Belén Solidario en el albergue de San Juan de Dios
Llegando al albergue me encuentro, el otro día, con algo inusual. Un Belén Solidario se levanta ante mis ojos. Puedo palpar el fango, destrucción y el horror vivido cerca de aquí. Puedo diferenciar, entre otros, el olor a la muerte. Puedo sentir con rabia y prepotencia la agonía de las gentes. Recuerdo imágenes, vistas en internet, de coches ocupados por gentes horrorizadas que marchan arrastradas hacia su destino… quizás la muerte. Ahora me fijo en el osito de peluche del Belén, lleno de fango y me pregunto… ¿Dónde está tu amito?¿Está vivo?¿Donde está?. Luego contemplo imágenes de cierto señor atacado por gentes enfurecidas y rebotadas por su antipática forma de
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