Una reflexión para antes de acabar el año

Vivimos una etapa de nuestras vidas en las que menos “estamos para bromas” y a la vez es cuando más se necesitan. Esa es la paradoja de la vida.

¿No os parece que todas las noticias que se dan últimamente son como de un periódico de humor? Alarmismo, amarillismo, contradictorias… Lo increíble es que todavía sigamos leyendo, viendo y escuchando a los mismos medios, políticos e influencers, cada uno con sus discursos.

Recuerdo una película de 1985 dirigida por Walter Hill y protagonizada por Richard Pryor, se llamaba El gran despilfarro y trata de un hombre que recibe una herencia de 300 millones de dólares pero que para poder conseguirla tiene que gastar un millón al día en cosas que no podrá mantener pasado el mes de prueba (en 1985 gastar ese dinero en un mes no era nada fácil), el testamento también tenía otras condiciones que dificultaban el gran despilfarro. La comedia es muy divertida a la vez que deja un poso de moraleja para la reflexión: el valor del dinero, la amistad, la ética. En una parte del film, el protagonista tiene la idea de presentarse a alcalde de Nueva York con el fin de gastarse todo el dinero posible dentro de la legalidad del testamento. No hay mejor forma de tirar el dinero que en una campaña política. Su eslogan era “A ninguno de los anteriores”. No sé por qué razón me viene a la cabeza esa frase muy a menudo últimamente. Aquí podéis ver una escena de la película.

De 1985… y en 2021 seguimos teniendo fe en los políticos, en los medios de comunicación general, en los estamentos mundiales que no hacen más que «cometer” errores que prolongan los problemas que ellos mismo han creado. Como ejemplo podría decir el conflicto del Sáhara, que ha generado el campo de refugiados más longevo del siglo XX. Según la fuente https://peacekeeping.un.org/es/mission/minurso: La Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) se estableció por la Resolución 690 del Consejo de Seguridad de 29 de abril de 1991; sigue esperando solución tras la resolución.

Otro ejemplo es el cambio climático. Ya he escrito en varios artículos sobre la canción El progreso que cantaba Roberto Carlos, en 1977 nada menos, con la que denunciaba lo mal que lo estaba haciendo el hombre es relación con la naturaleza. Desde hace décadas que existen problemas medio ambientales aumentados cada día por la avaricia de los políticos y los lobbies de poder, los mismos que nos meten el miedo por el cambio climático haciéndonos responsables a los ciudadanos de a pie de todo este desastre.

El tercer argumento me obliga a hablar de una pandemia que tiene tintes de sospecha, algo se está haciendo mal en todo el mundo y no me voy a extender en argumentos porque me daría para escribir un libro… si no ves que hay poca transparencia en la gestión de una pandemia pregunta en la Unión Europea por los contratos con los laboratorios que nos venden las vacunas, después de que estos laboratorios han “investigado” gracias a las subvenciones recibidas con dinero público. Hay demasiada ocultación de información y acuerdos o leyes que quitan la responsabilidad a laboratorios para poner la responsabilidad de la mutación o expansión de virus a aquellos que quieren ejercer su derecho natural de la libre elección, el derecho al libre albedrío. Y no quiero entrar en discursos que etiqueten de anti- o -noicos. Se trata de aplicar el sentido común, nada más, y ver las cifras de, por ejemplo, fallecimientos en el mes de noviembre en España. https://www.larazon.es/salud/20211206/tbkbf5ze2zfmvgpmde4gyupemq.html

Ahora os propongo un juego, en un transporte público o en la calle, intenta mirar el teléfono móvil de alguien que esté leyendo un mensaje en cualquiera de sus APP´s, acercate a esa prersona gira la cabeza como si estuvieras leyendo por encima de su hombro, verás como se pone en guardia, como se molesta porque le estás violando su intimidad. ¿A qué a ti te molestaría? Pues eso es lo que están haciendo con cada uno de nosotros pero en vez de por encima del hombro, nos “leen” todo lo que vemos, hacemos, decimos o escribimos a través de ese pequeño aparato electrónico que intentamos proteger de miradas curiosas y que siempre tenemos al alcance de la mano. Tienen los datos necesarios para usarlos como quieran y el neromarketing para controlar y manipular nuestras acciones y pensamientos, vaya, lo que quiera que pensemos.

Sobran ideas para hacer del mundo un lugar mejor, quizás también sobren ideas políticas y falte buena voluntad para llevar a la acción todo aquello que resulte beneficioso para acabar con los problemas y si no se hace es precisamente porque los negocios que dan dinero están vinculados a los problemas que «no quieren» solucionar.

Por eso recuerdo a Richard Pryor diciendo “a ninguno de los anteriores”. ¡Que razón sigue teniendo!.

Vivimos en un mundo de chiste, bromas o sarcasmo, defínelo según el estado de gracia en el que te encuentres.

Jose M.ª Escudero Ramos, editor y fundador de la Revista y Asociación Susurros de luz.

1 comentario en “Una reflexión para antes de acabar el año

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