Mindfulness

Entonces ¿el mindfulness es una cata?

Jose María Escudero Ramos rescata el presente artículo del baúl de los recuerdos.

Siempre he escrito que mi hija es mi gran maestra, me enseña, me recuerda, me hace sentir, me muestra mis errores, me hace ser coherente, aprendiz y maestro. Ahora tiene quince años. Acaba de hacer un viaje a Francia con su colegio en un intercambio cultural. En su viaje tuvo la oportunidad de hacer una excursión a un museo del chocolate. Suena delicioso ¿verdad?

Durante la visita les hicieron una cata de diferentes tipos de chocolate, una forma de probarlo con los cinco sentidos que viene a ser muy similar al ejercicio del “mindfulness de la pasa” de la que hablo en mi libro, que a su vez yo he aprendido de Odile Fernández.

María, mi hija, prepara todo haciendo de una rutinaria degustación de chocolate toda una ceremonia. Prepara un par de vasos de agua, servilletas y dos paquetes de excelente chocolate francés, uno oscuro y otro blanco.

Comienza a guiarme, primero pruebo el agua para limpiar las papilas gustativas. Me da una onza de chocolate oscuro y me pide que lo huela, que la corte en dos trozos cerca de la oreja, que lo huela, que lo deguste lentamente…que sople después de comerlo…así se la diferencia entre olor y aroma…toda una ceremonia de degustación.

Repite lo mismo con el chocolate blanco.

Cuando termina, estoy tan sorprendido que solo alcanzo a decir ¡wow!, esto es lo que yo hago en mis talleres de mindfulness pero con una pasa. Y María me pregunta: entonces ¿el mindfulnerss es una cata?

Una vez más de hace meditar por unos días…

El mindfulness es una cata, es la cata del momento presente en cada instante. Es degustar el aquí y el ahora, es sacarle todo el sabor, el aroma, es descubrir que hasta la rotación de los planetas en el espacio tiene un sonido…es sentirse uno con el todo en un instante.

Si experimentamos la vida con esa ceremonia que me mostró mi hija con su cata del chocolate, disfrutaremos de la vida en todas sus estaciones, con todos sus frutos, con los dulces y con los amargos, porque al fin y al cabo, cada estación tiene su fruto porque cada uno tiene sus propiedades acordes para cada momento del año, del ciclo en que se vive.

Cata este momento con todos sus sabores, cátalo como este momento único y hazlo tuyo, es irrepetible.

Así es como lo tenemos que vivir y sentir justo ahora: como una cata.

Gracias, hija, por enseñarme a disfrutar los sabores de la vida.

Susurros de luz

Susurros de luz, la asociación que hace que las cosas bellas sucedan y además las cuenta.

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