EditorialSociedad de consumo

Editorial Mayo 2026- Sociedad de consumo

La sociedad de consumo no tiene límites. El consumismo no tiene límites. Siempre que tengamos una pancarta que defender tendremos excusas para consumir. Para consumir recursos, ideales, ecosistemas, planeta. Es impresionante ver como personas de todos los colores se sitúan al lado de un ideal, a veces algo rancio, sin tener necesidad de ello, demostrando una de dos, o poca inteligencia o poca coherencia.

En verdad el ser humano es dócil, manejable, condicionable y fácilmente manipulable. Eso se aprecia cada año especialmente en las modas, en la música, en los libros, en las series o películas.

El ser humano realmente no necesita nada para alcanzar la felicidad pero nos obligan a consumir para alcanzar momentos de éxtasis, palabra que significa algo más que el nombre de un perfume.

Nos moldean con los deportes, nos enseñan a competir, a ganar o morir. ¿Qué tal jugar por disfrutar?

Hace poco hice un duatlón, llegué el penúltimo pero disfrute el que más. Me probé a mi mismo la capacidad de compromiso. ¿Lo podré hacer mejor la próxima vez? Seguro que sí y también lo disfrutaré todavía más.

Las carreras populares cada vez están más masificadas, las que son más caras tratan peor al corredor que las de barrio, que no son tan caras ni están tan masificadas.

Hasta hacer el camino de Santiago se ha convertido en una forma de turismo que está consumiendo los recursos naturales, ya no solo de la tierra, sino del peregrino. Porque hacer el camino es una prueba para uno mismo; no es sellar la credencial haciendo senderismo místico. En el camino se ha de sufrir el peso de los «por si acasos» con los que cargamos la mochila; debemos desarrollar nuestra capacidad de observación y de humildad, reconocer que no vimos las señales y que por eso nos perdemos; tenemos que hablar con desconocidos, agradecer, sonreír y sentir. Y lo más importante, creer en la providencia: «seguro que encuentro un lugar donde dormir».

Si no hacemos bien el camino, consumimos en demasía; si vamos gritando, manchando o dejando una huella innecesaria, consumimos la paciencia de los que de esos parajes viven y disfrutan y nosotros habremos perdido la oportunidad de aprender grandes lecciones.

Ser humano es ser peregrino y nuestra gran equivocación es dejar atrás el espíritu de aventura por una vida sedentaria en nuestra zona de confort de la cual saldremos siempre que lo de ahí fuera esté completamente controlado y eso, justo eso, es lo que consume el planeta: la masificación de cada cosa. La sociedad de consumo de masas. Los macrofestivales en lugar de los pequeños locales; los cruceros con miles de personas en lugar del pequeño velero; los vuelos en aviones cada vez más masificados en donde uno puede sufrir el síndrome de la clase turista; o, para terminar, el ocio diario en una gran ciudad como Madrid que un día quiso dejar a La Movida en pañales y, ¿sin quererlo?, se ha convertido en la hermana pequeña de Las Vegas.

Sociedad de consumo que nos convierte en seres incoherentes. ¿O será que como somos seres incoherentes nos dejamos consumir por la propia sociedad que hemos creado?

Jose Mª Escudero Ramos, fundador y editor de la Revista y Asociación Susurros de luz

Susurros de luz

Susurros de luz, la asociación que hace que las cosas bellas sucedan y además las cuenta.

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