Aquella noche por Jose Manuel Garrido
AQUELLA NOCHE Aquella noche parecía buena. Sólo lo parecía. Una llamada, timbre de alarma, gritos, gente bajando escalones. Prisas, nervios y de repente una voz ordenante abrió mis orejas y obedecí… Me fui hasta el coche el cual bramaba con sus luces giratorias. La voz arrancó de nuevo… ¡Tranquilidad chicos!. El atronador grito del coche nos abría camino. Sirena incansable, chófer concentrado, a lo suyo. En pocos minutos, llegamos al lugar. Mientras tanto en el horizonte se veían reflejadas las luces azules y rojas de otras emergencias. Al llegar allí, un brusco escalofrío cruzó mi cuerpo velozmente. Calle oscura… llamas en las alturas. Voces, gente corriendo de acá para allá,
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