¿Qué cómo me siento? Por Desam Ferrández

19 de julio de 2018

Pues la verdad es que en este carrusel de emociones en la que estoy subida, donde ahora vivo una emoción y luego al cabo de un rato vivo otra, paso de la ansiedad a la euforia, del estrés al miedo, con mucha ilusión por la decisión tomada y acumulando cansancio que es generado por tanta tensión, pues la verdad es que no sabría decir muy bien  como me siento. Desde luego no voy a contestarme con un soso bien. Aunque si lo este…por supuesto. De entrada estoy viva y permitiéndome…

Cuando nos preguntan que como estamos, casi siempre respondemos con un bien o un mal, respuesta  fácil que no dice nada y tranquiliza al interrogador, dándonos la oportunidad de no tener que explicar ni indagar más.

 

Echando una mirada atrás reconozco que llevo más de un año preparando este cambio.

¡¡Que fuerte!!

 

Una de las sensaciones que me embargan es el vértigo y he podido experimentar que se aloja en diferentes lugares de mi cuerpo y a la vez, ¡toma ya! jajá, haciendo factible el “más difícil todavía”, siendo capaz de vomitar y llorar al mismo tiempo.

En algunos momentos parece que este subida en una gigantesca montaña rusa y apunto de bajar el tramo más vertiginoso, ese que crees que vas a perder el sentido y en el instante justo que lo vas a  perder se termina el tramo, es ahí donde se te escapa un grito de liberación y piensas prueba superada, u, otro tramo superado.

Estos últimos días han sido muy estresantes, mucha faena y mucha energía invertida en ser eficaz y además, queriendo sentir y no perderme ni una sola emoción, llevo años pidiendo sentir, sentir, así es que cuando lo consigo no quiero dejar pasar la oportunidad a pesar de lo removida que en algún momento me encuentro.

He invertido mucho tiempo en embalar y elegir las cosas que en esta etapa ya no necesito, quizás hubiera podido ser mas rápida, sin embargo he hecho un trabajo de liberación y desapego a conciencia, desde el silencio y el respeto a todos los sentimientos que se han atrevido a aparecer.

Gracias a esta hermosa tarea me conozco un poquito mejor, aunque no del todo, jeje, tampoco quiero ir de listilla y decir lo que no es, seguro que escondo alguna faceta desconocida o camuflada, esperando el momento oportuno para salir de ese lugar en el cual has de adentrarte sin mascaras y con mucha valentía. Mi interior más recóndito.

Tengo una cualidad muy desarrollada y es que soy muy organizada, por eso trabajo afanosamente invirtiendo el tiempo libre en encajar perfectamente todo lo que quiero guardar, el fin es utilizar el menor espacio posible, porque mis maravillosos amigos me dejan sus espacios para guardar mis recuerdos. Aunque reconozco que con las ultimas cosas el caos ha invadido la casa y a mi.

Sacando cosas que me han acompañado a lo largo de mi vida aparece el costurero, y como si de un tapón se tratara, lo abro y destapo la energía atrapada durante años, fue como la gota que colma el vaso, el acto desata un torrente de recuerdos en forma de botones, invadiéndome el llanto.

Las lágrimas salen sin tregua, no tengo forma, ni fuerza para detener lo que parece un eterno llanto, total por tocar trozos de plástico redonditos.

Contemplando los diversos tipos de botones me voy acordando de las prendas que ya no tengo, esas que hace tiempo cubrieron mi cuerpo. Nunca he comprendido por qué te dan botones de reserva, ¿de verdad hay alguien que utiliza estos fetiches de la ropa?

Yo jamás utilice ninguno, aunque tampoco pensé nunca que me sirviera de liberador emocional, en un momento de contención, ya que a pesar de estar sensible intento no perder la compostura, sin ser consciente de ello claro. Pues no seria coherente por mi parte, apretar el tapón en el mismo momento en el que intento liberar con gratitud todo lo que ahora ya no necesito.

Con todo esto sigo sin contestar la pregunta inicial, ¿qué como me siento?, ¿removida, agitada? Jaja seguro que en breve llega la calma y todo formara parte de otra etapa linda vivida con intensidad, porque ahora ya no puede ser de otra manera.

 

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