Conversando con… Juan Pedro Romera

Entrevista online realizada por Jose Mª Escudero Ramos en el mes de marzo de 2021

 

La contra de La Vanguardia publicó en 2019 una entrevista a nuestro protagonista de hoy. Jordi Nadal, editor de Plataforma Editorial, la leyó y pidió a Juan Pedro Romera que escribiera un libro sobre sus talleres de escritura y oratoria. El resultado es el libro «Tienes una historia». Nos gustó tanto que indagamos un poco sobre la vida de Juan Pedro y descubrimos a un ser excepcional, de esas personas que sí que tienen, no una, decenas de historias que contar. Por eso le pedimos una entrevista y él se puso enseguida a nuestra disposición. Queremos mostrar nuestra profunda admiración por una persona tan especial y nuestro sentir, estamos muy agradecidos a él por dedicarnos su tiempo, y al Universo por poner a Juan Pedro en nuestro camino.

Cuéntame, para los lectores que no te conozcan, cómo te definirías en este momento de tu vida, ¿quién es Juan Pedro Romera?

Soy un profesor que imparte clases de oratoria, de hablar en público, de contar cuentos, de escritura creativa. Doy clases a adolescentes de altas capacidades para que encuentren un poco más de sentido a su cuerpo, para que conecten consigo mismos, porque los chavales de altas capacidades, tienen mucha capacidad pero también mucha problemática a la hora de la relación. Esto es una parte la profesoral y hay otra parte que es la de escritor donde escribo cuentos, ensayos relacionados con los mitos y libros para niños, libros infantiles.

¿Por qué hacer cosas para y con los niños?

Porque son los grandísimos maestros, los niños tienen un aquí y ahora, un presente absoluto, yo empecé a trabajar con niños en el Teatro Fábula allá por el año 1982 y me di cuenta que es el público más sincero.

¿Cómo sabes si les gusta la obra?

Lo sabes porque si le gusta mucho ni respiran, hay un silencio absoluto y cuando se acaba no son de aplaudir mucho, eso es un convencionalismo social que viene después. Cuando acaban se monta la algarabía, se ríen y se van y ya está. Ahora, si no les gusta también te lo dicen, no se callan, no paran de hablar porque desconectan rápidamente. Tuvimos que aprender a observarlos, a escucharlos, lo más importante que se puede aprender de un niño es escuchándole, ellos tienen otra forma de hablar diferente no hablan desde la razón, hablan a través de la metáfora y el juego. En todo mi trabajo, incorporar el juego ha sido la gran clave que me han dado ellos, porque en el juego no se compite, aunque sean juegos aparentemente de competición, se juega por jugar…

Por disfrutar el momento.

La vida es disfrutar, es correr y es enfadarse entre ellos porque es cosa del juego, y rápidamente volver otra vez a ser los más amigos del mundo. Reírse es una llave que te abre la puerta a la trascendencia que te hace conectar con lo que te rodea, que es el momento presente. Trabajando con niños aprendí todo esto.

Leímos los textos que compartes en tu web, son impresionantes. ¿Sigues haciendo cosas en el hospital en la actualidad?

No, ahora mismo no, el proyecto de Payasos de hospital, lo comenzamos en el año 1998 trabajando directamente en el hospital, y ahí siguen funcionando todavía. En el año 2010 construimos un teatro totalmente adaptado para niños con cualquier tipo de discapacidad y para niños sin discapacidades. Hemos dedicado mucho tiempo al teatro para niños. Lo dirigí hasta el 2016.

En Tienes una historia das una serie de pautas para que hagamos de nuestra vida un cuento

Lo que le pido a la gente en los talleres es que cuenten su vida en tercera persona, que lo hagan como un cuento, porque libera bastante y ahí es donde aparece toda su vida de una forma simbólica, metafórica, y al ponerles distancia no les daña tanto.

Y el poder de la metáfora es muy potente

La metáfora es un lenguaje que va al inconsciente y no pasa por el filtro de la mente. En la mente hay un filtro que enjuicia, puede aparecer la imagen de la persona que se siente esclavo, victima o maltratador. Cuando quitamos ese filtro, que es lo que hace la metáfora, el inconsciente sigue recibiendo la información que necesita pero con otras palabras que no enjuicia con lo cual es muy liberador. Meses después la gente se da cuenta de lo que simboliza lo que ha escrito, de haberlo hecho de otra forma le habría sobrepasado. Por ejemplo, en violaciones de mujeres que las han tenido ocultas, hasta veinte años. De esta forma no es lo mismo contar «cuando fui pequeña mi padre, o mi tío, me violó a los 7 años», que decir «la princesa iba por el bosque, apareció un duende, le clavó una daga en la espalda y ella, como le dolía mucho, se puso una capa que durante veinte años no se la quitó». Veinte años tardó en decir que había sido violada. Esa distancia emocional es importante sobre todo para que tengan seguridad y puedan sacar el dolor que llevan dentro.

Gran trabajo, enhorabuena. Estos trabajos de arteterapia son muy necesarios en estos momentos.

Vivimos en una sociedad en la que estamos contando cuentos constantemente en redes sociales, cuando nos encontramos con amigos y contamos el fin de semana o las vacaciones

Nuestra psique tiene narrativa de cuento. Todo lo contamos y lo recibimos como un cuento, y por desgracia los poderes políticos y los poderes del mal, saben perfectamente utilizar eso, el storytelling se está utilizando mucho para la publicidad para vender más, para que compre más la gente, pero sobretodo están vendiéndonos una narrativa para conseguir que se haga lo que ellos quieren. Por ejemplo, cuando un país quiere entrar en guerra con otro, lo primero que hacen es deshumanizar al otro lugar, a la otra persona, al enemigo, como le llaman ellos, porque al deshumanizarlo, nosotros podemos atacarlos sin problemas porque no son humanos. Por desgracia de eso se encarga la narrativa. Cierto es que hay una esperanza grande porque todos esos dolores se transforman, como la famosa metáfora de la perla, en perlas; la perla surge de un dolor que tiene la ostra por la piedra que le ha caído, por un granito de arena, si conseguimos recubrir todo eso con algo bello, sea un cuento, sea un poema, sea escribiendo, dibujando, cantando en algún sitio, la esperanza no se pierde.

La esperanza no debe perderse nunca, hay muchas personas muy buenas

Hay algo humano que nos une a todos y eso es lo que tiene que salir de alguna manera, aunque solo sea por la mirada, porque la única manera de comprender y empatizar con el otro es mirarlo directamente a los ojos para que sienta que estás ahí y se puede hacer de muchas formas: con la mirada, dándole un bocadillo por la mañana…

Escuchando…

Escuchando, efectivamente, a mí me gusta mucho la palabra compasión, pero no una compasión extraña, si no compasión de acompañar, viene del latín “compasio”, yo te acompaño en tu proceso. Tu proceso lo tienes que vivir tú porque es lo que te ha tocado, yo te acompaño, como ser humano que empatizo contigo. Yo también tengo mis dolores y mis miserias, que no son ni mayores ni menores que las tuyas pero juntos podemos darnos cuenta de que existe algo que va mucho más allá de lo que nosotros podamos pensar.

Y sostener la situación también, y se sostiene mejor entre dos personas. Hablando de esto, sois “padres de acogida”

Mi mujer y yo estamos en un proyecto de acogida de niños, de bebes de cero a seis años y llevamos en esto 15 años, hemos tenido 18 bebes aquí en casa, ahora mismo tenemos uno de 5 meses, mañana conoce a sus padres nuevos y ya se va, y he aprendido con ellos lo que no está escrito, tienen una sensibilidad tan especial, están tan cerca de lo sagrado, no entendido en el sentido religioso si no en el sentido espiritual.

¿Lees cuentos a los bebes?

A los bebes les canto, no se cantar pero a ellos les da igual, a veces si les cuento cosas, les hablo, les encanta que les hable, porque ellos entienden perfectamente lo que les digo. El bebé que se va mañana, yo le digo y explico, “mira, te vas con tus papás nuevos que vas a conocer…” y él me mira y da la impresión de que te está entendiendo, y es que realmente te está entendiendo, lógicamente no entiende mis palabras porque es un código más elaborado pero entiende la intención que hay detrás de esas palabras…

Y la tonalidad

Claro, esa tonalidad que utilizas… él se da cuenta perfectamente, cuando estás un poco afectado por cualquier cosa, por estrés, ellos lo notan rápidamente y lo manifiestan a su manera, dices “uy, que raro está el crio hoy que llora más de la cuenta”, está haciendo un espejo.

