Una luna muy movidita

Hace unos meses fui a renovar el carnet de conducir, una psicóloga, creo, me hizo una pregunta para aprobarme el Test Psicotécnico, si había tenido algún problema mental con anterioridad. Yo respondí que si se refería a esas voces que escucho de vez en cuando, lo dije en broma-serio, pero la mirada de la mujer fue tan de sorpresa que enseguida me expliqué…”soy autor, esas voces las llamo mis musas, inspiración, jajaja y reí. Ella respondió con otra sonrisa, me dio el “apto” y continué hacia el otro despacho mientras hablaba solo…”anda que si llega a darme por no apto”, miro para atrás y  veo que continúa mirándome, como analizando. Sonrió…jejejeje. Glups.

¡Las voces!…pues hoy me vuelven a hablar. Quería yo poner al día mi agenda de la semana, soy un hombre muy ocupado, guiño a mi hada, y si no me pongo firme, se me pasan las horas hablando con mis musas y transcribiendo lo que me quieran decir, lo que yo quiera escuchar, para que cada uno lea y entienda lo que quiera interpretar. Así es el juego de la comunicación. ¡qué difícil es! Por mucho que escribamos sobre la perfección, sobre la comunicación, sobre el ser! ¡qué difícil es comunicarse bien, SER y además perfecto!

Hoy me sale hablar de vivir sin emitir juicios, siendo observador. Nada más. Iba con mi hija en el metro, en la rutina matinal de ver las caras de los que nos rodean, observar el nivel de felicidad nuestro y el de alrededor. María ha visto a una profe que ha estado un año fuera y este año ha vuelto, me dice María que nos acerquemos a saludar, pero yo digo que está bien así, un frio saludo de lejos. Cuando nos bajamos ella y su hija van detrás de nosotros y no intercambiamos palabra alguna. María me mira extrañada, mi respuesta es, todos tenemos un mal día o pasamos malos momentos. La chica que está delante nuestro me mira como asintiendo, dándome la razón. Y continúo, hay que dejar espacio para que se asienten las relaciones, ha pasado un año desde que se fue, ni ella ni nosotros somos iguales. Ahora toca volver a ganarnos su confianza, sea lo que sea lo que pase por su cabeza, por nuestra parte hay que respetar y vivir sin juzgar, siendo observadores. A lo mejor está dolida por algo que ha leído de mí, o le han dicho, o he hecho, últimamente no estoy acertando mucho en mis acciones y comentarios y el universo me está lanzando señales muy claras de quién ha de estar a mi lado y quien no, y el que tengo claro que siempre estará conmigo soy yo. Hay días en los que la luna roja, el eclipse, los astros, mercurio o lo que sea me remueven como para mejor estar solo…¿ a tí no te ha pasado que te has sentido raro estos días? ¿cómo revuelto incluso un poco visceral?

Ayer me pasó una cosa muy bonita. Me encontré con una amiga de hace mucho tiempo, estuve tomando un yogurt con ella, luego fuimos a una tertulia y de regreso a casa, observando la luna llena, una chica hacía una foto con el móvil de la calle, árboles y la hermosa luna. Empezamos a hablar de la manipulación constante en la que nos vemos envueltos y acabamos con el hermoso tema del influjo de la luna. Nuestra conclusión fue que por mucho que nos quieran manipular, si conseguimos romper esos miedos que nos impone la sociedad, siempre habrá dos almas que se crucen y, mirándose a los ojos, vean la belleza del momento, mientras de fondo una gran luna ilumina las caras y para siempre quedará el recuerdo de que pase lo que pase, un instante, te puede hacer feliz.

Pues ya está, musas, ahora dadme la creatividad para terminar un buen proyecto que me de dinero para poder publicar un libro de sueños realidad…

!AH! y gracias por vuestra inspiración.

Madrid, Luna Roja, septiembre 2015

3 comentarios en “Una luna muy movidita

  1. Angela Secorun

    Jose, eres um gran historiador, que com su curiosidade desvenda mistérios y enigmas que nos hace viajar contigo. Um abrazo muy fuerte. Que placer poder leerte. Somos tu admiradora. Angela y Laiana.

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  2. Amalia

    Caramba Jose, pues yo tambien estoy un poco rara, no visceral, aunque si sensible.
    Sobre las musas, de esas no tengo, aunque si me sorprendo hablando sola por la calle y cuando me doy cuenta me troncho de risa jeje y entonces casi es peor porque si me ven riendome sola……sin embargo si arranco alguna sonrisa con mi risa, estara todo bien. Me acuerdo de un video que circulaba en la red, es uno que hay gente en la parada del bus y uno empieza a reirse y contagia a todos los que estan en la parada jeje, divertido esperar al bus riendo

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