Realidades paralelas
María, mi hija, me comenta ayer noche que ve, por la calle, más feliz a la gente que va con el móvil que a los que van sin él. Los que van mirando al móvil, guasapeando, esbozan sonrisas, muestran esas patas de gallo en los ojos, algun@s hasta ponen ojitos de tontones corderos degollados, como mi madre solía decir de los enamorados. Sin embargo, cuando una persona tiene que levantar la mirada de ese fatídico electrodoméstico portátil que es el móvil muestra una mirada de insatisfacción. Da que pensar y me planteo muchas preguntas. Yo soy de los que salen de na reunión y veo si tengo whatsApps, la adicción a Facebook
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