¿Tienes algún cuentista favorito?

Michael Ende me gusta mucho, el de La historia interminable, me parece muy bueno para niños. Hay una autora catalana, Mercè Company, que escribe para niños y jóvenes que también me gusta mucho. En España hay gran variedad de escritores, con varios estilos, de literatura infantil buenísimos. Me gusta Antonio Rodríguez Almodovar, es un investigador que ha recopilado muchos cuentos escritos, sobre todo basados en la tradición oral. Los cuentos tienen tal cantidad de símbolos, tal cantidad de enseñanzas, tan impresionantes, que cuando alguien me pregunta siempre recomiendo cuentos tradicionales, de todos los países del mundo. Prácticamente todas las culturas tienen muchos cuentos, alguno es el mismo cuento que se repite con circunstancias diferentes, va en la forma de conocer la cultura interna. La esencia de la cultura de un pueblo se conoce a través de los cuentos.

Y de los mitos y leyendas

Sí, en realidad los cuentos son una literalización de los mitos. Los griegos dijeron que los mitos no eran verdad e inventaron la historia. Decían “Esto no ha ocurrido, a partir de ahora solo es verdad lo que podemos constatar, porque Pericles hizo no se cuanto y el otro hizo no sé qué…”, pero los mitos son tan necesarios para el ser humano que se cuelan en los cuentos, en las fabulas, en los relatos, se cuelan por todos los sitios.

El ser humano empezó a comunicarse con la oralidad, pasó a la escritura y ahora hemos vuelto a la oralidad

La oralidad yo creo que siempre ha salvado al ser humano de cualquier cosa, de cualquier desastre, de cualquier dolor muy grande. Ahora, en la pandemia, hubo una cantidad ingente de personas que grababan sus cosas, sus cuentos, sus canciones, porque era la única forma de comunicarse, Es absolutamente necesaria la comunicación, y cuando se hace en esta clave, de esta manera, con esa estructura, es cuando realmente se conecta con el que te esté escuchando, porque le estás contando cómo te sientes de una forma metafórica, divertida, y a la otra persona le está resonando porque está escuchando y está viendo lo que también siente de una forma categórica con lo cual todo el mundo contento.

Al principio del confinamiento había una especie de emoción en mucha gente por esa conexión que se establecía, hemos descubierto de pronto que el mundo online no es tan maligno como parecía, nos servía para conectar y escuchar la narrativa de otros.

¿Cuál es el secreto para contar un buen cuento?

Primero sentirlo tú. Puedes leer un cuento de alguien y sentirte tan identificado que pasa a ser tuyo y cuando lo cuentas le pones tus palabras. Lo importante de un cuento siempre es la estructura, que es lo que ocurre ahí, pero las palabras pueden ser las tuyas. Una persona puede contarlo de una forma determinada utilizando unas palabras de la zona norte y otro del sur lo está contando de otra manera. Por ejemplo, uno de Galicia te dirá “ay, que alegre estoy” y otro de Andalucía te dirá “ozú, que triste estoy”, fijate que diferencia para decir una cosa y eso es lo que le da riqueza a los cuentos, haz el cuento tuyo y cuenta el cuento desde ahí, como si lo hubieras escrito tú.

Hay que creer en el cuento

Tienes que creer en el cuento, evidentemente, tienes que creer en la personas que tienes delante, has de mirarles a los ojos, sin invadir, vas repartiendo la mirada entre todas las personas que tienes delante. Y mirada con mirada, a través del a mirada, de los ojos, es por donde entra todo el material del cuento que uno está contando. No tengas complejos con la voz, no tengas complejos con el cuerpo, muéstrate, porque lo realmente importante es la intención que le pones al cuento. Eso es lo que carga de verdad al cuento más allá de la técnica. Si tienes técnica mejor pero más allá de la técnica está la intención.

Si un niño no entiende te interrumpe y te pregunta ¿y por qué…?

Ahí es donde está la escucha del contador de cuentos. Si tú escuchas, te lo está diciendo por algo y tienes que ser rápido, tener capacidad y no tener miedo a romper el cuento en ese momento para integrar lo que se está diciendo porque quizás te lo esté diciendo por algo. A veces hay un niño o una niña que tienen una ansiedad que no tiene nada que ver con el momento, porque sus padres se han peleado, porque sus padres se han separado, porque hay una circunstancia en su vida determinada y lo manifiesta de esa manera, no podemos hacer de terapeuta porque es otra condición pero tenemos que ver que ese niño te corta por algo, podemos intentar integrar lo que intuimos puede que les pase.

¿Y los adultos hemos perdido esa capacidad de escucha y de disfrutar del presente?

Sí, bastante, pero aún así se activa muy rápido, es algo atávico que tenemos, viene del origen de los orígenes, de la época de la prehistoria. Y en cuanto empiezas a contar un cuento, aunque sean adultos, se pueden quedar un poco extrañados, pero si el cuento tiene la fuerza suficiente, el adulto se engancha. Me invitaron a participar en la Expo 92 en Sevilla, conté cuentos a las puertas del pabellón de Murcia, a la tarde con calor y gente caminando de un lado para otro montando bullicio. Antes de empezar fui un poco pesimista pero nada más comenzar, se agrupó la gente alrededor mío y juntamos a cientos de personas adultas durante un buen rato ahí parados con todo el calor, escuchando el cuento que les contaba. La experiencia de la Expo 92 me demostró que los seres humanos estamos adaptados a cualquier cosa pero tenemos algo dentro que no lo olvidamos nunca y en cuanto se activa un poco, alguien te toque la fibra, volvemos a la escucha primigenia de cuando estábamos en la caverna.

Alrededor del fuego. Y ese cuento puede que despierte a nuestro niño interior…

Yo empiezo todos los talleres jugando, hasta los de oratoria a los que vienen empresarios y políticos. Comenzamos jugando; al principio es algo extraño pero a los 30 segundos aflora el niño interno, es él que está jugando y en menos de tres minutos todo el mundo está armonizado, han perdido el miedo, todos están contentísimos. Y ahora vamos a trabajar… a seguir jugando.

El ser humano cuando crece se pone disfraces que son muy difíciles de quitar. La máscara que nos ponemos…

La palabra «persona», etimológicamente, viene del griego «máscara». Las personas enseguida formamos nuestra “personalidad” y con esa personalidad es con la que nos relacionamos, con la que nos mostramos. Jugando, esa personalidad comienza a desaparecer porque empieza a aflorar la auténtica persona, sin máscara… que es un niño.

¿Podrías compartir algún ejercicio de los que haces?

Hay un ejercicio que siempre hago y recomiendo a la gente que dan cursos: pídele a la persona que tiene que hablar en público o contar un cuento que te cuente algo de su infancia que sea bonito, que se lo pasó bien. Y normalmente es una tontería, aparentemente… Cuando se iba con su primo debajo de los limoneros, aquí en la huerta de Murcia, se subían a los limoneros, se los comían, entonces venía el dueño y salían corriendo y se morían de risa… cuando cuentan eso, les brillan los ojos. Y entonces les digo: «esa es la energía que tenéis que utilizar para comunicar, seas un político, seas un empresario con miles de accionistas, acuérdate de ese momento. Acuérdate de la energía que ha sutilizado para contar eso, porque no hablas desde la cabeza, hablas desde el corazón». Eso es lo que comunica, más allá de la técnica. La técnica se puede aprender que en internet hay muchos tutoriales, pero hablar desde el corazón, sin miedo, mostrándote vulnerable, es muy importante porque somos humanos y el que te está escuchando es un ser humano también y desde ahí vas a empatizar, a conectar con esta persona.

El lobo no es tan fiero como lo pintan, detrás del cuento del lobo feroz hay una historia que quiere condicionar, en la época era peligroso acudir al bosque, quizás no por los lobos, hay que contar una historia para meter miedo.

