Olores, frecuencias, esencias.

Recuerdo que cuando era pequeño me decían que no me acercase a los perros sintiendo miedo pues ellos lo huelen… me acercaba a los canes que entonces veía gigantes, hay que ver como cambian las perspectivas según vas creciendo…decía uno se acerca, desafiando a los miedos, con cara de buenas intenciones pero con miedo a los perros, y efectivamente, ese miedo ellos lo perciben, eso y el estado de nervios que puedas tener en ese instante, no solo miedo, nervios, excitación. esa empatía también la podemos tener los humanos, el por qué no siempre la sintamos da para otro post.

El otro día en el taller al que asistí de aceites esenciales planteé la cuestión de si las colonias o los perfumes podrían cambiar según en la piel en la que caen. Paz, la buena maestra que no deja sin responder una pregunta, me mandó un mail dos días después y me dijo que sí,  había meditado mi pregunta y concluyó que sí es posible que los perfumes y colonias tengan olores diferentes dependiendo en la piel en la que caigan, incluso si uno está nervioso puede que esa misma colonia tenga otra reacción distinta a la de ayer que te olía tan bien, puede que huela diferente o que dure menos. Incluso, me decía Paz, nosotros percibimos esos olores de una forma diferente un día u otro, dependiendo de nuestro estado de ánimo entre otras cosas.

Desprendemos unos olores, las ciudades también. Cuando fui por primera vez a Nueva York un amigo me dijo que me fijase en los olores, mi amiga Samanta me recuerda los olores de Calcuta, en el Gangés, olor a muerte…si me he pasado la vida en una granja tendré buenas sensaciones al olor granjas, cuando hice fotos en una granja de cerdos me seguía ese aroma por tres días, mi entonces mujer me hizo ducharme nada más llegar a casa…jajaja. Hay olores que te evocan momentos hermosos del pasado, otros que te pueden recordar malos episodios de tu vida. Yo usaba una colonia específica durante mi juventud, la que usaba mi padre. Olía genial. Hubo cambios en mi vida, mi padre falleció, yo cambié de trabajo, mi piel no olía igual y decidí dejar de usar colonias. En ese momento pensé que habían cambiado algo de la colonia pero ahora me doy cuenta de que el que había cambiado era yo.

Hay un montón de ideas que me surgen sobre los olores, quizás olamos mal en determinados momentos como método de defensa ante una sociedad agresiva, cual mofeta, marcamos el terreno para que nadie nos invada nuestro espacio vital, tan agredido últimamente.

Olemos y percibimos olores según nuestro estado de ánimo, según nuestro presente, nuestros sentimientos. Hay olores que nos alertan, otros nos invitan a soñar, el olor a jazmín o buganvillas, el del pan o bizcochos recién horneados, el olor a amor que queda en nuestros cuerpos después de una hermosa noche de sexo y pasión.

Algunas esencias florales tienen la capacidad de limpiar el ambiente, desinfectarlo y hacer que huela bien, otras relajan, refrescan, otras son afrodisíacas…la naturaleza es sabia, otras flores sirven para sanar…

En los talleres de Reiki que imparto digo que el incienso se usa, tanto en el Reiki o en las meditaciones, como metáfora de la elevación del alma al otro nivel energético, el humo del incienso se eleva como nuestra alma, como nosotros elevamos nuestra frecuencia a la hora de meditar…ahora dicen que la mayoría de los inciensos tienen un componente nocivo para la salud y recomiendan usar esencias en sus dosificadores específicos. Todo está bien, el poder de la intención, yo me elevo como el humo del incienso o me elevo como el vapor que impregna mi esencia por toda la habitación, cambio de frecuencia en busca de mi esencia, esencia de mi ser.

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