Psicoecología de Boris Cyrulnik (libro del mes de enero 2022)

Reseña realizada por Jose Mª Escudero Ramos

Título: Psicoecología. El entorno y las estaciones del alma.

Autor: Boris Cyrulnik

Nº de páginas: 272

Editorial: GEDISA

ISBN: 9788418525933

Año de edición: 2021

Primera recomendación de 2022

Conocí la obra de Boris Cyrulnik con Sálvate, la vida te espera, el libro en el que narra sus experiencias durante la segunda guerra mundial, cuando tenía seis años y medio, las secuelas que cada una de ellas dejó en su memoria y cómo las ha podido afrontar y superar. Sálvate, la vida te espera me impresionó de tal manera que se ha convertido en un referente en mis talleres o conferencias.

Boris Cyrulnik es neuro psiquiatra y es considerado uno de los padres de la resilencia. Psicoecología es el resultado de años de investigación intentando dar un sentido al comportamiento humano desde el «origen darwiniano de las especies» hasta nuestros días. Intenta entender por qué existe el mal en el mundo. ¿Es una necesidad de supervivencia? ¿Cómo afecta el entorno a la evolución humana? Y la pregunta del millón, ¿de qué manera afecta los cambios sociales al futuro de la humanidad?.

A lo largo del libro Borys Cyrulnik analiza las diferentes etapas de evolución del ser humano, lo qué nos ha hecho sobrevivir y reproducirnos, no tanto como forma de placer sino como forma de mantener la especie y cómo está cambiando la forma de relacionarse y reproducirnos.

En capítulos breves, como microensayos, algunos fáciles de entender, otros nos invitan a largos procesos de meditación, reflexión y asimilación, Psicoecología hace que nos planteemos algunas preguntas existenciales, una de las que yo me hago es que si después tantos siglos de evolución estamos haciendo bien las cosas.

Psicoecología nos ayudará a releer nuestras vidas, a ahondar en la memoria, en los recuerdos. Las partes de libro que más me han marcado, por el proceso que estoy viviendo ahora, son aquellas que hablan de las emociones y los recuerdos de los hechos: «En la vida cotidiana, cuando sentimos una emoción cuya causa no podemos conocer, le damos una forma verbal coherente que a menudo no tiene relación con la realidad. Nos sentimos mejor porque esta racionalización nos crea la ilusión de que entendemos el mundo y podemos actuar sobre él, lo cual es tranquilizador. Ignoramos que simplemente hemos yuxtapuesto una sensación física con una representación verbal, hemos acoplado el alma al cuerpo, como hubiera dicho Descartes. Salvo que el cuerpo es matematizable, mientras que el alma está llena de representaciones que a menudo designan objetos reales, pero que también pueden designar representaciones de objetos reales e incluso representaciones de representaciones que ya no designan nada real». Me resulta fascinante y más en estos momentos en los que vivimos realidades tan diferentes, miles de puntos de vista de una verdad que forman tantas opiniones como experiencias vividas ¿Cuál es la verdad y cuáles realidades? Entendiendo como verdad el hecho objetivo de las cosas y realidades la interpretación que cada uno hace de ese hecho.

A través de las palabras podemos mantener el dolor que hemos sufrido o podemos trascenderlo. Según relata el autor, a él le ayudó escribir Sálvate, la vida te espera porque le obligó a enfrentarse a momentos dramáticos de su infancia que tenía en la zona oscura del alma.

Los beneficios de escribir, de leer, de compartir, de comunicarse, no tienen limites y todos ellos sirven no solamente para trascender como individuos sino como especie.

Por último, quiero dejar una frase de Psicoecología para la reflexión:

«…Aprendemos los estereotipos de nuestra cultura a través de un fenómeno similar. Creemos que estamos razonando por nosotros mismos, cuando en realidad no hacemos más que incorporar a nuestra memoria los relatos, creencias y prejuicios del grupo. Las historias compartidas, las opiniones adquiridas inconscientemente crean un sentimiento de pertenencia al que nos adherimos con gusto porque no solidifica. Esto es un gran beneficio. ¡Lástima que, a veces, ya no se refiera a nada real! ¿Es así cómo podríamos explicar los delirios colectivos en los que personas austeras, acostumbradas a pensar, pierden su libre albedrío para beneficiarse del efecto solidificador de una narrativa estereotipada?».

Gracias, Boris Cyrulnik, por toda tu obra, por desnudar tu alma y hacer que nos enfrentemos a nuestras palabras, esas que crean emociones o a emociones que crean palabras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.