Los cuentos siempre se han utilizado para eso, son como cuadernos de campo, cómo hay que actuar en la vida, cómo hay que vivir la vida. La vida hay que vivirla muy vivo, a la muerte hay que llegar muy vivo. Si no estás vivo, eres como una carcasa que se va pudriendo. Lo que te van diciendo, lo vas cogiendo. Cuando te pones enfermo, te mandan unas medicinas y vives totalmente anulado ¿pero dónde está la chispa de la vida? Si está en tu interior y no la dejas salir… y tiene que ver con ese niño y esa niña, y si nos ponen un lobo para asustarnos pues igual nos hacen reaccionar y pensar… los pobres lobos son símbolos que nos ayudan a darnos cuenta de quiénes somos.

Rampuzel en esta época, en vez de tener una melena rubia y larga, podría ser una adolescente rebelde o una skynhead.

Sí, sí, podría ser una skynhead que sufre mucho porque está atrapada en una torre, que se ha cortado el pelo al cero y asusta a la gente, golpeando y con violencia. Normalmente, la gente más violenta es la gente que más miedo tiene, un miedo interno muy fuerte que lo saca así de esa manera. Veo tantos “niños heridos” en los talleres, gente que aparentemente son triunfadores pero siempre hay algo que dices, ¡jolín!, y cuando das con ese momento… ese momento de nochebuena en el que tus padres te dejaron en un internado, eso se queda grabado para siempre, y ese niño herido lo va a arrastrar sin saber que está herido, evidentemente.

Es el mecanismo de defensa, la mejor defensa es el ataque, me convierto en un agresor porque he sufrido y no quiero volver a sufrir.

Podemos convertir convertir cualquier hecho cotidiano en una aventura, hasta el ir a comprar pan se puede convertir en una gran odisea, ¿no?

Si nos fijamos en el modelo de El viaje del héroe de Joseph Campbell, el viaje del héroe es continuo, lo podemos ver en cualquier sitio. Ese chaval que no quiere salir de su casa, que la madre le dice “vete a la tienda a comprar la barra del pan y él no quiere, se resiste, y la mujer insiste… y no quiere ir porque se va a encontrar con alguien de su instituto que le está fastidiando, que justo es el que está con la chica que a él le gusta.. y de pronto le cogen allí, en el momento que tiene la barra de pan y le empujan, se la quitan y él tiene que defenderse … todo esto es un viaje del héroe. Él lo vive como tal, por poner un nombre romántico, El viaje del héroe. Y esto lo podemos extrapolar a cualquier momento de nuestras vidas. La gente que ha tenido depresiones, que sufre algo, que tiene que tomar una decisión, “esto es lo que me dice mi padre, pero esto es lo que me gusta”… es tremendo. Tomas decisiones y la vida te obliga… o tú tomas decisiones que la vida te pone delante, que luego veinte o treinta años después, te das cuenta de que no era lo que tú querías y que te has estado amargando esos veinte años pero lo fascinante que tiene el asunto, a mí me parece, es que luego te das cuenta, tras esos veinte o treinta años que lo que has vivido ha tenido sentido, que eres como eres gracias a esos veinte años que te habías creído te habías equivocado. A mí me parece eso magia pura: localizar ese viaje del héroe, partir de una cosa cotidiana y convertirse de pronto en una saga mítica…

Es cuando encuentras el final feliz para los cuentos…

Es muy importante el final feliz. Yo en mis talleres insisto, el cuento tiene que acabar bien. “Es que en mi vida no acaba bien”, pues en el cuento acábalo bien.

De hecho, el cuento todavía no ha acabado.

Claro, él está diciendo al inconsciente “yo quiero vivir mi vida a partir de ahora de esta manera”. Y el inconsciente es muy listo, sabe lo que quiere.

Y siempre se puede sacar de lo negativo lo positivo también…

Cualquier acontecimiento, por cotidiano que sea, y los cotidianos son los importantes porque lo vives en cada momento, si conviertes algo que es negativo, lo envuelves en algo bonito, de pronto una china en el zapato se ha convertido en una perla y te sirve de collar.

«Contar un cuento es el acto de amor más grande que existe» te he escuchado decir en la presentación que hiciste de tu libro «Tienes una historia».

Ese tiempo que le dedicas solo a otra persona ya es un acto de amor. Un niño o una niña que está en la cama antes de irse a dormir y se acerca su padre o su madre y le cuentan un cuento, el cuento es lo de menos, lo importante es que sus padres vienen se sientan a su lado y le dedican ese tiempo con toda su atención, con entrega. En el hospital cuando estábamos con lo de los payasos, nos encontrábamos a niños que estaban en coma porque estaban con una enfermedad terminal, y le contábamos el cuento también, porque sabíamos que nos escuchaba a su manera. Y se lo contábamos con la misma intensidad que se lo contábamos a otra persona. Para nosotros era un acto de amor en el sentido de yo te lo doy pero no espero nada a cambio, nada, ni siquiera tu atención.

Leer a una persona en coma, que acto más bello. La energía la compartes, le llega y la sientes.

La sientes. Ten en cuenta que una persona que está ya en esa situación de que va a morir, tiene la conciencia amplificada, expandida, entonces capta perfectamente, no solo lo que hay en la habitación, sino lo que hay fuera. Esa sensibilidad con la que tienes que ir es muy especial porque lo que lleves en la cabeza te lo va a captar. Es muy importante centrarse para volcarte, para entregarte.

Hay que entender el proceso de vida y de muerte, hay que sentir el duelo y si puedes contarlo…

Sí, si, además los niños te cuentan sus duelo de una forma muy diferente y a veces están esperando a que los padres acepten que se tienen que marchar para poder marcharse y están dando vueltas ahí, aguantando y no se mueren porque los padres no aceptan la muerte, y cuando la aceptan entonces ellos se marchan. Porque la muerte como dice Enric Benito, médico de paliativos, «la muerte no existe, igual que hay un nacimiento hay un morimiento, es el proceso de la vida, es un cambio». Con los años en el hospital comprendí muy bien lo que es la muerte con los niños. Después, cuando ya teníamos el teatro, hicimos un taller sobre la muerte porque había un cineasta de Madrid que quería grabar un documental de un taller de teatro sobre la muerte. Estuvieron grabando todos los días que hacíamos el taller durante un mes y los chavales nos dieron unas lecciones… utilizaba los cuentos con ellos para verbalizar, para jugar y su presencia ante la muerte era impresionante. El documental no se llegó a hacer pero se creó un enlace que se llama «La danza de la vida», él se llama Jero Molero, estaba haciendo un trabajo importante con eso, fue un proceso vital del cineasta.

Tratar el tema de la muerte es importante, y más ahora

Claro, es el gran reto, el gran momento de comprender todo lo que significa la vida.

Te escuché decir “El inconsciente es el sabio interior”

Esto de lo que hablamos antes de la persona, la máscara y la personalidad, cuando realmente cierras los ojos, o con los ojos abiertos, pero miras hacia dentro y preguntas, te sorprendes… En los cursos de escritura creativa, a veces, le digo “hazte una pregunta”, piensa hacia adentro, mira hacia adentro como si estuvieses en meditación, y pregunta y escucha y te vas a sorprender, y escribe el diálogo. Esto que se llama inconsciente o sabio interior, sabiduría exterior…

Yo interior, yo superior…

Hay muchas formas de nombrarlo. Yo creo que casi todo el mundo ha tenido una experiencia de ese tipo pero no se lo creen. Dicen “sí, pero eso me lo estoy imaginando”… pero has dado con la solución.

¿Qué es la imaginación?

El mundo sufí habla de lo Imaginal, ese estado en donde está todo, están los arquetipos, está la fantasía. Con eso es con lo que hablas realmente cuando hablas con tu sabio interior, con tu inconsciente. Jung sabía mucho de eso.

Si pudieses volver al pasado y encontrarte con el pequeño Juan Pedro de 17 años, ¿Qué consejo te darías?

Me diría: Confía en el proceso. Y si tuviese que decir más, diría: lo estás haciendo bien, confía en el proceso.

Dinos una película que te haya marcado la vida

No me ha marcado la vida pero sí me ha gustado muchísimo, se llama «Café de Flore», una película canadiense, me gustó mucho por el concepto que tiene. Y las películas de aventuras como «En busca del arca perdida» me parecen una genialidad por la forma de contar una historia.

