Nada es lo que parece
Nada, absolutamente nada, es lo que parece. Vivimos en celdas abiertas mientras que nuestras mentes viajan por esos mundos oníricos fuera de sus propias celdas, nuestros cuerpos. Calderón de la Barca pone en boca de Segismundo, al final del primer acto de su obra de teatro “La vida es sueño”, el siguiente soliloquio que da mucho juego para meditar en estos tiempos que corren. Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte! ¿Que hay quien intente reinar, viendo que ha de despertar en el
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