Una despedida

Texto compartido por Desam. Ferrández. Asunción, 28 de abril de 2019

Cuando un ángel que ha compartido mucha vida contigo se traslada a otro plano, te quedas muda, las palabras no salen, porque la verdad es que no hay mucho que decir.

Ya sabemos que el final de esta vida es acabar mudándonos al otro plano, al que de pequeña me enseñaron a llamar paraíso.

Paraíso suena hasta idílico, entonces, ¿por qué nos sentimos tristes? Si se supone que el paraíso es a lo más que aspiramos, ¿por qué lloramos? Creo que es porque en el paraíso no se admite la entrada con opción de salida, o sea que si entras ya no sales. Lo que quiere decir que ya no volveremos a ver a ese ser. Se acabaron las cervecitas y las conversaciones.

Crecimos juntos, aprendimos y compartimos cada “miga de vida” que se presentó en cada momento.

Y de repente, sin avisar… abandona este plano.

En ese instante sientes un vacío extraño, es como si un pedazo tuyo se quedará en ese espacio al que no se admiten visitas y para llenar ese vacío empieza la mente a trabajar trayendo recuerdos de risas y viajes, a la vez se dispara un dispositivo que agradece cada escena, cada recuerdo.

Ese ángel, que a pesar de ya no haber estado más a mi lado porque el universo tenía trabajos diferentes para cada uno, mantuvo un amor profundo hacia mí, algo que fue mutuo. Que no funcionase un matrimonio no quiere decir que no pueda funcionar una amistad.

Yo soy afortunada porque siempre estoy rodeada de ángeles y casi diría que juegan a ver cuál es mejor, aunque a decir verdad todos somos iguales ellos y yo, puro amor, que cada uno lo expresa de una forma diferente.

La vida te sorprende de mil maneras y una de ellas es con los incontables abrazos de los amigos, que no sabes ni cómo se han enterado a la vez que tú y cómo, si de un buen matrimonio se tratara, están a las buenas y a las malas, es entonces cuando siento sus apoyos, una vez más ofreciendo sus hombros, su escucha, su atención y hasta sus pañuelos. No te acuerdas de cuantos amigos tienes hasta que te llama uno detrás de otro y sin querer vas soltando y liberando, una terapia realmente sanadora.

Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro, pues doy fe de ello.

El final del camino será un baile hermoso donde las almas se reencuentren y se abracen en una danza etérea, el baile de las almas con el sonido de las esferas de fondo.

Desde ahora cuando mire al cielo recordaré que hay un ángel más.

Descansa de esta vida, que al final de los días no sé si te dio muchas alegrías. Recupérate y abraza a tus amigos ya que estoy segura de que ahí arriba ya no hay enemigos.

Siempre estarás en mí corazón.

Gracias por compartir tus vivencias conmigo.

2 comentarios en “Una despedida

  1. Matilde

    Era su camino y se marchó.
    La parte más importante de el no pereció , se enriqueció en esta vida , para eso vino . Todos somos uno, por eso algún día te vas a reunir con el y con todos lo que lleguen al mismo plano .
    Donde la verdad, la bondad, el amor y La Luz es un atributo constante, donde no falta nada porque está todo y como no la felicidad !!
    Mucho ánimo!!
    Me gusto mucho leerte , es precioso

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  2. Pingback: Entradas de Abril en Revista Susurros de Luz | REVISTA IMO

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