Y ahora dinos un libro

Un libro que leí hace unos años y que me impactó muchísimo “Más fuerte que el odio” de Tim Guénard, es una persona que sufrió muchísimo de pequeño, es un relato de su vida impresionante, de lo que es la resilencia. Siempre lo recomiendo porque me parece un bello poema de amor escrito desde el alma, desde el corazón, desde el desgarramiento más absoluto. Y otra, “Los ojos del hermano eterno” de Stefan Zweig, es una novelita corta pero impresionante. Me gustó mucho porque es ese proceso de una persona que se olvida, consigue el olvido de sí y esto me parece fundamental. Hay una anécdota del director Yehudi Menuhin, en cierta ocasión le dijeron, después de interpretar un concierto de Beethoven, “es usted un genio”. Respondió: No, no lo soy, tengo un violín Stradivarius que es buenísimo, su arco, y una partitura de un compositor que es extraordinaria, yo solo tengo que juntarlo todo y quitarme de enmedio, yo no cuento”. Me parece fascinante. Eso es la entrega, eso es el servicio. Yo cojo todo lo que sé, lo pongo y me quito de enmedio.

Si tuvieras que hacerte una entrevista a ti mismo, ¿Qué pregunta te harías que nunca te han hecho?

Nunca me han preguntado ¿a qué tienes miedo?, y no sé si sabría responderla.

Reímos los dos ¿A qué tienes miedo?

Tengo miedo… a olvidar quién soy. Ese es mi miedo. Tiene que ver con el Alzheimer posiblemente. Hay algo que siempre digo, una de las bases de los cuentos es esa, recordar quién eres, que perteneces a una comunidad, que eres importante, que eres necesario, que eres imprescindible, y al mismo tiempo eres volátil, es decir, que vas a pasar…

¿Meditas?

Sí, no tengo una práctica así poco ortodoxa, tampoco sé cuál sería la práctica ortodoxa, pero sí que necesito ese encuentro, ese no pensamiento, ese silencio.

¿Tienes alguna otra historia que contarnos que quieras compartir?

Todas las crisis que una va teniendo a lo largo de la vida, en una me encontré con el desierto. Me fui y me salvó. Estuve dos meses, alquilé una casa en medio del desierto, no fue hace mucho, en 2015. Una crisis existencial aguda, no sabía ya de dónde tirar. Vendí todo lo que tenía para dejar dinero en casa, a mi mujer. Hice el testamento y dije “me voy, lo siento. No sé ni dónde voy ni cuando voy a volver, ni nada”. Mi mujer se asustó muchísimo. “no te preocupes, no sé, pero me voy a morir aquí en vida, voy a ver si encuentro una solución”. Y ciertamente admirado con la vida por como fue concatenando todo para encontrar la casa, el sitio… hasta llegar allí y en medio de aquellas dunas, aquel desierto tan grande, durante dos meses, el proceso que viví fue duro, muy duro, pero realmente fue lo que me salvó.

Fueron más de cuarenta días

Sí, exactamente fueron cincuenta días.

Te encontraste con todos tus monstruos, los sacaste fuera y te quedaste limpio enteramente ¿no?

Me llevé de lectura solamente libros sagrados, la Biblia, el Corán, textos budistas… Solo leía libros de este tipo para encontrar por ahí algún tipo de salida. Recuerdo que leía mucho a Thomas Merton, leí ahí algo que dijo sobre el desierto: “ten cuidado no te aísles solo en el desierto porque te encierras con todos tus demonios”. Lo leí ahí mismo… y, sí es así realmente. Tuve que llevar un diario, para mí era obligatorio aunque a veces no me apetecía escribir, pero me forzaba porque no sabía si en algún momento perdía la cabeza, «si pierdo el sentido de la realidad y no sé si han pasado dos días y he hecho algo raro y yo no me acuerdo», porque había momentos de muchas crisis muy agudas, y con el diario sabía…”ah, no, ayer día 24 hice tal cosa, vale, no pasaba nada raro”. Ahí se pone en juego todo, el universo confabula contigo, es fascinante, porque cuando llevaba aproximadamente catorce días hubo un momento de crisis absoluta donde hubo un crack, se quebró todo. En ese mismo momento estalló una tormenta, la veía a lo lejos, una tormenta de granizo, lloviendo… Y yo “no me lo puedo creer, pero si en el desierto nunca llueve”. La casa era de adobe, de barro y de paja, y como no están acostumbrados a que llueva, tenía goteras por todos sitios… Crack, crisis… y a partir de ahí, salió el sol.

La tormenta purificadora

Ahí empecé a comprender un poco y vi muchos mensajes. Los días que tenía dudas, que estaba enfadado, un día en concreto que estaba enfadado, voy al cuarto, a oscuras pues empezaba a anochecer, y cuando doy la luz justo a cuatro dedos hay un escorpión negro ahí pegado, que faltó nada para que lo tocara y me diera un picotazo. Tenía mucho miedo porque había muchos escorpiones… pensaba «me van a dar un picotazo y yo aquí solo, me muero y nadie se entera». Entonces entendí que aquello era la expresión externa de lo que a mí me estaba pasando internamente. Y había tantas señales de ese tipo, que no tenía más remedio que creer en eso. Y toda la evolución fue estupenda en todos los sentidos. Otro día de mucha tristeza y de mucho pensamiento nocivo: “no eres nada, no vales para nada, eres un fracasado”… pues a la mañana siguiente aparece el padre del dueño de la casa, un árabe mayor que no hablaba nada de español, ni francés, ni inglés, y pude entender que había venido para ver cómo estaba, si necesitaba algo. Te juro que todavía me emociono, de pronto, sentir «¡ostras, no estamos solos!» Siempre hay algo o alguien que te va a ayudar en cualquier momento.

Y los ángeles se presentan en cualquier formato

Sí, sí, sí, totalmente. Después de cincuenta días yo ya estaba feliz, cantaba, escribía,. Estaba un día barriendo tan contento dentro de casa, el polvo de las tormentas de arena, y de pronto oigo una voz que me dice: “bueno, ya está”. Era como si estuviera una persona allí y estaba más solo que la una. “¿Cómo que ya está?”. “Que ya está, ya lo has conseguido”.”¿Qué he conseguido el qué?”. “Pues lo que venías buscando”. “¿Y qué venía buscando?” “pues a ti”. Buff…

Gracias por compartir todo esto

Fíjate que han pasado años y todavía me emociono. No lo he contado nunca porque es algo muy íntimo. Para mí fue como…buff, ya está. Por eso cuando termino de hablar con ese sabio interior, yo no sé que fue esa voz, si fue mi propio inconsciente, si fue Dios, un ángel o el polvo que estaba limpiando, no lo sé, pero el impacto fue brutal. Y a partir de ese momento se acabó en el sentido de ¿Qué haces aquí? Vuelve. El famoso viaje del héroe había terminado. Vuelve a tu comunidad. A partir de ahí desarrollé el taller de Érase una vez y las cosas fueron surgiendo.

Tras compartir esta hermosa historia nos quedamos sin palabras, lo único que queda es el silencio reflexivo y la gratitud. Nos despedimos con la ilusión, por lo menos por mi parte, de que nos podamos juntar muy pronto y darnos uno de esos abrazos que hacen temblar almas.

Gracias por su tiempo.

Qué va encantado, faltaría más.

Y así me quedé… encantado y agradecido. Gracias.

Recomendamos las siguientes webs:

https://espacioparacontar.com/contenido-gratuito/

https://ladanzadelavidablog.wordpress.com/tag/jero-molero/

El Día del libro en las calles de Madrid

Desam. Ferrández, Madrid, 24 de abril de 2021

Fotografía de Jose Mª Escudero Ramos

¡¡¡Gualá!!!

Cada vez estoy más feliz de colaborar con Susurros de luz.

Siempre que vemos a los amigos de la calle me alegro, ellos también, nos saludan, nos abrazan y agradecen nuestra constancia y amor.

