Regalo de Tasio a Susurros

Tasio, un hombre generoso que se ha visto empujado por los designios de la vida a  pasar unos años en la calle, nos regala un hermoso texto a los voluntarios y fundadores de Susurros de Luz. GRACIAS, AMIGO Tasio. Madrid, 04,11, 2021

Erase una vez un susurro, perdón un susurrón. La gente que le conocía algunos dirían que un susurronazo. La primera su gran amor, cómo no iba a ser la primera cuando era en lo principal claramente como él. Si uno quiere puede poner todos los calificativos a la terminación femenina y si no, que no lo haga. Sin o con terminación femenina lo intrínseco no cambia. Y así el señor D. Susurro ayudaba a la gente sin techo con comida, ropa y ánimo para creer, a pesar de todo, en esta vida.

Cada vez su ayuda se hacía más y más organizada, claro, la organización buena empieza por el equipo y quién mejor que su gran amor. Un equipo curtido en otras mil batallas. ¿Por qué no curtirse en una más? Y empezó el curtido.

Todo o casi todo lo hacían juntos y no se paraban con la informalidad, lo que es muy bueno. Registraron en el Registro Oficial de los Organizadores no Gubernamentales y sin ánimo de lucro y a su Organización la llamaron “Los Susurros” Su, su, su, su, su, su.

Al principio era el verbo, la idea, a finales es la idea puesta en práctica, la misma idea llamada a otras ideas, antes impulsables, y de nuevo ponerlas en práctica y así hasta lo infinito. Finitamente querer ayudar a los demás y haciéndolo de forma infinita, a diferencia de otras personas que muy infinitamente quieren ayudar a los demás y lo hacen de forma finita. Muy filosófico. Lo diremos a la manera del barquero, algunos bichos no quieren ayudar nada a los demás, pero siempre se golpean los pechos ¡qué buenos son! Otros bicharracos siempre ayudan a los demás pero ayudando dicen para ellos “es que no hemos hecho nada”. Bicharracos y bicharracos, de todo hay en la viña del señor.

Los susurros no se quedaron en dos, se empezaron a multiplicar, no de manera biológica, no solo de manera adhesiva, sino también auto-revelante. ¿Qué queremos decir con lo último? Que el nuevo susurro siempre al adherirse a los susurros fundadores descubría que él también era susurro por dentro. Incluso podemos decir que cada nuevo susurro era de alguna manera co-fundador.

Su, su, su, su, su, su… El susurro y el susurrazo siguen en la actualidad.

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