Editorial Enero 2021
Despertando Una mañana de miércoles, durante los desayunos que repartimos en los baños de la glorieta de Embajadores en Madrid, se nos acercó un joven con bastante mal carácter. No sé si venía algo colocado o con resaca, el caso es que no paraba de provocarnos de diferentes formas. Velando por la seguridad del equipo tuve que lidiar con la situación de la mejor manera que supe. El joven y yo tuvimos unas palabras, durante el diálogo me responde «tengo mal carácter porque me acabo de desperar». Antes de que se fuese me acerqué a él y le dije que posiblemente, con el tiempo, llegaríamos a ser buenos amigos. Así le
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