Cada salida es una incógnita, nunca sabemos ni el resultado ni a quien encontraremos, aunque vayamos a los cartones que tienen como hogar y cobijo. A veces caminamos largos trechos sin encontrar a nadie, normalmente vamos a donde los vimos la salida anterior y si no están ahí, me acuerdo de la hora y lo tarde que es y del cansancio que tengo, sin embargo este pensamiento junto al cansancio se disipa rápido en cuanto vemos a algún amigo de la calle que nos sonríe porque nos ha reconocido y, por supuesto, dice que sí, que sí que quiere un poco de alimento para el cuerpo y mucho alimento para el alma. Nos acercamos, saludamos, preguntamos como está y luego si quiere o necesita algo de lo que llevamos en nuestras alforjas.

Por el frío sus caras se iluminan cuando les ofrecemos caldo o el café caliente con el que poder calentarse, las cosas de aseo siempre les son útiles, un Huesito les endulza la noche y complementa la cena que a lo mejor les damos, digo a lo mejor, porque por suerte no pasan hambre, hay muchas asociaciones, comedores y personas que les entregan comida, por lo que alguno de ellos, si ya ha cenado, no quiere más comida, lo que si quieren es la charraeta, nuestra atención…

Con las lluvias y el frío se les dispara el ingenio y con cartones y cuatro cosas más que se encuentran en sus largas caminatas son capaces de hacerse una habitación que les separa de las inclemencias del tiempo y les suaviza su estancia en la calle, alguno deja fuera la papelera y la escoba haciendo muy peculiar la choza de cartones y es que, en su situación, mantener este equilibrio es importante, Vivir con las estrellas como techo no es sinónimo de suciedad aunque es verdad que lo tienen más difícil que los que tenemos un hogar donde vivir.

La noche de San Jordi o día del libro repartimos libros entre los que sí podían leer. ¡Guauuu!, qué gozada ver sus rostros agradecidos por el regalo totalmente inesperado, libros para entretener las horas de la vida en la calle,. Me encanta ver como con tan poco, ojalá pudiéramos dar más, se alegran tanto. Hay tres de nuestros amigos que escriben para entretenerse y para NO olvidar la experiencia que les da vivir en la calle, quizás algún día hasta publiquen un libro…

Esta noche encontramos a pocos usuarios de los cartones, algunos no habían llegado a su guarida, pero nos quedamos con muy buen sabor de boca porque recibimos bendiciones y palabras de respeto, amor y aceptación hasta hacernos enrojecer. Resultó una noche muy hermosa, parecía que nos acompañaba un calor y entusiasmo excepcional que nos hizo disfrutar y sentirnos en nuestra salsa. Parecíamos cuatro diminutos ángeles haciendo pequeños actos y es que detrás de cada alma hay una historia digna de escuchar aunque sea en capítulos, ya que no pasamos más que un ratito de una noche con cada uno de ellos.

Gracias a Susurros de luz y a todos los cooperantes.

Fotografía de Jose Mª Escudero Ramos

Un instante en un tren

Pensamiento poético compartido por Desam. Ferrández

Y de repente me alejo…
Me distancio de tus células
Y aún así te siento

Parece que te llega mi pensamiento porque me llamas
Mientras te escucho, observo lo que hay a mi vista
Parcelas de huertos bien definidas por la mano del hombre

¿Cómo sentirá la tierra el arado separando sus carnes y penetrando hasta sus entrañas?
Las plantaciones delimitadas por caminos de tierra

Parece que las dibujó un ingeniero loco

Desiguales, de tamaños y colores diferentes

Desde lejos aparece como una estampa bonita

El ingeniero ¿quería agradar a los viajeros o tuvo un día extravagante y se dejó guiar por la intuición irracional del abstracto?
El agua salpica cada brizna de lo plantado sin mirar si la necesitan o no, simplemente cae y se deja resbalar por la hoja, o tronco, creyéndose bienvenida porque se sabe necesaria.
¿Cómo se sentirá el árbol inundado, cuando siente que la desvergonzada agua pasa de su opinión y sigue cayendo sin cesar?

¿Le dirá amablemente «deja de mojar mi cuerpo, ya estoy saciado» o perderá la compostura agitando bruscamente su tronco para sacudirse de las pesadas gotas?
Quiere proteger los delicados brotes, sus retoños, de la inmensidad de las gotas.
Sigo mirando y confirmo que el diseñador del valle estuvo poseído de una inspiración libre.

Dio permiso a garabatos y círculos para que salieran de su cabeza cual niño con crayolas nuevas que las quiere estrenar todas, no importa si no cabe más color en el mismo folio

Solo importa que todas participen, como si estuviera creando el mundo y no pudiera faltar ni un solo color en la paleta del creador, para luego mezclarse entre ellos

Al igual que hacemos los humanos gracias a los círculos que nos desplazan de un lado al otro del enorme balón que hace de sujeción a nuestros pies

¿Y si de repente la gravedad famosa se fuese a otro lado, que pasaría con los millones de habitantes, a donde caeríamos?

¿O, simplemente flotaríamos en la inmensidad de las nubes para darnos el placer de tocarlas como tantas veces hemos deseado?
Me apetece flotar, hoy que llueve, ¿cómo se sentirá la nube mojada?, ¿como será el tacto de la nube de algodón mojada?

¿Habrá quejas hacia las nubes que viven más altas porque les mojan sin mostrar ningún respeto por las que están por debajo?

¿Se sacudirán del agua externa, o simplemente mirarán resbalar las gotas?

Seguro rocían con el agua interna tirada a diestro y siniestro en un ataque de poder

Y todo este pensamiento en un largo silencio en el que la voz no sale de tus labios

El que si habla es tu corazón

Que con ritmo imparable dice que me ama

Gracias, amor

RemoVidas de Míriam Tirado

Título: RemoVidas, historias a flor de piel

Autora: Míriam Tirado Torras

Nº de páginas: 288

Editorial: Urano

ISBN: 9788417694258

Año de edición: 2021

 

Confieso que cuando me llegó la nota de prensa de RemoVidas consideré que era «un libro más» escrito en y sobre el confinamiento. No podía estar más equivocado. Pedí el libro a Ediciones Urano, me llegó justo en un periodo de entre lecturas así que aproveché para colarlo entre otros libros pendientes. Leí un capítulo, otro… no entendía muy bien… seguí leyendo, me metí de lleno en las historias hasta quedar cautivado por el conjunto. Sensacional.

«RemoVidas, historias a flor de piel», la reciente novela de la escritora Míriam Tirado, es un libro que trata sobre un año de vida en el que los protagonistas están interconectados por ese fino hilo por el que estamos unidos… ¿Cómo era esa teoría? Seis grados de separación… ¿la conocéis?.

Merece una mención especial la narración dividida por “mundos”, cada personaje en el suyo y el lector en todos, observando, empatizando con cada uno de los protagonistas, que no son pocos.

«RemoVidas, historias a flor de piel» es uno de esos libros que no habla sobre la teoría de la empatía o la compasión, te hace sentir cada una de las emociones como si las estuviésemos viviendo.

RemoVidas cuenta un poco de la historia de cada uno de nosotros, en no importa que lugar, ni en qué momento de nuestras vidas, eso sí, con una pandemia de fondo. Las emociones que nos cuenta, que nos hace sentir, son las que todos podemos haber tenido, o podemos tener, en cualquier momento de nuestras existencias.

¿Cómo siente una hija adolescente? ¿Una madre, una abuela, una hija?. EN 288 páginas he vivido muchas vidas, me he emocionado y me he sentido identificado con abuelas, abuelos, madres, padres, hijos, hijas, y escribo identificando el género porque es importante saber que una abuela no siente lo mismo que el abuelo, un hijo lo mismo que una hija, ni una suegra igual que un yerno.

Todos tenemos una personalidad y cada uno hemos de respetar las “características” del prójimo. El día a día lo hace complicado, la convivencia es difícil y más aún en tiempo de pandemia, aunque esto, no lo olvidemos, es circunstancial y también pasará. Las emociones siempre están ahí, cambiando de escenario pero en el mismo teatro del mundo… cada uno en el suyo. <<Removidas>> nos ayudará a ponernos en la piel del otro.

Enhorabuena, Míriam, tu obra tendría que ser lectura obligada en los colegios.

