Vas a envejecer y morir de todas formas, chaval.

El otro día me encontré con un amigo de la infancia, hemos crecido juntos, le saludo y no me reconoce. Yo iba normal, vaqueros,  el casco de la bici, mochila, no soy de vivir de apariencias, la esencia es más importante que la presencia para mí.

Una vez que me reconoció me contó que otro amigo común querían hacer una celebración conjunta por el 50 cumpleaños, estamos en esa generación que cumple medio siglo, claro es una fecha redonda, cerrada, de las que hay que magnificar, marcar como especial en el calendario. Me sorprendió porque mi amigo ha sido de los que siempre hacen fiestas de cumple, pero ésta vez me confesó algo, ha decido no cumplir más años, se va a quedar en «los cuarenta y tantos».

Estamos en la sociedad del consumo, del bienestar y de la belleza plástica y plastificada, como digo yo, de las falsas apariencias.

Vivimos en una sociedad en la que nos envenenan cada vez más por todos lados, una sociedad  que rechaza la enfermedad y la muerte como parte de la vida, que dejamos a los niños en guarderías con 4 ó 6 meses, a los ancianos en asilos.,Cuando envejecemos no queremos ver nuestra edad en el espejo, la adornamos con siliconas, botox, baba de caracol, semen de ballena, veneno de serpiente o cualquier otra mierda que se le ocurra a las empresas químicas de cosméticos que han ensayado previamente con animales, y en algunos casos, a lo largo de la historia, hasta con personas. Pagamos millones de euros por vivir con una imagen que nos deformará, mientras hay personas en el mundo que no tienen ni un espejo donde mirarse, ni tan siquiera una alta esperanza de vida, sin embargo sonríen hasta su último aliento. Aquí, en esta sociedad de consumo, hay personas cuyas caras no expresan emociones por el exceso de cirugía estética.

Viva la belleza de una cara arrugada por el tiempo, viva la juventud que produce la meditación, viva la coherencia de la vida, vivir sabiendo que voy a morir me hace ser más feliz, hace que me ocupe de los míos en vez de preocuparme de lo mío.

En definitiva, saber que tengo una fecha de caducidad hace que viva, que sienta, que comparta, que sonría, que ame…y no lo oculto, hago 50 años en octubre. Estoy enamorado de la vida y de todas sus posibilidades y me río de la muerte. Ayer mismo decía a una amiga muy especial que ella será la primera en enterarse de mi muerte, la conexión energética que tenemos se lo hará saber, mientras tanto seguiremos teniendo experiencias, envejeciendo, que eso es lo que te da estar vivo.

Cuidad vuestra imagen, pero no abandonéis vuestra alma, los gusanos se comerán vuestros huesos y botox pero vuestra alma reencarnará con toda vuestra memoria acumulada, talla 38, haced que crezca, hagamos que crezca.

Toda experiencia, por muy banal que parezca, es enriquecedora, como habernos encontrado ayer, amigo.

Hoy soy todavía más feliz con todo lo que tengo, que es poco y me parece muchísimo.

Hoy soy más feliz porque entro a la edad más peligrosa del ser humano lo que me hace vivir con más intensidad.

Gracias amigo, cuida tu alma porque, perdona que te lo recuerde, vas a envejecer y morir de todas formas, chaval.

Deja un hermoso cuerpo y un mejor recuerdo.

 

 

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