Editorial julio 2020
Higienizar mi conciencia Me siento como si una mano invisible me hubiese agarrado por la parte de atrás del cuello de la camisa y me hubiese transportado a otro planeta, uno muy frío donde la gente no puede expresar nada más que una emoción: el miedo. Voy por las calles de una ciudad desconocida para mí, la siento triste y camino alicaído y cabizbajo, no sé si para no mirar las inexpresivas caras de los habitantes de ese planeta o para no ver los miedos de los demás que pueden ser los míos. Es fácil que en ese planeta “azul” (triste) los habitantes también hagan de espejo de uno. En
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