Reseña realizada por Jose Mª Escudero Ramos

Conversando con Antonio Martínez Navarro

Fotografía cedida por Antonio Martínez Navarro

Conocimos a Antonio Martínez Navarro en unas conferencias en Castellón de La Plana, de eso hace ya unos años. Nos demostramos admiración mutua pues Antonio es el ejemplo vivo del espíritu de Susurros de luz: entrega, servicio y arte, mucho arte.

Para quién no te conozca, ¿quién es Antonio Martínez Navarro?

Un soñador, con tendencia a enfrascarme en diversos proyectos. Trabajo en sanidad, en el mundo de las conductas adictivas, soy cuenta cuentos, padre y más cosas.


Tienes publicado un libro llamado Cuentos Interiores ¿hay alguno más en camino?

Publicado sólo tengo este libro, «Cuentos interiores», escritas tengo varias cosas pero aún no me he animado a publicar.

¿Algún cuento favorito?

En la filosofía y literatura Sufí hay bastantes que me gustan mucho.

¿Algún cuentista favorito?

No tengo un cuentacuentos favorito, para mí los mejores cuentacuentos son los niños, cuando hago una sesión y saco mi fábrica de cuentos y allí mismo, entre todos, fabricamos un cuento. Donde me siento muy cómodo es en los cuentos espirituales destinados al público adulto, pero contar cuentos a niños y que se queden quietos escuchando con entusiasmo… uf, eso, aparte de ser muy bonito, es un gran reto.

Eres cuenta cuentos, dinos el secreto para contar un buen cuento.

Para mi en el arte de contar un cuento, el cuentista tiene que visualizarlo, sentirlo, después está la técnica narrativa, la modulación… Pero si no se vive la historia no hay verdadera comunicación.

Hace unas semanas entrevistamos a Juan Pedro Romera, nos dijo que «Contar un cuento es el acto de amor más grande que existe».

Muy bonita frase de Juan Pedro Romera… poco más que decir, para mí es entrega, pero sí, el amor y la entrega van cogidas de la mano.

Cuéntanos el desafío que tienes a la hora de contar cuentos.

¿Mi desafío a la hora de contar cuentos? Bueno, soy tartamudo, jajajaja, creo que es bastante desafío.

¿Y para escribirlo?

A la hora de escribirlo, pues escribo en el ordenador, me siento mucho más cómodo y rezo para que los elementales de la informática no estén juguetones y hagan travesuras en el ordenador. Hace un año perdí unas 70 páginas de una novela que estaba escribiendo y ayer mismo perdí 19 páginas de un nuevo trabajo.

¿Qué proyecto solidario tenéis entre manos?

Ahora estoy en varios proyectos, uno de combatir la soledad no deseada, otro en el que se trabaja el envejecimiento activo. El de la soledad no deseada lo desarrollamos desde la mesa comunitaria del barrio de San Isidro en Valencia, con el proyecto “A más comunidad, menos soledad”, donde los comercios, la falla, los bares… están haciendo una buena labor de rastreo. El proyecto de envejecimiento activo lo desarrollo junto con una compañera de trabajo y, bueno, me olvidaba, participo en un improvisado banco de alimentos que llegamos a unas 15 familias, no es mucho, pero es. Tengo la suerte de trabajar con unos compañeros que el tema solidario lo llevan en las venas. Me ha impresionado la falla del barrio de San Isidro, que también participa en la mesa comunitaria del barrio y, la verdad, es que tienen una gran capacidad de trabajo. Digamos que estoy contento en esta labor que le dedico unas horas, varios días a la semana, no es una dedicación que le destine un gran tiempo.

También estoy en un grupo de danzas concheras, de tradición mexicana, de los toltecas, olmecas, chichimecas…. y desde esta agrupación prestamos algún tipo de ayuda a los danzantes originarios, hay mucha pobreza entre la población indígena u originaria como les gusta que les llamen.

Si pudieses volver al pasado y encontrarte con el pequeño Antonio de 17 años, ¿qué consejo te darías?

Uf, intento dar pocos consejos pero venga ahí voy: si pudiera echar la vista atrás me diría «Tonet no pierdas el tiempo en tonterías, dedícalo a las cosas importantes».

¿Qué pregunta te harías si tuvieses que entrevistarte?

Si me entrevistara a mi mismo me preguntaría: como escritor y cuenta cuentos, ¿tienes historia propia?

Y la respuesta es…

Mis historias y mis historias prestadas, hacen más rica mi verdadera historia.

Dinos un libro que te ha marcado la vida, ese en el que hay un antes y un después…

Mi familia y otros animales de Gereald Durrell

¿Y una película?

Una película… «La princesa prometida». Pasé una mala etapa por la ruptura con una novia y me refugié en el desaparecido cine Oma del Puerto de Sagunto y allí, con ésa película, mi alma se nutrió y volví a ser ese chico alegre y soñador.

Gracias por tu tiempo…en cuanto nos volvamos a ver nos damos un abrazo de corazón con corazón. Gracias por todo lo que haces por el bien del mundo.

Un abrazo como los de los guerreros originarios, corazón con corazón.

De momento, el abrazo es de corazón a corazón. Gracias, Antonio

Fotografía cedida por Antonio Martínez Navarro

Entrevista realizada por Jose Mª Escudero Ramos

Morir, el Último Tabú de Toni Sánchez Bernal

Título: Morir, el Último Tabú

Autor: Toni Sánchez Bernal

Editorial: Kolima Books

ISBN: 978-84-17566-38-8

Nº de páginas: 181

El libro «Morir, el último tabú» es tan apasionante como el tema que trata: la muerte. El escritor Toni Sánchez Bernal ha entrevistado a doce representantes de las principales religiones y corrientes espirituales de todo el mundo, doce personajes que transmiten amabilidad, bondad y amor hacia su cuerpo e incluso hacia el de los lectores. Sin duda, es una obra sobre la muerte en donde lo que más resalta es el respeto.

El libro cautiva con la lectura de cada entrevista. La explicación de cómo entienden la muerte las diferentes religiones, contado por personas cultas, y el tratamiento que dan al cuerpo sin vida y al alma viva, me ha enganchado nada más abrir esas tapas negras cual el luto o pájaro de mal agüero.

Lo que más me ha sorprendido es la veneración que declaran hacia la vida y hacia la muerte, hacia el viaje que comienza el alma al morir el cuerpo físico.

Es verdad que las diversas religiones difieren en cuanto a las pompas fúnebres que se celebran con cada cuerpo inerte, sin embargo no difieren en lo fundamental, el amor que declaran a ese cuerpo, tratado como templo casi divino, que merece toda honra pues es «nuestro traje» en esta vida que estamos viviendo. Todos los entrevistados hablan también con mucho cariño sobre el alma que va abandonar el cuerpo y sobre el karma, pero no de ese karma castigador que nos suelen vender, sino del karma que dice que «una acción que yo haga en esta vida actual, tiene repercusión en mí en esta vida, y quizás, o y además, en otra vida», de ahí el unánime mensaje de todas: haz bien y recibirás bien, ama y serás amado. Esto está muy trillado, lo sé, sin embargo el mensaje, dicho con palabras tan hermosas como las que utilizan los entrevistados a lo largo de libro, suena tan bello que me hace reflexionar: no quiero maltratar mi cuerpo, el templo divino que utiliza el alma como atuendo; es más, lo bendigo y le agradezco todas y cada una de las experiencias que me ha permitido vivir sin miedo a la muerte, porque tenemos la certeza de que vamos a morir: nacemos, vivimos y morimos, a veces no nos da tiempo de vivir, pero lo que es seguro es que nos da tiempo de morir.

La religión musulmana respeta tanto el cuerpo, aunque ya no tenga vida, que después de muerto se lava, se seca y se le ponen perfumes especiales, para que esté limpio y purificado, pues se va a encontrar con Allah. Después se amortaja con telas blancas sin costuras y se lleva directamente para la oración. Lo entierran orientado hacia La Meca.

En el hinduismo, por ejemplo, se quema el cuerpo para que el alma no tenga apego y viva el siguiente viaje con celeridad porque aquí ya no hay nada que hacer, ya ha vivido esta experiencia; ¿siguiente paso después de la muerte?, elegir otro cuerpo, otro vehículo para vivir otras experiencias.

