Visita al geriátrico con los Doctores de la risa Paraguay

Desam. Ferrández, Asunción, Paraguay, 29 de marzo de 2019

Fotografía cortesía de Doctores de la risa Paraguay

¡¡Y me lo quería perder!!

El domingo 24 de marzo por la tarde me uní a los “Doctores de la Risa” e hicimos una visita a la residencia geriátrica Gijón Roca en la ciudad de Luque.

Conocí a este amoroso grupo el año pasado en la segunda visita que hice al Leprocomio (hospital de leprosos en Paraguay). Este año, nada más regresar a Paraguay contacté con Tía Kelly, cabecilla del grupo, quien me dijo que iban a hacer esta visita para estar con los abuelitos, a la que enseguida me apunté, ¡me encanta!

He de ir en colectivo (autobús) hasta el punto de encuentro en Luque y estar a las 15 horas, por lo que a las 13.15 ya estoy en la calle Mariscal López esperando un colectivo que me lleve hasta allí. Hace mucho calor, espero 5,10,15, 20 minutos…y el colectivo no llega, entonces me sorprendo a mí misma con un pensamiento… “bueno, si no llega el colectivo y no puedo llegar a tiempo a Luque, me voy a casa y descanso, hace mucho calor, acabo de comer, estoy cansada…” y de repente me digo, mejor dicho me grito “¡¡Desam!!,¿qué estás pensando? Has adquirido un compromiso, has dicho que ibas a ir, así es que, ¡ale, ale!, pide un colectivo y déjate de tonterías, pídelo ¡ya!”. En breve apareció un colectivo que me llevaría a Luque ja, ja.

Pregunté al conductor, el cual súper amable me informó deen donde me tenía que bajar y hasta me avisó al llegar a dicha parada. Con mis miedos de llegar tarde y de que a lo mejor me costaría encontrar el sitio, llegué media hora antes de la cita, je, je.

Cuando ya estuvimos todos los compañeros, entramos en la residencia arropados por la música y con la mejor sonrisa. Abriendo el desfile iban cuatro compañeras ataviadas con faldas largas dispuestas a bailar y amenizar la visita.

A los usuarios se les habían dicho que el domingo tendrían una sorpresa y ya nos estaban esperando, anduvimos primero por el pasillo hablando con todos, para después entrar en las habitaciones de los abuelitos que no pueden salir de ellas. Dentro de las habitaciones también bailan al ritmo de la guitarra que toca una compañera, casi no caben sus faldas y queda hermoso, después del recorrido se concentran en el comedor para que coman la chipa que les han traído como merienda y a continuación ¡¡a jugar!!

Hay dos opciones de actuar, puedes unirte al grupo y jugar, o lo que estén haciendo en ese momento, con ellos, o ir por las habitaciones y visitar a los ancianos que no pueden salir de su alcoba y así charlar, haciéndoles un ratito de compañía. Yo hice un poco de todo, primero estuve visitando a una abuelita, luego un abuelito y después me fui al comedor a participar en lo que estaban haciendo. Habían hecho parejas entre mis compañeros y los usuarios, entonces se jugaba a que la pareja se tenía que decir algo bonito, una poesía o lo que fuera, primero uno y luego el otro, bueno a mi me tocó de pareja a Aníbal.

Mientras las otras parejas iban diciendo sus lindezas, Aníbal ya me regaló alguna poesía, por lo que ya me iba preparando para decirle algo bonito, cuando tocó nuestro turno empecé yo y le dije un pareado con rima y luego Aníbal me agasajó con otra poesía, todo esto va acompañado de bromas entre los mismos residentes, aplausos y risas, seguimos con el juego hasta que acabaron todos.

Luego les entregaron un presente a cada abuelito, todo muy bien cuidado, una bolsa por persona y en la bolsa el nombre de cada residente, se nota que esta hecho todo con mucho amor. Mi pareja Aníbal de vez en cuando se retiraba a su habitación a descansar, en algún momento volvía a aparecer y tuve el honor de bailar con él, después quiso cantar y todos lo estuvimos escuchando.

Seguimos con la música y el baile, las peticiones musicales de los ancianos eran todas muy románticas, cuando me di cuenta había una usuaria que se estaba emocionando me acerqué a ella y la abracé, enseguida me respondió abrazándome y dándome las gracias, la verdad es que con lo que me gustan los abrazos, la agradecida fui yo.

Tía Kelly fue la que marco el final de la visita e invitó a Noemí, una de las compañeras del grupo, a despedir el encuentro, ella se dirigió a todos los abuelitos agradeciendo el que nos hayan abierto sus brazos, su corazón, su centro y su hogar, siguió agradeciendo a Dios, a todos los Seres de Luz que nos rodean y recordando la oración universal que el Padre nos regaló, rezamos el Padre Nuestro dirigido por Noe, remarcando y sintiendo cada palabra, su métrica, ritmo e intervalo, inmediatamente ponemos las palmas de las manos hacia arriba para orar y casi enseguida hay alguna mano que te agarra la tuya haciendo una cadena de amor, cosa que me emociona mucho y enseguida se inundan mis ojitos.

Como colofón nos despedimos abrazando y sonriendo a todos los participantes.

La verdad es que toda la visita fue muy gratificante, gracias a Dios que no me lo perdí y estoy enormemente agradecida de que me dejaran participar, espero poder asistir a muchas más porque son una gran pandilla, en la que todos colaboran, todos ríen, todos bailan y a todos se les ve el corazón en la mirada, y eso es lo más bonito, esa sonrisa, ese respeto, ese amor que demuestran.

Como me responde Tía Kely cuando le digo que tiene una energía contagiosa; “no depende de nuestras fuerzas, sino de la gracia de Dios siempre”.

Que suerte que nos de mucha fuerza y ganas para amar a los hermanos que nos rodean.

Gracias por aceptarme compañeros “Doctores de la Risa”.

Gracias, gracias, gracias.

1 comentario en “Visita al geriátrico con los Doctores de la risa Paraguay

  1. Pingback: Revista Susurros de luz Marzo | REVISTA IMO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *