Querida madre
Madrid, 2 de febrero de 2022 Querida Madre, No estamos viviendo momentos fáciles. La dureza de la situación hace que, en más de una ocasión, nuestras piernas tiemblen, nuestros cuerpos se debiliten, tengamos la necesidad de clavar nuestras rodillas en el suelo y, con lágrimas en los ojos, mirar al cielo pidiendo clemencia… ¿Hasta cuándo hemos de vivir esto? He aprendido de ti el valor de la resilencia, la resistencia que tenemos como seres humanos para superar todo desafío. Esto me lo has enseñado tú, con tu ejemplo de vida, día a día, mañana a mañana, noche a noche. He tenido la enorme fortuna de acompañarte mientras cocinabas, ¡cómo me
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