Juan Carlos Ramchandani, presidente de la Asociación Hindú Veda Dharma, dice: «Somos almas espirituales y el alma espiritual es una chispa divina que es igual a Dios en calidad aunque infinitamente más pequeña en cantidad. Estamos dentro de un cuerpo material que está hecho de cinco elementos (fuego, tierra, aire, agua y éter) y esta alma ha ido reencarnando en diferentes cuerpos».

El Lama Thubten Wangchen, budista, presidente de la Casa del Tíbet en Barcelona, nos dice: «El alma sale del cuerpo en el momento de la muerte y busca su futura reencarnación. Si progresas, la próxima reencarnación será mejor, hasta llegar al nirvana y salir de esto». Una forma de morir tranquilo es desprenderse de las pertenencias, donándolas a un monasterio o alguna familia necesitada, en cuanto intuyen que la muerte está próxima.

Shojaeddin Shahnavaz dice: «Para el sufismo la muerte no existe, es solo convertirse. Se encarna mientras se necesita aprender. Cuando en la escuela suspendes, vuelves a repetir curso con compañeros nuevos, incluso una aula nueva y profesores nuevos. Pues esto es igual, por eso en esta vida más vale dejar la ignorancia y trabajar intensivamente para no volver a reencarnar». Uno de los ritos mortuorios que practican es leer el Coran con música de daff en honor al ser querido que se ha ido.

Itziar Torrecilla Gorbea, taotísta, dice: Según el Tao, al morir puedes emprender diversos caminos por eso se trabajan tanto en vida ciertos ejercicios, disciplina que va provocando una especie de alquimia interna, manteniendo la energía y preparándose para el devenir después de la muerte. Se cultivan para ir al siguiente nivel, hasta unirse al Tao.

Marta Matarín, Brahma Kumaris, movimiento espiritual que cree en la reencarnación, dice que «el alma, cuando llega el momento, deja el cuerpo y se va a otro cuerpo en otro lugar. Para dejar de ver la muerte como un tabú, hay que normalizarla como parte de la vida y hablar de ella con naturalidad».

Moshé Bendahán, judío, dice: «La muerte es la finalización de un periodo. Una vez el proyecto mundo finalice tal y como lo conocemos, comenzará la resurrección de los muertos, donde cuerpo y alma podrán vivir eternamente en armonía. Somos la memoria de nuestras acciones, cada uno en base a sus recuerdos, estará en el Paraíso o lo opuesto. Debemos entender la muerte como una mudanza, un tránsito, donde el alma recobra su estado de cercanía al Creador, y ya no hay barreras».

Todas las religiones que creen en la reencarnación piensan lo mismo, aunque lo expresen con diferentes palabras la esencia es la misma. En esta vida tengo las experiencias necesarias para aprender ciertas aptitudes, como tengo muchas cosas que aprender no lo puedo hacer en una sola vida, por lo que en esta vida aprendo varias aptitudes y el siguiente cuerpo que el alma elige le permitirá tener otras experiencias, otros aprendizajes y así el alma continua con el Samsara, o rueda de encarnaciones, que sean necesarias hasta llegar al Nirvana, que sería lo más alto que puede alcanzar el alma. Llegar al nirvana suena muy bien, para ello hemos de cuidar nuestro templo tanto física como mentalmente, hasta que lo alcancemos siempre podemos ser nuestra mejor versión en esta tierra y para eso hace falta observar nuestras actuaciones, el impacto que generan en los demás, si el impacto es bueno estamos en el buen camino, si el impacto no es bien recibido igual sería conveniente cambiar algo.

A la pregunta que plantea Toni Sánchez Bernal a sus entrevistados ¿cómo crees que afrontarás tu propia muerte? Responden:

Juan Carlos Ramchandani: «No lo sé, pero me gustaría qué fuese una celebración con cantos de mantras».

Shojaeddin Shahnavaz: «Supongo que tranquilamente, fluyendo y aceptando».

Padre Angel, cristiano: «Lo importante es percibir que el comienzo de la vida y el final son gratuitos y están en manos de Dios».

Lama Thubten Wangchen: «Aceptándola. Es la naturaleza. Es muy importante como vives tu muerte de cara a tu próxima encarnación».

Marta Matarín: «No lo sé, aunque creo que será plácida. Me gustaría que mis pensamientos finales me guíen, que la energía se pusiera en el centro de la frente y de ahí se echara a volar al mundo de la luz».

Mª Jesús Albertus, doctrina espírita: «Sé que nos estarán esperando nuestros seres queridos e intentaré irme tranquila. Hay un dicho espírita que dice “el mal que me hacen, no me hace mal. El mal que yo hago, sí me hace mal”».

Quiero dar las gracias a Toni Sánchez Bernal por los testimonios tan apasionantes recogidos en este libro que hacen que perdamos el miedo a la muerte y nos hace reflexionar con preguntas delicadas como: ¿Qué pasa cuando morimos?, ¿cómo hacer de la muerte algo natural ante los niños? Y otras muchas que podéis leer en «Morir, el último tabú».

Al final del libro y como colofón, Toni nos recomienda vivir el momento: Podemos morir hoy, mañana o dentro de años. Celebra que hoy puedes decir a un ser querido te quiero, ahora es el momento de vivir, bailar, abrazar, amar, reír, llorar…

Vive aprendiendo de la vida, ¡vive!.

Reseña realizada por Desam. Ferrández

Los efectos curativos de la medicina energética de Shannon McRae

Título: Los efectos curativos de la medicina energética. Emociones y creencias que sanan

Autora: Shannon McRae

Nº de páginas: 208

Editorial: Amat Editorial

ISBN: 9788497359689

Año de edición: 2019

<<El pensamiento de que vamos a enfermar causa una resistencia al flujo de salud; se parece a poner límites a que vengan cosas buenas a nuestra vida>>

Shannon McRae es doctora en Psicología por la Universidad de California y por el Clayton College of Natural Health, donde se especializó en nutrición y salud holísticas. Hipnoterapeuta autorizada, ha ejercido como maestra de reiki y de tacto terapéutico durante varios años en Olympia, Washington. Durante los últimos diez años McRae ha publicado sus artículos, de forma ininterrumpida, en el Well Being Journal y, actualmente, es conferenciante, consultora y sanadora energética.

«Los efectos curativos de la medicina energética» es un título muy correcto porque, como bien dicen a lo largo del libro, «no hay ningún médico, ningún sanador, que pueda ayudar a sus pacientes si estos no están decididos a participar en su curación» por lo tanto la medicina energética puede tener efectos curativos pero estos serán eficaces proporcionalmente a <<las ganas que el paciente tenga de ser sanado, al deseo profundo de su curación, que entienda la importancia de la concentración y adquiera un compromiso con su sanador>>, pues la sanación la hace realmente el paciente a través de un trabajo en equipo con el médico o sanador.

Los sanadores acompañan, guían y aportan sus dones, la sanación la hace cada uno, pero lo primero es “querer sanarse”, ya sea por los efectos curativos de la medicina energética o la tradicional. El efecto placebo es ese mismo poder de sanación innato en el ser humano. Ojo, también existe el efecto nocebo, que es justamente lo contrario, el poder de enfermar pensando en que algo te hará mal.

Nos ha llamado la atención el subtítulo del libro, «Emociones y creencias que sanan» porque no solo escribe sobre “emociones”, también menciona la palabra “creencias”, y habla no desde el punto de vista de la enfermedad sino desde la sanación. Emociones y creencias que sanan es mirar la vida en positivo. Otros libros que hemos leído se suelen enfocar más en las creencias limitantes que nos hacen enfermar pero el mejor médico es el que habla de la salud no de la enfermedad, el mejor sanador es el que habla de salud…

A lo largo del libro aporta información de personalidades importantes en el mundo de las ciencias, entre otros menciona al físico cuántico, Amit Goswami, (El médico cuántico, Ciencia y espiritualidad) y al doctor en biología, Dr. Bruce H. Liptom, (La biología de la creencia, El efecto luna de miel) a quienes tenemos especial aprecio pues fueron nuestras dos primeras entrevistas cuando éramos Revista Imo.

Shannon McRae hace un breve pero muy ilustrativo recorrido por su vida, incluyendo infancia y adolescencia. Nos explica la difícil e incomprendida que se ha sentido en algunos momentos de su vida pues desde pequeña “siente o ve” cosas que no podía callar, por lo que su madre siempre intentó que estuviese aislada. Para la autora no era sencillo quedarse callada cuando sentía ciertas cosas gracias a sus dones de intuición y percepción energética.

