reflexión

Ojalá os haga malo

Jose Mª Escudero Ramos, Madrid, 25 de mayo de 2026

 

Hay trabajos tan mal pagados que uno no labora por dinero sino por las experiencias que te ofrece.

Llevo 8 trimestres trabajando como docente de Conocer Madrid para varios centros culturales del ayuntamiento. En verdad trabajo para una contrata que presta los servicios al ayuntamiento. Ya sabéis, en lugar de pagar mejor al que hace la función de docente como funcionario que funciona bien, rinde y gusta, bueno no a todo el mundo porque no a todos gusta que le hagan pensar y se les replanteen la historia oficial. Como digo, en lugar de pagar mejor al docente, se divide el sueldo entre el proceso de gestión intermedia externalizada. (Trabajo bastante más tiempo de las 14 horas a la semana que cotizo y cobro, pero desde principios de octubre a finales de junio no me cotizan más de 100 días, fruto de la maravillosa gestión de los políticos que inventan los contratos fijos discontinuos por horas, supuestamente creados para beneficio del trabajador).

Es cierto que yo soy el que acepta ponerse las cadenas de esclavo. Como mis alumnos no tienen la culpa, hago mi trabajo lo mejor que sé y que puedo, dadas las diferentes circunstancias, a pesar de lo mal remunerado que está.

Lo que más me gusta de mi trabajo es que cada clase es una nueva experiencia pues me gusta sorprender a mis alumnos, muchos conocen la historia y Madrid mucho mejor que yo al llevar varios años como usuarios de este programa de Conocer Madrid. De ahí que mi planteamiento es el de descubrir lugares poco conocidos, hacer que observen la ciudad de otra forma, que la piensen, que la vivan desde otras épocas y con otra mirada.

Así consigo hacer de mi debilidad una fortaleza y a la vez aprendo cosas nuevas y consigo que mis alumnos se sorprendan con lo que muestro o enseño. Disfruto caminado los barrios, los distritos, la ciudad; disfruto observando y escuchando.

Al principio del curso digo a mis alumnos que cualquier cosa que digan podrá ser utilizada en una obra o artículos de los que escribo, ya sea para Susurros de luz o para una novela, relato, cuento o poema.

En estos dos años y medio he escuchado de todo. Hace casi un año ya escribí un artículo sobra la mala educación de las personas inspirado en una alumna insatisfecha, que también las hay.

En esta ocasión voy a contar una frase y a continuación aportaré una pequeña reflexión.

La frase que escuché de una alumna: No voy a poder venir a clase la próxima semana, ojalá que os haga malo para que no disfrutéis la visita.

En principio uno se puede quedar helado al escuchar esto pero tras meditar las palabras lo único que puedes sentir es pena por una persona cuyo deseo es que el resto del grupo no disfrute porque ella no lo puede hacer.

Mi labor como profesor, como docente, es educar en la empatía y en la compasión. Lo llevo haciendo desde que hago talleres de meditación y mindfulness. Me gusta contar historias con final feliz, si hay algo que duele se busca el lado bueno, la enseñanza, pues siempre hay una moraleja. En esta ocasión solo puedo decir que compadezco a toda persona que no alcance la felicidad por si misma y por eso desea el mal ajeno.

Con lo bonito que es desear que todo el mundo alcance cuantos más momentos de felicidad, mejor.

El mundo sería un lugar excelente si todos hiciéramos lo posible por ayudar al prójimo a que alcance sus deseos pero visto lo visto, habrá que preguntar primero que deseos se tienen.

Me viene a la cabeza la típica frase de grupos de autoayuda de la nueva era: una cosa es lo que tú deseas y otra cosa es lo que el universo sabe que es bueno para ti. Pide y se te dará… o «no porque no es bueno para ti, (léase con sarcasmo) no es lo que necesitas en este momento».

Afronta tus responsabilidades de aquello que atraes con tus acciones y pensamientos.

Ya es hora de dejar de echar la culpa a Dios, al universo o a los iluminati. La libertad primera y última de aceptar el presente es de uno mismo. Si no te gusta y quieres cambios, cambia. Provoca los cambios en la acción de hacer sin esperar a que vengan.

Para empezar cambia tus deseos, ambiciones y expectativas. Vive la realidad y disfruta aunque a veces duela. La vida es maravillosa en todo momento lo que ocurre es que no siempre observamos desde la perspectiva adecuada.

Deseo que todo el mundo alcance la felicidad, no tenga apegos, y menos al sufrimiento, y aprenda a fluir en el presente… empiezo yo mismo aquí y ahora.

Feliz día. Gracias por leer hasta el final.

Susurros de luz

Susurros de luz, la asociación que hace que las cosas bellas sucedan y además las cuenta.

Un comentario en «Ojalá os haga malo»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *