Ser Padre

Ahora que mi hija a cumplido 10 años pienso en cómo nos llegó y veo un regalo del universo, aprendo día a día algo nuevo que me marca, me enseña y rejuvenezco, he vuelto a vivir una infancia que tenía olvidada, quizás a costa de su prematura madurez, pero
¿quién sabe? Quiero creer que si ella ha elegido nacer en ésta familia será porque es bueno para todos.

Sí, he dicho que ella ha elegido nacer en esta familia. Has leído bien.

Yo tengo la teoría de que todos estamos en un nivel energético superior y venimos a éste plano terrenal con un mensaje claro, en el momento en que nacemos olvidamos ese mensaje pero en nuestros genes ésta marcado, como una memoria semiprogramada, que nos guía por donde debemos ir para que se cumpla nuestro destino.

Es verdad que tenemos libertad de elección, se llama Libre Albedrio, y eso hará que podamos ir por diferentes caminos para llegar a un mismo fin. No importa tanto el cómo se llegue sino el qué hemos aprendido y que hemos enseñado en el camino. Por eso, cuando defiendo la idea de que todos somos ángeles, lo digo con cierto sentido, pues un ángel es un mensajero, y todos nacemos con un mensaje que dar al mundo.

Yo he estado dando Reiki a niños con cáncer y os puedo asegurar que cuando un niño muere, deja una huella imborrable en mucha gente, obviamente en los padres los primeros, las enfermeras, médicos, voluntarios, amigos… Podría poner algún ejemplo que otro, conozco algún caso precioso de DESPERTAR  a través de la muerte de un hijo. Eso es maravilloso. “Aunque solo una persona encuentre el camino de la salvación a través de una tragedia, entonces habrá valido la pena ese sufrimiento”. Eso lo sentí en una meditación, y creo firmemente en ello.

Ser padre cambió mi vida. Recuerdo que mi mujer no podía tener hijos, salimos un día del ginecólogo con esa idea en la cabeza y vivimos tan tranquilos sin poner demasiado sentimiento en lo que acabábamos de escuchar. Pues vale. Podríamos adoptar, no había problema. Quizás, pensamos en ese momento “es mejor sacar a un niño de un mundo de mierda a traer un niño a un mundo de mierda”. Ahora creo que no hay mundo de mierda, creo que es incluso mejor ese mundo llamado el tercer mundo que el nuestro considerado infelizmente la sociedad del bienestar, pero eso da para otro artículo.

Nos fuimos de viaje a Francia, no llegamos a París, y volvimos embarazados. Sí, lo digo como lo siento. El embarazo es cosa de dos y además fue una etapa muy hermosa, llena de felicidad y de aprendizaje. ¿Había miedos? Pues no, dudas, quizás… ¿estaré preparado para ser un buen padre? Lo típico. Además, uno cree que lo educa uno, pero en el fondo yo soy yo y mis circunstancias y ella es ella y sus circunstancias, y claro, luego salen como salen, pero lo que es indudable es que la atención y el amor que pongas es esencial para su correcta evolución espiritual como ser humano, ángel o ser de luz.

Pero he aquí el mensaje, si uno quiere vivir despierto tiene que seguir despertando…no es una incongruencia, el mayor error es creerse sabedor de la verdad. Yo aprendo y desaprendo día a día.

Le veo crecer y me maravillo de cómo me enseña.

Podría contar miles de anécdotas de ella  y quizás lo haga en otra oportunidad.

Hoy quería hablar de la paternidad, jajaja…pero me voy por los cerros de Úbeda.

Ser padre ha significado responsabilidad, ser ejemplo, saber lo que se quiere, es equivocarse y saber reconocerlo y pedir perdón; es despertar, servir, vivir por otra persona. Es estar pendiente de que no falta de nada, para mi es más importante que no falte de nada espiritual, de ocio y de deporte, las carencias materiales a las que nos enfrentamos por la crisis son menudencias y es cuando uno se da cuenta de que la sociedad del bienestar es una hipnosis, que lo que realmente hace falta es agacharse a escuchar, tumbarse en el suelo para jugar con tu hija, aunque sea con una caja de cartón. Ser padre es estar dispuesto a ir por la calle haciendo el ridículo con una bolsa o un paraguas rosa cuando vuelves del colegio con sus cosas y te das cuenta y sonríes y te da igual, es más, luces orgulloso el color rosa, jope, no me sienta tan mal. En alguna ocasión, cuando era más pequeña, volví casa con una mancha de papilla en la camisa, salimos a comer y me manchó, pues nada, luce uno su medalla con gran satisfacción.

Ser padre significa sacrificio, humildad, saber que no todo es como uno quiera, que hay más mentes en juego, que no es una partida, a ver quién gana, es una vida que compartir.

Ser padre es intentar ser coherente, es transmitir valores, alegría, enseñar que no siempre se pierde o se gana, que a veces solo se trata de vivir, de disfrutar, de dejar que fluya la energía…

Yo recuerdo que mi padre me decía siempre, seas lo que seas tienes que ser el mejor. Seas barrendero, payaso o fotógrafo, hay que ser el mejor…Yo, decía, quiero ser persona, la mejor persona del mundo.

Ahora no exijo a mi hija que sea la mejor “lo que sea del mundo” solo intento vivir con coherencia y demostrar que en la vida hay algo más importante que el dinero, es sencillamente vivir para dejar una hermosa huella cuando tu no estés, y esa huella se hará tan grande como tus propias raíces.

Recuerdo cuando me dijo que me odiaba con todo su amor, porque yo quería que comiese verduras; o como me atiende cuando llego agotado al acabar el maratón y corriendo viene a prepararme mi vaso de agua con limón y miel; cuando ayuda a una anciana a salir de la playa, o me pide una moneda para dársela a un músico callejero…

Ahora recuerdo lo bello que es ser padre, lo mucho que he disfrutado de su infancia, ahora que llega la pre adolescencia…y espero seguir disfrutando de ella, porque ser padre no es una cosa que se elige, nos eligen.

Y yo estoy muy orgulloso de que María me haya elegido como padre.

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