A lo largo de las 208 páginas del libro, Shannon nos cuenta sus secretos para sanar, para mí, como guía de meditación y maestro de reiki, me vienen muy bien sus pautas para hacer mis sesiones mucho más productivas y sanadoras, por cierto, quería decir algo de lo que hablo en mis cursos: la diferencia entre sanar y curar es que uno puede curar una herida pero hay que sanar la causa que generó esa herida. Shannon da mucha importancia a la participación del cliente, no los llama pacientes: «La posibilidad y probabilidad de sanación se convierte en realidad cuando la intención, el pensamiento y el deseo están en armonía para que la sanación tenga lugar». Habla de las emociones más comunes que nos hacen enfermar, nos habla del perdón, de querernos más, de creer en nosotros… ¿A cuántos de nosotros nos cuesta perdonarnos, amarnos o reconocernos merecedores de algo especialmente bueno? Las creencias limitantes dejan de tener poder tan pronto como las reconozcamos, por eso es tan bueno recordarnos, como hace la autora, la capacidad que tenemos de enfocar la atención en los pensamientos positivos, creer en nuestras capacidades, amar y sentir cada emoción. Las creencias nocivas dejarán de tener el pernicioso efecto en nosotros una vez nos demos cuenta de ellas y las dejemos ir.

«Los efectos curativos de la medicina energética» es un libro muy recomendable para todo tipo de lectores por lo que aporta en relación a la física cuántica y la medicina energética en un lenguaje muy entendible; por las experiencias personales que comparte de forma comprensible y porque Shannon McRae no intenta convencer, simplemente nos narra sus propias experiencias con sinceridad y humildad.

<<Centrando los pensamientos en la salud total en vez de la enfermedad, la coherencia viene al cuerpo>>.

Nos ha encantado. Gracias, Shannon MacRae, por compartir todas las experiencias que mencionas en «Los efectos curativos de la medicina energética. Emociones y creencias que sanan». Hacen mucho bien.

Reseña realizada por Jose Mª Escudero Ramos

Editorial de Abril 2021

Programar

De niño he visto mucha televisión, muchos programas de música, documentales de la 2, Los Ropper, Un, dos tres, Aplauso, La bola de Cristal, Fraggel Rock y muchas películas: Love Story, La fuerza del destino, Platoon, Top Gun… a mediados de los 80, escribí un texto que hablaba sobre las películas que hacen que tengamos sentimientos, a ver si lo puedo recuperar y lo comparto en otra entrada.

Hace poco vi una charla Ted de Ethan Hawke en la que habla del día en que salió del cine de ver Top Gun, fue con su hermano, este se alistó en el ejercito y Ethan se metió a actor. Las películas nos marcan y condicionan nuestras vidas. Curiosamente tras el éxito de Top Gun el ejercito de Estados Unidos encabezó la coalición internacional en la primera guerra del Golfo. La generación Top Gun tenía su oportunidad.

Recuerdo los comienzos de esos programas concurso de niños domesticados para imitar, para bailar con movimientos sensuales imitando a los artistas de moda, reguetón incluido, mientras los padres y las madres lloran de emoción entre el público. Imitamos lo que vemos. Aprendemos a través de la imitación. Los humoristas imitan para hacernos reír, los famosos se acaban imitando a ellos mismo cuando comienzan su declive… Adquirimos un rol, un papel de actriz o actor en el teatro de la vida y cuando nuestro yo no va por el mismo camino que nuestra máscara, nuestro personaje, imitamos nuestro propio papel, a nosotros mismos, en este roll que adaptamos cuando ese ego crece demasiado.

Recuerdo que no hace muchos años, para saber cuanta gente veía la televisión, dejaban unos cacharros en unos cientos de hogares y las estadísticas calculaban la audiencia de miles de espectadores de los programas, según SOFRES, lo mismo algún lector todavía se acuerda. Ahora ya no hace falta molestar a las familias para convencerlas de que pongan un cacharro extra a cambio de una tarjeta regalo para gastar en unos grandes almacenes. Gracias a las tecnologías, los que “controlan” las audiencias saben quiénes, cuándo y dónde nos conectamos. Si tú televisor plano tiene cámara, hasta podrán ver cuantas personas hay en el salón viendo el electrodoméstico de mayor tamaño que tienes en tu casa. Jordi Nadal, editor de Plataforma Editorial me comentó que no se fiaba de una familia cuya televisión ocupase más espacio que su biblioteca. Se puede argumentar que se leen libros electrónicos, pero para el buen lector no es lo mismo. Se retiene mejor leyendo en papel, una casa con libros es como tener en el dormitorio el armario de Narnia.

De un tiempo a esta parte la televisión pierde poder y adquiere fuerza los gadgets electrónicos tipo ordenadores (computadoras), ya sean de Windows o de Mac, hay muchos sistemas operativos, algunos son de libre disposición pero estos dos son los que se llevan la fama, parece que lo gratuito nos asusta y se paga cantidades importantes de dinero por tener lo último creyendo que es lo mejor.

Guillermo Puertas, el creador del sistema operativo Ventanas que nos mantiene a todos en vilo por si nos entra un virus en el PC… Cosa que con Apple no pasa, es tan bueno que no necesita anti virus.. ahora que lo pienso… ¿Nos estarán programando con tanto programa en los ordenadores, virus, anti-virus, televisiones y radios?


Programa de televisión o radio: Espacio de radio o televisión para re-llenar vacíos existenciales.

Programación: Parrilla de programas, horarios.

Programar: Un juego, una aplicación, una mente.

Programa para el ordenador: Sirve para tener un documento de texto, de cálculo, de edición de imágenes… un sistema operativo.

Informar: Dar informes; dar forma a un cuerpo; ser la forma sustancial de algún cuerpo; formar, perfeccionar a alguno por medio de la instrucción.

Informativo: Se supone que es el medio de comunicar noticias objetivamente pero puede que resulte ser: dar indicaciones que orienta acerca de cómo hacer algo*.

Sin duda vivimos en la sociedad del ruido y las programaciones en los canales y en plataformas digitales. El ruido que hay en Internet, en las redes, y nos llega en formato de píldoras de tres minutos entre exclamaciones: “¡mira lo que ha dicho!”… pero si esto lo llevamos oyendo diez años… “es que bueno recordarlo ahora”. ¿En serio lo hemos olvidado? Pues hay que empezar a trabajar la memoria. Si hay que ver vídeos, habrá que hacer algo para retener en la mente todo lo que nos llega, quizás por eso sea mejor leer para integrar mejor. El ver esas píldoras nos hace dormir. Creemos que vemos vídeos para despertar pero en verdad son píldoras para dormir.

No recuerdo donde leí el otro día que los cuentos para niños son para que los niños duerman y los adultos despierten. Creemos que hemos inventado las palabras despertar e iluminar: “estoy iluminado”, “es que estoy en una frecuencia muy elevada”. Solo por creernos eso, ya nos situamos en una frecuencia más baja. Quizás el que esté elevado no habla ni de frecuencias ni de dimensiones sino de aquí y ahora que, por cierto, es el mejor momento para mantenerse despierto.

Yo no soy quién para decir que se apaguen las televisiones pero sí puedo aconsejar leer entre líneas… las 576 líneas horizontales de la televisión en el sistema europeo, las del ordenador o las de cada lectura, ya sea en periódico, tablet, libro o epub.

La máquina más perfecta en el universo es el cuerpo humano, el peor virus es la manipulación, puede contagiar miedo y hacernos enfermar.

Si tu PC funciona con el sistema operativo Windows ¿Quién no ha sentido alguna vez cierta angustia al encender un ordenador tras amenaza de virus?

Otorgamos demasiado poder a lo externo cuando la fuerza está en nuestro interior. Apaguemos de vez en cuando los electrodomésticos y encendamos nuestra llama interior, no seremos iluminados pero iluminaremos, al menos, nuestros caminos.

Jose Mª Escudero Ramos es editor jefe y presidente de la Revista y Asociación sin Ánimo de lucro Susurros de luz.

*Fuente: https://es.wiktionary.org/