Quietud

Se puede vivir la vida de muchas formas, entre las que más me llaman la atención es la de sufridor. Nos gusta sufrir, muchas veces sabemos las respuestas, sabemos cómo mejorar, pero nos empeñamos en agarrar el clavo ardiente del sufrimiento. Otras veces, en el ángulo completamente opuesto vamos de sanadores. ¡¿Cómo no ves esto?! Decimos fríamente creando todavía más confusión y desasosiego en el prójimo.

El buen maestro apenas dice nada, espera a que sus pupilos aprendan de sus propias respuestas,  y esto no lo digo porque yo lo haga, sino porque se lo he visto hacer a una gran maestra, con sus preguntas forzarme a encontrar yo mismo la respuesta.

“El buen maestro nunca deja una pregunta sin respuesta” es una de las respuestas que mi buen amigo y gran maestro Fernando, me enseño en la última asamblea de maestros de Reiki.

El cómo des con las respuestas es cosa de cada quien, yo aconsejo mirar hacia el interior de uno mismo, y desnudarse ante el espejo del alma, ese espejo que hace que duermas toda la noche de un tirón.

Tener la conciencia tranquila no es saber que puedes dormir tranquilo, es estar seguro que hoy es un buen día para morir, porque vas a morir en paz, la misma paz que deberíamos dejar cuando abandonemos este plano terrenal.

Encontraremos muchas respuestas en la quietud, aunque es más difícil encontrar respuestas en el caos, quizás sea bueno ahondar en ese caos y poner orden. No olvidemos que el caos es el comienzo de todo, los grandes cambios se producen tras un periodo de desconcierto. Ahora estamos viviendo uno de esos momentos en la sociedad, nosotros no debemos de luchar contra ello, situándonos en el lugar correcto, nuestro deber es poner orden dentro del caos, como el protagonista de una película en la que se queda quieto y todos los demás pasan a su alrededor a toda velocidad.

La quietud, la paz, el equilibrio, es lo que harán que tomemos las decisiones adecuadas pero si nos equivocamos, puede que den lugar a un acierto, así funcionan las energías, no desestimes nunca algo porque parezca un fallo, a lo mejor es el susurro del universo para que des con la respuesta.

Para encontrarme tengo que haberme perdido primero, para encontrar la respuesta acertada tengo que hacer la pregunta adecuada primero y para llegar a la gran pregunta, nos hemos de hacer muchas pequeñas preguntas primero.

Orden dentro del caos. Quietud en el movimiento. Movimientos lentos en la prisa.

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