Cambio de planes

Hoy mis planes eran diferentes a los que mi destino tenía penado para mí.

Ayer saqué el coche del taller y hoy en mi agenda tenía cita para ir a pasar el ITV, por la mañana, al ir a por mi coche, vi un pinchazo en la rueda trasera derecha. Nada más verlo me río, jajaja, no me pregunto ¿cómo es posible? ¿por qué a mí? Jajaja, solo me río. Y es que últimamente el universo me está dando unos mensajes que alucino. Solo falta que vengan unos ángeles y me den dos collejas, jajaja. Y es que es para reírse y mucho.

Hoy el universo me ha vuelto a guiñar un ojo y me río a carcajada limpia, disfruto viendo las señales, ahora toca dar ese paso que no me atrevo a dar. Estoy bloqueando solucionar mi vida. El coche es la extensión de mi persona y la rueda trasera sería como mi pie izquierdo…no puedo decir más, solo tengo que dar un paso, dejar cosas atrás y seguir el camino dejando fluir la vida en mí, que es muy bella, que nos guiña, nos hace cosquillas para que nosotros riamos.

No, no me lo tomo a lo personal, bueno, sí. Soy un privilegiado, porque lo veo, pero cuesta salir de la zona de confort, y el uni está ahí dando señal tras señal y yo boicoteándome…y río. Soy feliz. La solución está en mí, como el presunto problema. Presunto porque no se puede considerar problema, pues es una bendición.

Hoy he cambiado los planes y ni siquiera he ido a arreglar el pinchazo. Hoy el día me lo dedico a mí, pienso. Cojo el teléfono y veo un mensaje en una red social de un amigo que me manda un documental sobre ángeles, me vuelvo a reír, ¿será posible? Más ángeles en el camino. Miro el documental. Me he dedicado 50 minutos extras de conocimiento angelical.

Ahora toca enfrentarme a mi instinto, llevo toda la semana con ganas de escribir y hoy lo voy a hacer, no me voy a quedar con nada dentro. Todo para fuera. A soltarlo por necesidad, por esa innata necesidad de comunicar, de pensar en voz alta para hacerme escuchar, quizás para escucharme, para compartir mis risas, mi proceso evolutivo, mis sueños, mis errores, mi vida, mi muerte…

¿Por qué hablo de muerte ahora? Pues porque ésta semana ha pasado la muerte cerca de mí, a través de dos abuelos de dos diferentes amigas; también un tío mío de México ha estado saludando al hombre de la guadaña y todavía hay unos cuantos amigos con la espada de Damoclés rondándoles cerca…Tanta muerte  y enfermedad me hace pensar y valorar lo que es la vida y los mensajes que nos manda.

Veo situaciones de equilibrio y de desesperación, es curioso porque como observador analizas y hasta disfrutas, no del sufrimiento, sino de ver como cada uno tiene que llevar su sufrimiento de una determinada manera, es entonces cuando muchas personas te sorprenden, primero porque te piden ayuda, y esa confianza en el reiki y en mí, que soy un simple canal, la agradeceré eternamente; y después porque veo en esas personas una evolución magnifica. Sí, sufren, pero saben que detrás del dolor queda el amor, detrás del sufrimiento hay más evolución y tras la muerte está la transcendencia de la muerte. No entenderemos el sentido de la vida hasta que aceptemos el significado de la muerte. Y yo disfruto porque  ahora sé que todo está bien. Todo es muy bonito, hasta ser consciente del dolor por perder físicamente a un ser querido, ser conscientes de que ganamos un guía, un ángel. Ser consciente, sin más.

Y pensar todo eso, creer en todo ello, me hace disfrutar de la vida, de cada instante, de cada estación y de cada fruto, sean dulces o amargos, sean más o menos digeribles.

Yo no tengo miedo a la muerte, como decían los indios nativos americanos, hoy es un buen día para morir, porque entiendo que tenían la paz añorada por tantos de nosotros.

Hoy es un buen día para morir, tengo paz en mi espíritu, bueno, todavía tengo que arreglar un pinchazo y pasar una prueba, jajaja…mejor dejo lo de morirme para otro día, aunque sé que cuando llegue mi momento será cuando esté preparado para ello, cuando ya tenga terminados mis deberes y pueda pasar a la siguiente fase de mi existencia muy feliz y dejando y transmitiendo amor, al menos así me gustaría.

Así será… cuando llegue mi día.

Ahora me toca suspirar… agradezco al universo por todas las señales, por la abundancia y por la consciencia. Soy tan afortunado… jajaja, sigo riendo, mañana arreglaré el coche, hoy me he regalado el día.

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