costuras y se lleva directamente para la oración. Lo entierran orientado hacia La Meca.

En el hinduismo, por ejemplo, se quema el cuerpo para que el alma no tenga apego y viva el siguiente viaje con celeridad porque aquí ya no hay nada que hacer, ya ha vivido esta experiencia; ¿siguiente paso después de la muerte?, elegir otro cuerpo, otro vehículo para vivir otras experiencias.

Juan Carlos Ramchandani, presidente de la Asociación Hindú Veda Dharma, dice: «Somos almas espirituales y el alma espiritual es una chispa divina que es igual a Dios en calidad aunque infinitamente más pequeña en cantidad. Estamos dentro de un cuerpo material que está hecho de cinco elementos (fuego, tierra, aire, agua y éter) y esta alma ha ido reencarnando en diferentes cuerpos».

El Lama Thubten Wangchen, budista, presidente de la Casa del Tíbet en Barcelona, nos dice: «El alma sale del cuerpo en el momento de la muerte y busca su futura reencarnación. Si progresas, la próxima reencarnación será mejor, hasta llegar al nirvana y salir de esto». Una forma de morir tranquilo es desprenderse de las pertenencias, donándolas a un monasterio o alguna familia necesitada, en cuanto intuyen que la muerte está próxima.

Shojaeddin Shahnavaz dice: «Para el sufismo la muerte no existe, es solo convertirse. Se encarna mientras se necesita aprender. Cuando en la escuela suspendes, vuelves a repetir curso con compañeros nuevos, incluso una aula nueva y profesores nuevos. Pues esto es igual, por eso en esta vida más vale dejar la ignorancia y trabajar intensivamente para no volver a reencarnar». Uno de los ritos mortuorios que practican es leer el Coran con música de daff en honor al ser querido que se ha ido.

Itziar Torrecilla Gorbea, taotísta, dice: Según el Tao, al morir puedes emprender diversos caminos por eso se trabajan tanto en vida ciertos ejercicios, disciplina que va provocando una especie de alquimia interna, manteniendo la energía y preparándose para el devenir después de la muerte. Se cultivan para ir al siguiente nivel, hasta unirse al Tao.

Marta Matarín, Brahma Kumaris, movimiento espiritual que cree en la reencarnación, dice que «el alma, cuando llega el momento, deja el cuerpo y se va a otro cuerpo en otro lugar. Para dejar de ver la muerte como un tabú, hay que normalizarla como parte de la vida y hablar de ella con naturalidad».

Moshé Bendahán, judío, dice: «La muerte es la finalización de un periodo. Una vez el proyecto mundo finalice tal y como lo conocemos, comenzará la resurrección de los muertos, donde cuerpo y alma podrán vivir eternamente en armonía. Somos la memoria de nuestras acciones, cada uno en base a sus recuerdos, estará en el Paraíso o lo opuesto. Debemos entender la muerte como una mudanza, un tránsito, donde el alma recobra su estado de cercanía al Creador, y ya no hay barreras».

Todas las religiones que creen en la reencarnación piensan lo mismo, aunque lo expresen con diferentes palabras la esencia es la misma. En esta vida tengo las experiencias necesarias para aprender ciertas aptitudes, como tengo muchas cosas que aprender no lo puedo hacer en una sola vida, por lo que en esta vida aprendo varias aptitudes y el siguiente cuerpo que el alma elige le permitirá tener otras experiencias, otros aprendizajes y así el alma continua con el Samsara, o rueda de encarnaciones, que sean necesarias hasta llegar al Nirvana, que sería lo más alto que puede alcanzar el alma. Llegar al nirvana suena muy bien, para ello hemos de cuidar nuestro templo tanto física como mentalmente, hasta que lo alcancemos siempre podemos ser nuestra mejor versión en esta tierra y para eso hace falta observar nuestras actuaciones, el impacto que generan en los demás, si el impacto es bueno estamos en el buen camino, si el impacto no es bien recibido igual sería conveniente cambiar algo.

A la pregunta que plantea Toni Sánchez Bernal a sus entrevistados ¿cómo crees que afrontarás tu propia muerte? Responden:

Juan Carlos Ramchandani: «No lo sé, pero me gustaría qué fuese una celebración con cantos de mantras».

Shojaeddin Shahnavaz: «Supongo que tranquilamente, fluyendo y aceptando».

Padre Angel, cristiano: «Lo importante es percibir que el comienzo de la vida y el final son gratuitos y están en manos de Dios».

Lama Thubten Wangchen: «Aceptándola. Es la naturaleza. Es muy importante como vives tu muerte de cara a tu próxima encarnación».

Marta Matarín: «No lo sé, aunque creo que será plácida. Me gustaría que mis pensamientos finales me guíen, que la energía se pusiera en el centro de la frente y de ahí se echara a volar al mundo de la luz».

Mª Jesús Albertus, doctrina espírita: «Sé que nos estarán esperando nuestros seres queridos e intentaré irme tranquila. Hay un dicho espírita que dice “el mal que me hacen, no me hace mal. El mal que yo hago, sí me hace mal”».

Quiero dar las gracias a Toni Sánchez Bernal por los testimonios tan apasionantes recogidos en este libro que hacen que perdamos el miedo a la muerte y nos hace reflexionar con preguntas delicadas como: ¿Qué pasa cuando morimos?, ¿cómo hacer de la muerte algo natural ante los niños? Y otras muchas que podéis leer en «Morir, el último tabú».

Al final del libro y como colofón, Toni nos recomienda vivir el momento: Podemos morir hoy, mañana o dentro de años. Celebra que hoy puedes decir a un ser querido te quiero, ahora es el momento de vivir, bailar, abrazar, amar, reír, llorar…

Vive aprendiendo de la vida, ¡vive!.

Reseña realizada por Desam. Ferrández

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